Para entender el sentido de lo que cuento habría que leer esta página que escribí, relativa a esos días, abril 2024...aquí dejo el enlace:
https://avueltasdeveleta.blogspot.com/2023/04/samos-ocho-dias-y-una-noche.html?m=1
... Castigué el lecho todo lo que pude y lavé la ropa antes que se escapara como aquellos niños renuentes al jabón. Cierto que para una reina de la lejía (como llamaba mi obitado amigo Alfonso a las mujeres que suelen dedicarse con obsesión a la limpieza...) yo, marraneé (otra expresión adquirida) la ropa...como suelo hacer: la puse en la misma ducha donde me lavé, la sometí a un obvio zapateado que ni Sarasate lo habría hecho mejor, y tras una pasada por jabón de tocador en el lavabo y su correspondiente enjuagado, el sol de Samos, un rato después, la dejó si no limpia como una patena sí presta para seguir...El estudio apartamento kallirroi, en el corazón de Pythagorio, cumplió con creces mis expectativas...
... Y ya en la calle, a dos pasos, me acerqué a merodear por el hotel Tarsanas. Días previos había intentado reservar pero lo daban agotado en booking... Allí estaba el edificio en piedra viva, bien que muy disimulada ahora por la profusa enredadera. Así estaba entonces y así está ahora...
...di la vuelta al edificio y me asomé a lo que entonces era el despacho/almacén/ recepción/cocina...nada quedaba de ello, se estaba montando una gran cocina, moderna. Un hombre oriental salió a atenderne y me vino a decir, no entendí muy bien, que aquello ya no correspondía al hotel, que la entrada quedaba al otro lado, en la callejuela; me asomé y, sí, aquello tenía aspecto de despacho/ recepción. Por dos veces regresé esa misma tarde pero seguía sin haber alguien.
En los mismos días previos escribí sendos correos electrónicos a dos direcciones que encontré en mi búsqueda de Tarsanas pero sin obtener respuesta. Ya me conformaba con estos intentos. A la mañana siguiente, unas horas antes de partir, volvi a acercarme...y, sí, era él...apoyado en la pared, mirando los trabajos de unos operarios en la fachada...la presa no se me podía escapar...
Are you Giorgios?...l am Antonio, from Spain.
Parece que me estaba casi esperando: había contestado mi correo pero yo no había mirado en la carpeta spam que era donde lo tenía. Me reconoció como el huésped de entonces, mi agradecimiento sincero y mi comentario en Booking haciendo equilibrios, no fáciles, entre lo que era el alojamiento en sí y el hospedaje que yo viví. Volvimos, volvió, a hablar de guitarra clásica española, de Albéniz, Fernando Sor, el maestro Rodrigo, el concierto de Aranjuez, los Recuerdos de la Alhambra y su preferido, el maestro Francisco Tárrega...también nombró los siete siglos de árabes en España y a los reyes Ferdinando e Isabela...recordamos cuando me llevó en coche a Samos capital, en ese mismo coche que aparece a la derecha cuya puerta tenía que ir sujetando yo mismo con una cuerda...
Giorgios es unos meses más joven que yo...aunque ahora que miro la foto parece más viejo, y no será porque yo me miro bien...Aprecio el encantador desaliño que le da llevar la camisa abrochada titicoja...nos intercambiamos el teléfono, WhatsApp, ya le envié las fotos, las nuevas y las antiguas, y quedé, como la vez anterior, en visitar la tumba de Tárrega en Castellón. Él me dijo que apenas toca la guitarra, los huéspedes de otro hotel que regenta (Mariona) no están por la labor de escuchar, y la mejor guitarra sería una molestia...
Mi objetivo en Samos, Cama/Aseo/ Giorgios, estaba plenamente conseguido.
Ya solo me quedaba girar visita al monumento a Pitágoras, coger el autobús hasta Samos capital y otro más hasta Karlobasi donde a la tarde tomaría el ferry para Fourni siguiendo mi periplo...Pero...
...Pero la vida, Samos, me tenía reservado un regalo de esos personales, intransferibles, esperables cuando ya han acontecido pero fuera de programación...Llegar a la parada de autobús en la capital y tener memoria fue todo uno...
Los libros dan vida, no dinero, los libros ayudan a vivir pero no dan para vivir, vino a decirme... tenía montado en la terracita su cafetín, con sus bebidas, sus mezes, clientes que la saludaban como habituales parroquianos... Tenía yo dos horas por delante, dos ouzos que tomé...
Cuando ya entré para las fotos y despedirme, se le ocurrió preguntarme qué estaba leyendo, seguro se fijó en la bolsa de tela en que llevo un libro de Azorín (Tiempos y cosas) y un episodio de Galdós (La estafeta sentimental) pero, y aquí está la clave, no sé por qué se me ocurrió decirle que leía a Pessoa, no llevo su Libro del Desasosiego, libro de cabecera, pero lo consulto con frecuencia en mis apuntes...le pregunté si conocía a Fernando Pessoa, se dio la vuelta y volvió con este ejemplar, soltando un ¡Por supuesto!...
