...tal vez la propia vida, de la que tanto sabemos y de la que tanto ignoramos, sea también un mito, el resumen de todos los mitos, todos habitando dentro de nosotros sin apercibirnos. Pero mejor no apuntar tan alto y aterrizar en esta Grecia, tierra de mitos por excelencia, mitos con sus nombres, su ascendencia y descendencia, sus relaciones, nombres unos que se van engarzando con otros y acaba siendo la historia de nunca acabar...¡la mitología griega, de una vastedad que abruma, la más popular al menos occidentalmente hablando!...Varios mitos, propiedad de todos, y un mito personal, animan esta página...
LOS MITOS
PELOPONESO... su nombre proviene del héroe mitológico griego Pélope quien supuestamente conquistó toda la región. Etimológicamente, Peloponeso significa '"isla de Pélope", a pesar de que sólo fue una verdadera isla tras la apertura del Canal de Corinto en 1893. En la Edad Media se le llamaba "Morea", debido al parecido de su forma con una hoja de moral o morera (o de una hoja de vid o de higuera según pude comprobar)...
TAIGETO...Táigete (en griego antiguo, Ταϋγέτη: Taygète) es una de las siete Pléyades, hija de Atlas y Pléyone. Táigete era la ninfa del monte epónimo, el Taigeto, en Laconia. Acabó cediendo a los ímpetus de Zeus en las riberas del río Eurotas, y juntos tuvieron un hijo: Lacedemón, héroe epónimo de Lacedemonia...
ILAEIRA...En la mitología griega, el nombre más cercano es Hilaíra (del griego antiguo Ἱλάειρα, "la que es serena o alegre"). Fue una princesa mesenia, hija del rey Leucipo. Junto con su hermana Febe, es conocida por ser raptada por los gemelos Cástor y Pólux (Rubens retrató la escena)...
PROFETA ELIAS...siempre me llamó la atención la insólita, impresionante, forma en que se fue de este mundo. El suceso se describe en la Biblia, en el libro de los Reyes: mientras caminaba con su discípulo Eliseo cerca del río Jordán, apareció un carro de fuego tirado por caballos, también de fuego, que los separó, y Elías desapareció camino de las alturas en medio de un torbellino...
DIMITRIS LIANTINIS... profesor, filósofo, persona, real, de nuestro tiempo...
OCTUBRE 2023
Venía yo de la isla de Sifnos, tras otro periplo por las islas griegas. Ajustando precios y posibilidades acabé alojándome en el hotel Mirabello, uno de tantos que se abren en torno a la popular Omonias, esa como Puerta del Sol de Atenas, plaza un tanto venida a menos, de la que siempre me previene mi buena amiga Haroula, ella naturalmente miedosa.
Entraba en dicho hotel ignorante, claro, de la historia personal que me aguardaba. Allí estaba Nikolaos, gentil recepcionista que para mejor describirlo me remitiría a Demis Roussos unos años después de Aphrodite´s Child, sin aquellas melenas, y antes de su decadencia: un griego fornido, bien plantado, escaso de pelo, de cuidada barba...parece que estaba esperándome: mientras rellenaba el check-in no tardó en preguntarme si yo era profesor...de filosofía (no era la primera vez que me preguntaban esto...Hay gente que ve en mí, a saber cómo, una de las concretas cosas que me hubiera gustado ser...y, si no tanto ser profesor, sí que me habría gustado haber estudiado, mucho, filosofía...). No, only teacher primary school, no more, vine a decirle, incluso con la grata palabra griega dáskalos, maestro. Subí a la habitación, dejé la mochila y bajé con la intención de salir a tomar algo; pero el buen Nikolaos volvió a la carga. Ahora, años y tanto peregrinaje después, no puedo recordar detalles pero sí que me comunicó sobre la vida de un profesor de filosofía, escritor, con un final extraño en las montañas del Peloponeso...todo me lo contaba en un buen inglés que yo iba captando como podía. Tomó un papel y me anotó este nombre, en un papelito que aun guardo, este:
DIMITRIS LIANTINIS
...la wikipedia me ofreció en su momento una muy simple información sobre este hombre. Con la llegada de la IA, espero que sin errores, se amplió, y mucho, la parca información de aquella...le fui preguntando y me fue respondiendo. Copio y pego, hilvanada, muy resumidamente, la historia...una historia trágica, peregrina, romántica, dramática, todo junto, y desde luego extraña, original, nada corriente, que cada cual verá o juzgará, si es preciso juzgar, bajo el prisma de quien se es...para mí ha sido, es, una historia apasionante, como tantas vidas que vivo "sin vivir en mí", vidas que ensanchan la mía, tan corta...
