sábado, 25 de julio de 2026

...Una Historia muy Personal....

...tal vez la propia vida, de la que tanto sabemos y de la que tanto ignoramos, sea también un mito, el resumen de todos los mitos, todos habitando dentro de nosotros sin apercibirnos. Pero mejor no apuntar tan alto y aterrizar en esta Grecia, tierra de mitos por excelencia, mitos con sus nombres, su ascendencia y descendencia, sus relaciones, nombres unos que se van engarzando con otros y acaba siendo la historia de nunca acabar...¡la mitología griega, de una vastedad que abruma, la más popular al menos occidentalmente hablando!...Varios mitos, propiedad de todos, y un mito personal, animan esta página...
LOS MITOS
PELOPONESO... su nombre proviene del héroe mitológico griego Pélope quien supuestamente conquistó toda la región. Etimológicamente, Peloponeso significa '"isla de Pélope", a pesar de que sólo fue una verdadera isla tras la apertura del Canal de Corinto en 1893. En la Edad Media se le llamaba "Morea", debido al parecido de su forma con una hoja de moral o morera (o de una hoja de vid o de higuera según pude comprobar)...
TAIGETO...Táigete (en griego antiguo, Ταϋγέτη: Taygète) es una de las siete Pléyades, hija de Atlas y Pléyone. Táigete era la ninfa del monte epónimo, el Taigeto, en Laconia. Acabó cediendo a los ímpetus de Zeus en las riberas del río Eurotas, y juntos tuvieron un hijo: Lacedemón, héroe epónimo de Lacedemonia...
ILAEIRA...En la mitología griega, el nombre más cercano es Hilaíra (del griego antiguo Ἱλάειρα, "la que es serena o alegre"). Fue una princesa mesenia, hija del rey Leucipo. Junto con su hermana Febe, es conocida por ser raptada por los gemelos Cástor y Pólux (Rubens retrató la escena)...
PROFETA ELIAS...siempre me llamó la atención la insólita, impresionante, forma en que se fue de este mundo. El suceso se describe en la Biblia, en el libro de los Reyes: mientras caminaba con su discípulo Eliseo cerca del río Jordán, apareció un carro de fuego tirado por caballos, también de fuego, que los separó, y Elías desapareció camino de las alturas en medio de un torbellino...
DIMITRIS LIANTINIS... profesor, filósofo, persona, real, de nuestro tiempo...
OCTUBRE 2023
Venía yo de la isla de Sifnos, tras otro periplo por las islas griegas. Ajustando precios y posibilidades acabé alojándome en el hotel Mirabello, uno de tantos que se abren en torno a la popular Omonias, esa como Puerta del Sol de Atenas, plaza un tanto venida a menos, de la que siempre me previene mi buena amiga Haroula, ella naturalmente miedosa. 
Entraba en dicho hotel ignorante, claro, de la historia personal que me aguardaba. Allí estaba Nikolaos, gentil recepcionista que para mejor describirlo me remitiría a Demis Roussos unos años después de Aphrodite´s Child, sin aquellas melenas, y antes de su decadencia: un griego fornido, bien plantado, escaso de pelo, de cuidada barba...parece que estaba esperándome: mientras rellenaba el check-in no tardó en preguntarme si yo era profesor...de filosofía (no era la primera vez que me preguntaban esto...Hay gente que ve en mí, a saber cómo, una de las concretas cosas que me hubiera gustado ser...y, si no tanto ser profesor, sí que me habría gustado haber estudiado, mucho, filosofía...). No, only teacher primary school, no more, vine a decirle, incluso con la grata palabra griega dáskalos, maestro. Subí a la habitación, dejé la mochila y bajé con la intención de salir a tomar algo; pero el buen Nikolaos volvió a la carga. Ahora, años y tanto peregrinaje después, no puedo recordar detalles pero sí que me comunicó sobre la vida de un profesor de filosofía, escritor, con un final extraño en las montañas del Peloponeso...todo me lo contaba en un buen inglés que yo iba captando como podía. Tomó un papel y me anotó este nombre, en un papelito que aun guardo, este:
DIMITRIS LIANTINIS 
...la wikipedia me ofreció en su momento una muy simple información sobre este hombre. Con la llegada de la IA, espero que sin errores, se amplió, y mucho, la parca información de aquella...le fui preguntando y me fue respondiendo. Copio y pego, hilvanada, muy resumidamente, la historia...una historia trágica, peregrina, romántica, dramática, todo junto, y desde luego extraña, original, nada corriente, que cada cual verá o juzgará, si es preciso juzgar, bajo el prisma de quien se es...para mí ha sido, es, una historia apasionante, como tantas vidas que vivo "sin vivir en mí", vidas que ensanchan la mía, tan corta...
Dimitris Liantinis fue un filósofo, filólogo, escritor y profesor universitario griego cuya vida y muerte lo convirtieron en una de las figuras intelectuales más controvertidas de la Grecia contemporánea. Nació el 23 de julio de 1942 en Liantina, un pequeño pueblo de Laconia, cerca de Esparta. Su apellido de nacimiento era Nikolakakos, pero adoptó el nombre "Liantinis" en homenaje a su pueblo natal. 
TRAYECTORIA ACADÉMICA
Estudió Filología en la Universidad de Atenas y posteriormente desarrolló una carrera como profesor de enseñanza secundaria y, más tarde, como docente en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Atenas. Su especialidad era la filosofía de la educación y la enseñanza de la literatura griega antigua y moderna. 
SU PENSAMIENTO 
Liantinis defendía una filosofía profundamente influida por la tragedia griega, los filósofos presocráticos, F. Nietzsche, la idea de que el ser humano debe afrontar la muerte sin consuelos sobrenaturales...
Fue muy crítico con las religiones institucionales, especialmente con el cristianismo ortodoxo, al que consideraba contrario al espíritu del pensamiento clásico griego. También criticó el sistema educativo por fomentar la repetición y no el pensamiento independiente. 