...no podía dar crédito a lo que estaba aconteciendo...María siguió atendiendo clientes y yo, raptado y alado, abrí el libro por la página marcada con la solapa delantera y esto era...
...en un momento pasaron por mi vista, mis manos, una vida, me vinieron recuerdos que ya no recordaba, desde aquella vez que prestado por María Luisa y sin entender mucho, o casi nada, lo llevé al viaje en bici a Fátima acompañando en su promesa a Carlos, amigo de un tiempo, año 1990...las veces que lo regalé, incluso en otros idiomas: a mi ya difunto amigo Andrei y familia en rumano , a Ina de Brtlin en alemán, a Haroula, amiga griega, este mismo libro en otra edición, en español a varios amigos, la lectura compartida con mi amiga Aminata... ...últimamente mi amiga Beatrice, de Francia, me comunicó su adquisición...
...de las tantas lecturas que he ido haciendo, compuse una antología, un breviario, que repartí en capítulos: amor, tedio, sueños, política, religión, sociedad, familia, absurdo, muerte...su intranquilidad, su desvelo, su inquietud, su desasosiego forma hoy, sigue formando, parte de mi sosiego, de mi tranquilidad, sabiendo que alguien, tan humano como yo, escribió lo que yo siento y no sé expresar..
Cuando me subí al autobús rumbo al barco en Karlobasi iba con una sensación de vibrante estupor, de extrañeza, de haber estado abducido un tiempo...
"Nunca pude leer un libro entregándome a él; [...] Al cabo de unos minutos, el que escribía era yo".
...unas horas antes una señora con perro se empeñó en sacarme esta foto en el monumento a Pitágoras...
...tal vez todo fue un regalo epicuropitagórico...¡Qué solos y qué ignorantes estamos con lo que sabemos!


Me parece fenomenal lo bien que te acuerdas de las personas en cualquier lugar de tus viajes y de las citas que aliñan siempre tus páginas. Muchas veces te refieres a Pessoa. Hace tiempo me regalaste el libro de Saramago EL AÑO DE LA MUERTE DE RICARDO REISS con und dedicatoria tuya. Fue en tu primera visita en Colonia en el año 2014..... Cómo pasa el tiempo
ResponderEliminarQué lo pases bien en Grecia, un abrazo
...no recuerdo exactamente que te lo regalara pero no me extraña que lo hiciera, es un libro que he regalado varias veces y, desde luego, es de mis muy favoritos. Incluso hice dos lecturas compartidas...no sé si llegaste a leerlo...es un libro con un trasfondo filosófico e histórico (tiempo de dictaduras ibéricas) muy profundo...un abrazo desde las montañas del Peloponeso.
EliminarAmigo don Antonio, van tres veces que quería hacer un comentario a tu publicación, pero se me ocurre pinchar el enlace que pones al principio, y termino en publicaciones que ya había visto, pero que ya casi no recordaba, total doble disfrute, pero se me hacia la hora de ir a tomar los vinos, y yo sin hacer el comentario a tu publicación. La verdad, es que como siempre, darte las gracias por hacerme disfrutar de lo que tu ves y vives, ya que siempre me deja un poso de sentirme una persona muy importante, y esa satisfacción, no se paga con dinero, lo cual significa que es un lujo de mucho valor. Gracias por obsequiarme. SALUD Y UN ABRAZO DESDE PONFERRADA - EL BIERZO - LEON - ESPAÑA
ResponderEliminar...amigo César, mucho han de interesarte mis páginas para hacerte casi olvidar la sagrada hora de la ronda de bares. Es el comentario más meritorio que puedes hacerme. Un fuerte abrazo
ResponderEliminar"Cómo decirle al Tiempo que el otoño es mentira
ResponderEliminary que la vida puede valer lo que una noche
de julio solamente porque tuvo el deseo
el ardor excesivo de una piel de sirena."
Tres años han transcurrido por esa piel de tritón y buscando un balance vital de este periodo, te veo bailando a ritmo del violín de Sarasate, lo que me dice que mucho no has perdido y te veo compuesto, limpito, todo lo tieso que la columna permite, como un verdadero dandi, para ir a ver a una enciclopedia histórica y perderte después por las ficciones de María, que te llevaron a la melancolía pessoidiana. ¡Qué buen baño de vitalidad! para afrontar el viaje en bus con tus ensoñaciones de juglar y tus cálculos de la hipotenusa que Pitágoras te señaló con su dedo: ¡la dicha del errático entre el tracatrá y la modorra!
...son versos para quitarse momentáneamente el sombrero🤫...decía Gala, don Antonio, que felices los que van sepultando recuerdos sobre recuerdos. Soy un panteón de recuerdos, que lejos queda lo que tan vibrante estuve y se que así es siempre, incluso en este momento que veo un cura ortodoxo, un café, un vaso de agua y un sueño que me caigo...viajar, soñar, vivir...
ResponderEliminarEs que esos versos está hechos para ti. La "consombrero", tal vez no te conozca aún, pero sabe que existes, como sabe que el otoño en ti es solo una ilusión, una sombra, una ficción...
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