JULIO 2026
...y así llego, tras otro periplo isleño, a Esparta, región de Lakonia, a la vista de las cumbres del TAIGETO...y en ellas el punto más alto, lo es igualmente del Peloponeso, el Profeta Elías, 2.404 m.s.n.m...son muchos los montes en Grecia, lo he podido comprobar, que llevan el nombre de este personaje bíblico y en muchos se alza una humilde ermita dedicada a él. La foto anterior está tomada desde las ruinas de la vieja Esparta la misma tarde que llegué. La mole del TAIGETO y al fondo todo a la izquierda Profeta Elías, invitándome, incitándome. No sabía el esfuerzo que me aguardaba, ni la energía que tenía acumulada para afrontarlo...
SUBIDA AL MONTE TAIGETO
...y con todo este bagaje me dispuse a mi peregrinación particular. Ahora que lo cuento me lo creo pero me parece increíble. Tuve que recibir unas ayudas extra... Caminé mucho, como siempre hice, bien que mi condición física va en natural declive, no así mi voluntad, mi interés, mi curiosidad, mi pundonor...
Me despedí de Thomas, mi patrón del hotel Lakonia en Esparta. Él me dijo que hace años subió a la cumbre donde yo iba. Le dejé un bolsa con el equipaje que no iba a necesitar. Era martes y le dije que volvería el viernes, que me reservara un habitación para mi regreso...y eché a andar carretera adelante. En el buscador tenía la dirección de Toriza, "pueblo", unas pocas casas diseminadas en las faldas del Taigeto. Varias horas de carretera, caminos rurales entre olivos, con ejemplares como este...
...la solitaria, humilde, iglesia, con un exterior que engaña, que no parece albergar los sorprendentes frescos en su interior, me ofrecía buen refugio para la noche aún lejana, pero el demonio de la comodidad, que también cuida de mí, me insinuó llegar al cercano, prestigioso hotel resort Ilaeira que me ofrecía un descanso y un lujo a la altura del esfuerzo del día. No dudarlo fue uno de mis aciertos de los últimos tiempos...

La segunda etapa suponía 700 metros de desnivel hasta el refugio de montaña del club de Esparta. Sombreado por la espesura del bosque, bien abastecido de agua en el manantial de Maganiari, muy despacio porque tenía todo el día, a mediodía ya estaba en el lugar que pasaría la noche, en la parte cubierta del refugio que estaba cerrado.
Aquí eché el día, leyendo, escribiendo, pensando, nadeando, sesteando, platicando con los ocasionales montañeros que ora subían ora bajaban, contemplando las idas y venidas de las hormigas, afanosas en su labor de cargar las migajas de pan o semillas de sésamo que se caían de mi parco refrigerio...así hasta que llegó la hora estelar...¡cómo pensar en el Universo!... recordaba los cielos que contemplaría Dimitris desde su cueva, noche tras noche hasta la noche definitiva... aquí acababa la aproximación a la montaña, ahora era montaña pura, como decía mi amigo Alfonso, que a saber si en el otro mundo no se habrá encontrado con Dimitris...
...dejando la mochila en un rincón, apenas rayando el día me puse en camino . Todas las entradas consultadas daban una media de tres horas de ascensión para esos 900 metros de desnivel...Yo sabía que ahora más que nunca mi fuerza residiría en la paciencia, esa que todo lo alcanza, en controlar el caballo que amenazaba desbocárseme dentro del pecho, alternar unos minutos de caminada y alguno de parada, recuperando resuello al tiempo que contemplaba la maravilla que se iba ensanchando conforme subía. Dejé atrás la zona de bosque, las luces fueron virando en su efímera belleza y así, manso, cotidiano, apareció Helios...

...justo en medio de la foto, al fondo, puede apreciarse Esparta...y al llegar a un collado y dar otra curva ahí estaba el último repecho ya cara a la cumbre...si en ningún momento tuve prisa ahora ya solo tuve calma, empezaba a escuchar los carros de fuego, a medias entre el profeta Elías y Vangelis...Seguí conversando con el hombre que siempre va conmigo, a las duras (que no cuento, que nadie sepa mis sufrires) y a las maduras (que no alcanzo a contar, tantas, en su profundidad)...