GEMMA

Su obra más conocida es Gemma (1997), considerada por muchos su testamento filosófico. En ella reflexiona sobre la muerte, la belleza, la libertad, la naturaleza, el legado de la cultura griega...Su estilo es muy literario y denso, lleno de referencias a la filosofía, la poesía y la mitología griegas. 

(Días más tarde, en una librería de Kalamata, el librero, se notaba entendido en su materia, sorprendido primero que un español le preguntara por dicho libro, me confirmó que no solo no estaba en español, que tampoco había sido traducido al inglés)

SU MISTERIOSA DESAPARICIÓN 

El 1 de junio de 1998 desapareció habiendo dejado cartas a familiares y amigos con instrucciones muy precisas pidiendo que no le buscaran. La desaparición causó una enorme repercusión en el país...

Años después, en 2005, sus restos fueron hallados en una cueva del Monte Taigeto. La evidencia apuntó a que había planeado cuidadosamente su muerte, en coherencia con las ideas filosóficas que había desarrollado durante años sobre la aceptación consciente de la finitud humana. Su cadáver fue encontrado en forma de restos óseos el 6 de junio de 2005, tras haber permanecido desaparecido voluntariamente durante siete años. El esqueleto fue localizado en el interior de una pequeña cueva en dicho monte en la región del Peloponeso. El hallazgo se produjo bajo unas circunstancias reveladas por Panagiotis Nikolakakos, primo de Liantinis, que fue quien reveló la ubicación exacta del escondite a Diotima, la hija del filósofo. DIMITRIS le había confiado secretamente a su primo la localización de su cripta antes de desaparecer en 1998, ordenándole guardar el secreto durante siete años. Las pruebas forenses y los análisis de ADN confirmaron sin lugar a dudas que el esqueleto pertenecía al profesor, la causa de muerte indeterminada, los forenses no hallaron sustancias letales ni pudieron determinar la causa médica exacta de su muerte, inanición se supone...