...Como otras veces cuando voy cumbreando y la cima, la que sea, está ya a unos metros, a unos minutos, a un puñado más de latidos, ralenticé aún más el paso: es el momento en que el plan se resumía en un segundo, un minuto, un tiempo atemporal...allí estaba, podía tocarla, la más deseada de cuantas ermitas de Elías había subido...Esta, remozada, reconstruida, con un techo de madera recién colocado en 2025 (las crónicas que leí de otros montañeros hablaban de un lugar en ruinas)...¿Sería verdad que el sueño, la ilusión, el empeño acumulado en estos años, pasaba a real?
...junto a mi querida bandera griega otra con el lema que se adoptó en la península de Mani, uno de los dedos del Peloponeso, cuando el levantamiento contra el imperio otomano, una versión más rotunda del lema griego, libertad o muerte...
...y el clásico buzón montañero, ya en muchos lugares desaparecido (sin ir más lejos en mi querido Trevenque en la montañas de mi pueblo), tal vez debido al efecto Decathlon, que ha popularizado las montañas restándoles buena parte del, digamos, halo poético de antaño...
...toqué las campanas, estaba solo, miré el intenso paisaje alrededor: los dedos del Peloponeso, cumbres lejanas ignotas para mí, la recortada costa, la silueta de Creta al fondo, entre bruma, la parte que mira a Kardamyli donde iría días después, sublime...
...en el origen, este plan pensaba hacerlo coincidir con la fiesta que se celebra aquí el 19 y 20 de julio, es cuando la gente sube de los lugares de alrededor y se enciende una gran hoguera que una vez vista desde los pueblos de abajo da lugar al encendido de otras tantas...
...toqué las campanas, ¿por quién sonaron las campanas?... por el Agradecimiento, por Nikolaos que está en el inicio de esta historia y que no sé si lo volveré a ver y si lo veo, entonces, se lo contaré, por Dimitris que sabe Dios si nos encontraremos en qué otra vida y cómo, por los que tuvieron el valor de quitarse de enmedio (no me cabe duda que Dios está con todos), por los que subieron cumbres conmigo y ya tuvieron que colgar las botas (los nombro con emoción: Trini, Milagros, mi hermana Paz, Luis...), por los que aún me acompañan alguna que otra vez (Jorge, Javier, José Carlos, Ángel, Juan...), por mí, que aún sigo en camino y que llevo encima todos estos pesos, pesares y alegrías que equilibran mi mochila...y por también por quien en este momento lee estas líneas.

...ya "solo" quedaba bajar...a poco de echar a andar cierta parte de mi osamenta empezó a resentirse: nunca una bajada la realicé empleando más tiempo que en la subida... Todo estaba bien, pasé por el refugio, recogí la mochila, seguí por el bosque, el manantial de Maganiari, volví al hotel Ilaria a reanimarme con algo de comida...
...y bebida. Y seguí, ya bien repostado, y no poco cansado, camino de la ermita que vi dos días antes, ermita dedicada a Agia Paraskeví (literalmente, Santa Viernes), que podría ser la equivalente ortodoxa a la católica santa Lucía: lleva sus ojos en una bandejita. Eché una minisiesta apoyado en la mochila...
...de ella me sacó la llegada de un coche y una pareja ya mayor que venían a limpiar un poco y encender unas lamparillas, escenas ya conocidas de tantos lugares en Grecia...Servidor, por ser como me siento usé el traductor para decirles mi procedencia y que venía del Profeta Elías...El buen hombre me trajo una botella de agua y me sugirió que durmiera dentro ya que por la noche solían merodear chacales (canis aureus)...No fue por temor a la eventual presencia de los zorrillos, no...ir cayendo la tarde y empezar la danza mosquitera fue lo que me decidió a entrar y recogerme...
...Amanecía el cuarto día. Seguía dolorido pero apliqué la misma receta: calma y ánimo. Miraba para atrás para ver cómo se iluminaban las montañas, cómo me alejaba de lo que tan cerca, tan dentro, ya tenía. Un par de horas o tres después estaba tomando café en Anogía, con el inesperado regalo del camarero que me dijo que sobre las diez y media pasaba un autobús para Esparta...¡Santo Viernes!...
A las once hacía mi humilde anónima entrada triunfal en el hotel Lakonia. Un sonriente Thomas me saludó: everything ok?...yes, everything ok...me entregó la bolsa que dejé, subí a la habitación, hice mis abluciones y me acosté, espartano, para soñar lo que viví...