Filosofía del acto: Su desaparición y muerte en la montaña fueron planificadas por él mismo como un acto consciente, en línea con sus profundas ideas sobre el estoicismo y el control humano frente a la mortalidad. En su carta de despedida escribió que se marchaba por voluntad propia: "Desaparezco de pie, fuerte y orgulloso". Muerte consciente, rechazando la decrepitud de la vejez y la enfermedad, prefiriendo morir en la plenitud de sus facultades físicas y mentales teniendo el Taigeto como sepultura: describe la montaña no como un lugar de perdición, sino como el hogar que eligió para fusionarse con la naturaleza. Aunque Liantinis deseaba que sus restos descansaran para siempre en dicho monte, por normativa legal finalmente fue enterrado en el cementerio de Kechries, cerca de Corinto. Los detalles biográficos de su vida académica y sus manuscritos están recopilados en el sitio oficial administrado por su viuda, el Portal de Liantinis.


(parece evidente que la montaña que aparece en la foto es Profeta Elías)

La carta de despedida de Dimitris Liantinis fue escrita en Atenas el 1 de junio de 1998, pocas horas antes de marchar hacia el monte Taigeto. El texto original en griego, dirigido formalmente a su hija Diotima, fue concebido como un testamento filosófico público. Define su propia muerte como su última clase magistral. Busca enseñar a los seres humanos a no temer a la muerte y a afrontarla con dignidad estoica. Pide perdón a su hija por el sufrimiento que le causará el misterio de su desaparición, pero le asegura que este acto es el mayor regalo de sabiduría que le puede dejar. Concluye el texto afirmando que su vida fue recta y que vivió con honestidad, despidiéndose con un último saludo al sol y a las estrellas. La carta causó una enorme conmoción en los círculos académicos y literarios de Grecia. . Aunque en su momento algunos sectores criticaron el acto por considerarlo una glorificación romántica del suicidio, y, por supuesto, una condena absoluta de la potente iglesia ortodoxa griega, hoy en día se estudia en las facultades de filosofía como un ejemplo extremo y real del existencialismo neoclásico y el ideal heroico de la antigua Grecia. Es especialmente atractivo porque intenta responder una pregunta muy antigua: ¿cómo puede vivir un ser humano sabiendo que va a morir, sin recurrir a promesas de otra vida? Esa cuestión atraviesa prácticamente todos sus escritos...(esos días, recordé, claro, y volví a leer lo que en su tiempo hicieron el japonés Yukio Mishima y el austriaco Stefan Zweig, las vidas que llevaban y el camino a sus suicidios y los móviles que les impulsaron...) 

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Inevitablemente unido a mi pasión griega, el interés por este hombre y,  consecuentemente, las montañas del TAIGETO, han estado latentes en mi interior desde entonces, como una historia personal, sin comentarlo con nadie. De vez en cuando hacía alguna consulta sobre dichas montañas, sus senderos, rutas probables, iba calentando mis probabilidades, percibiendo que tenía un destino personal, un fuerte motivo para viajar allí, y ya sin dilación, el tiempo vuela, las facultades menguan...

JULIO 2026
...y así llego, tras otro periplo isleño, a Esparta, región de Lakonia, a la vista de las cumbres del TAIGETO...y en ellas el punto más alto, lo es igualmente del Peloponeso, el Profeta Elías, 2.404 m.s.n.m...son muchos los montes en Grecia, lo he podido comprobar, que llevan el nombre de este personaje bíblico y en muchos se alza una humilde ermita dedicada a él. La foto anterior está tomada desde las ruinas de la vieja Esparta la misma tarde que llegué. La mole del TAIGETO y al fondo todo a la izquierda Profeta Elías, invitándome, incitándome. No sabía el esfuerzo que me aguardaba, ni la energía que tenía acumulada para afrontarlo...
SUBIDA AL MONTE TAIGETO
 ...y con todo este bagaje me dispuse a mi peregrinación particular. Ahora que lo cuento me lo creo pero me parece increíble. Tuve que recibir unas ayudas extra... Caminé mucho, como siempre hice, bien que mi condición física va en natural declive, no así mi voluntad, mi interés, mi curiosidad, mi pundonor...
Me despedí de Thomas, mi patrón del hotel Lakonia en Esparta. Él me dijo que hace años subió a la cumbre donde yo iba. Le dejé un bolsa con el equipaje que no iba a necesitar. Era martes y le dije que volvería el viernes, que me reservara un habitación para mi regreso...y eché a andar carretera adelante. En el buscador tenía la dirección de Toriza, "pueblo", unas pocas casas diseminadas en las faldas del Taigeto. Varias horas de carretera, caminos rurales entre olivos, con ejemplares como este...
...un par de sendas y siete horas después llegaba a Toriza, naturalmente cansado...

...la solitaria, humilde, iglesia, con un exterior que engaña, que no parece albergar los sorprendentes frescos en su interior, me ofrecía buen refugio para la noche aún lejana, pero el demonio de la comodidad, que también cuida de mí, me insinuó llegar al cercano, prestigioso hotel resort Ilaeira que me ofrecía un descanso y un lujo a la altura del esfuerzo del día. No dudarlo fue uno de mis aciertos de los últimos tiempos...  




La segunda etapa suponía 700 metros de desnivel hasta el refugio de montaña del club de Esparta. Sombreado por la espesura del bosque, bien abastecido de agua en el manantial de Maganiari, muy despacio porque tenía todo el día, a mediodía ya estaba en el lugar que pasaría la noche, en la parte cubierta del refugio que estaba cerrado.


 Aquí eché el día, leyendo, escribiendo, pensando, nadeando, sesteando, platicando con los ocasionales montañeros que ora subían ora bajaban, contemplando las idas y venidas de las hormigas, afanosas en su labor de cargar las migajas de pan o semillas de sésamo que se caían de mi parco refrigerio...así hasta que llegó la hora estelar...¡cómo pensar en el Universo!... recordaba los cielos que contemplaría Dimitris desde su cueva, noche tras noche hasta la noche definitiva... aquí acababa la aproximación a la montaña, ahora era montaña pura, como decía mi amigo Alfonso, que a saber si en el otro mundo no se habrá encontrado con Dimitris...
...dejando la mochila en un rincón, apenas rayando el día me puse en camino . Todas las entradas consultadas daban una media de tres horas de ascensión para esos 900 metros de desnivel...Yo sabía que ahora más que nunca mi fuerza residiría en la paciencia, esa que todo lo alcanza, en controlar el caballo que amenazaba desbocárseme dentro del pecho, alternar unos minutos de caminada y alguno de parada, recuperando resuello al tiempo que contemplaba la maravilla que se iba ensanchando conforme subía. Dejé atrás la zona de bosque, las luces fueron virando en su efímera belleza y así, manso, cotidiano, apareció Helios...     










...justo en medio de la foto, al fondo, puede apreciarse Esparta...y al llegar a un collado y dar otra curva ahí estaba el último repecho ya cara a la cumbre...si en ningún momento tuve prisa ahora ya solo tuve calma, empezaba a escuchar los carros de fuego, a medias entre el profeta Elías y Vangelis...Seguí conversando con el hombre que siempre va conmigo, a las duras (que no cuento, que nadie sepa mis sufrires) y a las maduras (que no alcanzo a contar, tantas, en su profundidad)...
 
     
...Como otras veces cuando voy cumbreando y la cima, la que sea, está ya a unos metros, a unos minutos, a un puñado más de latidos, ralenticé aún más el paso: es el momento en que el plan se resumía en un segundo, un minuto, un tiempo atemporal...allí estaba, podía tocarla, la más deseada de cuantas ermitas de Elías había subido...Esta, remozada, reconstruida, con un techo de madera recién colocado en 2025 (las crónicas que leí de otros montañeros hablaban de un lugar en ruinas)...¿Sería verdad que el sueño, la ilusión, el empeño acumulado en estos años, pasaba a real

  
...junto a mi querida bandera griega otra con el lema que se adoptó en la península de Mani, uno de los dedos del Peloponeso, cuando el levantamiento contra el imperio otomano, una versión más rotunda del lema griego, libertad o muerte...
...y el clásico buzón montañero, ya en muchos lugares desaparecido (sin ir más lejos en mi querido Trevenque en la montañas de mi pueblo), tal vez debido al efecto Decathlon, que ha popularizado las montañas restándoles buena parte del, digamos, halo poético de antaño... 

...toqué las campanas, estaba solo, miré el intenso paisaje alrededor: los dedos del Peloponeso, cumbres lejanas ignotas para mí, la recortada costa, la silueta de Creta al fondo, entre bruma, la parte que mira a Kardamyli donde iría días después, sublime...
  




...en el origen, este plan pensaba hacerlo coincidir con la fiesta que se celebra aquí el 19 y 20 de julio, es cuando la gente sube de los lugares de alrededor y se enciende una gran hoguera que una vez vista desde los pueblos de abajo da lugar al encendido de otras tantas...    


...toqué las campanas, ¿por quién sonaron las campanas?... por el Agradecimiento, por Nikolaos que está en el inicio de esta historia y que no sé si lo volveré a ver y si lo veo, entonces, se lo contaré, por Dimitris que sabe Dios si nos encontraremos en qué otra vida y cómo, por los que tuvieron el valor de quitarse de enmedio (no me cabe duda que Dios está con todos), por los que subieron cumbres conmigo y ya tuvieron que colgar las botas (los nombro con emoción: Trini, Milagros, mi hermana Paz, Luis...), por los que aún me acompañan alguna que otra vez (Jorge, Javier, José Carlos, Ángel, Juan...), por mí, que aún sigo en camino y que llevo encima todos estos pesos, pesares y alegrías que equilibran mi mochila...y por también por quien en este momento lee estas líneas.

...ya "solo" quedaba bajar...a poco de echar a andar cierta parte de mi osamenta empezó a resentirse: nunca una bajada la realicé empleando más tiempo que en la subida... Todo estaba bien, pasé por el refugio, recogí la mochila, seguí por el bosque, el manantial de Maganiari, volví al hotel Ilaria a reanimarme con algo de comida... 
...y bebida. Y seguí, ya bien repostado, y no poco cansado, camino de la ermita que vi dos días antes, ermita dedicada a Agia Paraskeví (literalmente, Santa Viernes), que podría ser la equivalente ortodoxa a la católica santa Lucía: lleva sus ojos en una bandejita. Eché una minisiesta apoyado en la mochila... 
...de ella me sacó la llegada de un coche y una pareja ya mayor que venían a limpiar un poco y encender unas lamparillas, escenas ya conocidas de tantos lugares en Grecia...Servidor, por ser como me siento usé el traductor para decirles mi procedencia y que venía del Profeta Elías...El buen hombre me trajo una botella de agua y me sugirió que durmiera dentro ya que por la noche solían merodear chacales (canis aureus)...No fue por temor a la eventual presencia de los zorrillos, no...ir cayendo la tarde y empezar la danza mosquitera fue lo que me decidió a entrar y recogerme...

...Amanecía el cuarto día. Seguía dolorido pero apliqué la misma receta: calma y ánimo. Miraba para atrás para ver cómo se iluminaban las montañas, cómo me alejaba de lo que tan cerca, tan dentro, ya tenía. Un par de horas o tres después estaba tomando café en Anogía, con el inesperado regalo del camarero que me dijo que sobre las diez y media pasaba un autobús para Esparta...¡Santo Viernes!... 
A las once hacía mi humilde anónima entrada triunfal en el hotel Lakonia. Un sonriente Thomas me saludó: everything ok?...yes, everything ok...me entregó la bolsa que dejé, subí a la habitación, hice mis abluciones y me acosté, espartano, para soñar lo que viví...

domingo, 5 de julio de 2026

...SAMOS, en el Sentido de mi Vida...

...no era el gran Pitágoras el reclamo de regresar a Samos poco más de dos años después. Ni Aristarco ni Epicuro, no. Animal como soy, y como tal propenso al cansancio y proclive al descanso, necesitaba gastar una cama, lo primero, lo más necesario, tras los días durmiendo ermitaño, y lavar mi baqueteada geografía corporal, incluyendo la vestimenta que la cubre, tras los sudores y esfuerzos, y dulzores, de esta vida trabajada que tenemos (Manrique no me deja), que llevo y me lleva... pero ello lo podía haber hecho saltando Samos y siguiendo hasta la isla de Fourni, siguiente destino en mi periplo, que Fourni no estaba exenta de cama y agua, como posteriormente comprobé. El motivo personal, sentimental si se quiere, musical, un ramillete de motivos, era volver a ver, intentarlo al menos, a Giorgios, mi patrón del hotel, hotel Tarsanas, donde me quedé entonces, que me propició una experiencia única, variopinta, en mi vida, ya larga vida, de alojamientos, de todo tipo y pelaje...
Para entender el sentido de lo que cuento habría que leer esta página que escribí, relativa a esos días, abril 2024...aquí dejo el enlace:
https://avueltasdeveleta.blogspot.com/2023/04/samos-ocho-dias-y-una-noche.html?m=1
... Castigué el lecho todo lo que pude y lavé la ropa antes que se escapara como aquellos niños renuentes al jabón. Cierto que para una reina de la lejía (como llamaba mi obitado amigo Alfonso a las mujeres que suelen dedicarse con obsesión a la limpieza...) yo, marraneé  (otra expresión adquirida) la ropa...como suelo hacer: la puse en la misma ducha donde me lavé, la sometí a un obvio zapateado que ni Sarasate lo habría hecho mejor, y tras una pasada por jabón de tocador en el lavabo y su correspondiente enjuagado, el sol de Samos, un rato después, la dejó si no limpia como una patena sí presta para seguir...El estudio apartamento kallirroien el corazón de Pythagorio, cumplió con creces mis expectativas...
... Y ya en la calle, a dos pasos, me acerqué a merodear por el hotel Tarsanas. Días previos había intentado reservar pero lo daban agotado en booking... Allí estaba el edificio en piedra viva, bien que muy disimulada ahora por la profusa enredadera. Así estaba entonces y así está ahora...
...di la vuelta al edificio y me asomé a lo que entonces era el despacho/almacén/ recepción/cocina...nada quedaba de ello, se estaba montando una gran cocina, moderna. Un hombre oriental salió a atenderne y me vino a decir, no entendí muy bien, que aquello ya no correspondía al hotel, que la entrada quedaba al otro lado, en la callejuela; me asomé y, sí, aquello tenía aspecto de despacho/ recepción. Por dos veces regresé esa misma tarde pero seguía sin haber alguien.
En los mismos días previos escribí sendos correos electrónicos a dos direcciones que encontré en mi búsqueda de Tarsanas pero sin obtener respuesta. Ya me conformaba con estos intentos. A la mañana siguiente, unas horas antes de partir, volvi a acercarme...y, sí, era él...apoyado en la pared, mirando los trabajos de unos operarios en la fachada...la presa no se me podía escapar...
Are you Giorgios?...l am Antonio, from Spain.
Parece que me estaba casi esperando: había contestado mi correo pero yo no había mirado en la carpeta spam que era donde lo tenía. Me reconoció como el huésped de entonces, mi agradecimiento sincero y mi comentario en Booking haciendo equilibrios, no fáciles, entre lo que era el alojamiento en sí y el hospedaje que yo viví. Volvimos, volvió, a hablar de guitarra clásica española, de Albéniz, Fernando Sor, el maestro Rodrigo, el concierto de Aranjuez, los Recuerdos de la Alhambra y su preferido, el maestro Francisco Tárrega...también nombró los siete siglos de árabes en España y a los reyes Ferdinando e Isabela...recordamos cuando me llevó en coche a Samos capital, en ese mismo coche que aparece a la derecha cuya puerta tenía que ir sujetando yo mismo con una cuerda...
Giorgios es unos meses más joven que yo...aunque ahora que miro la foto parece más viejo, y no será porque yo me miro bien...Aprecio el encantador desaliño que le da llevar la camisa abrochada titicoja...nos intercambiamos el teléfono, WhatsApp, ya le envié las fotos, las nuevas y las antiguas, y quedé, como la vez anterior, en visitar la tumba de Tárrega en Castellón. Él me dijo que apenas toca la guitarra, los huéspedes de otro hotel que regenta (Mariona) no están por la labor de escuchar, y la mejor guitarra sería una molestia...
Mi objetivo en Samos, Cama/Aseo/ Giorgios, estaba plenamente conseguido.
Ya solo me quedaba girar visita al monumento a Pitágoras, coger el autobús hasta Samos capital y otro más hasta Karlobasi donde a la tarde tomaría el ferry para Fourni siguiendo mi periplo...Pero...
...Pero la vida, Samos, me tenía reservado un regalo de esos personales, intransferibles, esperables cuando ya han acontecido pero fuera de programación...Llegar a la parada de autobús en la capital y tener memoria fue todo uno...
...se me había borrado el rato que pasé platicando con María tal y como cuento en la página citada...me acerqué a saludarla y se acordó de mí...la librería de segunda mano que entonces estaba montando (foto de arriba), ahora era un apasionante caos calmo como sacado de un cuento/sueño de Borges...
Los libros dan vida, no dinero, los libros ayudan a vivir pero no dan para vivir, vino a decirme... tenía montado en la terracita su cafetín, con sus bebidas, sus mezes, clientes que la saludaban como habituales parroquianos... Tenía yo dos horas por delante, dos ouzos que tomé...
Cuando ya entré para las fotos y despedirme, se le ocurrió preguntarme qué estaba leyendo, seguro se fijó en la bolsa de tela en que llevo un libro de Azorín (Tiempos y cosas) y un episodio de Galdós (La estafeta sentimental) pero, y aquí está la clave, no sé por qué se me ocurrió decirle que leía a Pessoa, no llevo su Libro del Desasosiego, libro de cabecera, pero lo consulto con frecuencia en mis apuntes...le pregunté si conocía a Fernando Pessoa, se dio la vuelta y volvió con este ejemplar, soltando un ¡Por supuesto!...
...no podía dar crédito a lo que estaba aconteciendo...María siguió atendiendo clientes y yo, raptado y alado, abrí el libro por la página marcada con la solapa delantera y esto era...
...en un momento pasaron por mi vista, mis manos, una vida, me vinieron recuerdos que ya no recordaba, desde aquella vez que prestado por María Luisa y sin entender mucho, o casi nada, lo llevé al viaje en bici a Fátima acompañando en su promesa a Carlos, amigo de un tiempo, año 1990...las veces que lo regalé, incluso en otros idiomas: a mi ya difunto amigo Andrei y familia en rumano , a Ina de Brtlin en alemán, a Haroula, amiga griega, este mismo libro en otra edición, en español a varios amigos, la lectura compartida con mi amiga Aminata... ...últimamente mi amiga Beatrice, de Francia, me comunicó su adquisición...

...de las tantas lecturas que he ido haciendo, compuse una antología, un breviario, que repartí en capítulos: amor, tedio, sueños, política, religión, sociedad, familia, absurdo, muerte...su intranquilidad, su desvelo, su inquietud, su desasosiego forma hoy, sigue formando, parte de mi sosiego, de mi tranquilidad, sabiendo que alguien, tan humano como yo, escribió lo que yo siento y no sé expresar..
Cuando me subí al autobús rumbo al barco en Karlobasi iba con una sensación de vibrante estupor, de extrañeza, de haber estado abducido un tiempo...
"Nunca pude leer un libro entregándome a él; [...] Al cabo de unos minutos, el que escribía era yo".
...unas horas antes una señora con perro se empeñó en sacarme esta foto en el monumento a Pitágoras...
...tal vez todo fue un regalo epicuropitagórico...¡Qué solos y qué ignorantes estamos con lo que sabemos!