viernes, 9 de octubre de 2026

...Camino y Tierra...

...Un camino. Un camino de Gran Recorrido, lo que se conoce como un GR: el GR 90, llamado en propiedad Sendero Ibérico Zaragozano. 
...Un camino uniendo dos ciudades con mucho peso en la historia, TARAZONA y DAROCA, unos 140 km por medio, ambas en la provincia de Zaragoza.
...Un amigo, guarda forestal recién jubilado: Manolo. Nos conocimos en 1985, unidos con muchos, muchísimos, recuerdos, mayormente montañeros, la propia vida.
Hace ya años que le tenía verdaderas ganas a este sendero, sobre todo desde que vi sus señales cerca del santuario de la virgen del Moncayo aquella vez que subí a su cima con la miembros de la familia Águeda, mi familia de este Aragón que tanto siento. No tenía la menor duda de que sería un gran sendero, de mantenido y exigente esfuerzo, sí, al nivel de lo mucho, enjundioso, que iba a mostrar, pasando por un medio físico y social, por una geografía sentimental de esas que parecen estar reservadas a unos pocos disfrutadores, estando abiertas a todos, de esas que un anónimo caminante siente en profundidad... 
Nacho, gentil conductor de blablacar, nos dejó en Tarazona y allí iniciamos la andadura sabiendo que el primer día teníamos la etapa reina: salvar los 1.200 metros de desnivel hasta el santuario, con la certeza de que el lugar no ofrecía cobijo alguno, la incertidumbre del tiempo y la intuición, siempre, de que ya encontraríamos un refugio...
Al final lo tuvimos bajo un frondoso árbol junto a la humilde ermita de San Gaudioso, y la fuente como resguardo en caso de lluvia...
No faltó ancha ración de luna, quebrada entre las tinieblas de aquellas soledades (🙏🏼Agustín Lara) y recibimos el nuevo día con este vibrante amanecer en las laderas del gran Moncayo...
 ...El camino marcado combina espesuras boscosas (encinar, pinar, robledal, un hayedo en la falda del Moncayo...), algún que otro barranco, hermosas sendas, pistas entre campos de labor y almendros, frondosos sotos del río Isuela y terminando con generosas raciones de horizonte ya en su último tramo.   








Un camino excelente, profusamente marcado, con muy pocas posibilidades de despiste...

Lo más novedoso, mucho, total, absoluto, para mí...fue hacer este camino acompañado. Hablo de las 24 horas del día, con saco de dormir, ponerse en camino al son de la eventualidad, al albur de las circunstancias, sin tener certeza alguna donde pernoctaríamos, si encontraríamos lugar donde guarecernos, dónde comprar algo de comida, la justa restitución de electrolitos (🍻) etc. en fin, una opción que no ofrezco a nadie por el bien de ese alguien y, sobre todo por mí, solitario, empedernido, qué puedo decir a estas alturas, seamos realistas, ecuánimes... Pues bien, resultó que mi amigo, en su primer sendero como tal, con su saco, su esterilla (la compramos la tarde antes en un comercio chino de Zaragoza) estuvo muy por encima de cualquier expectativa, pasando de un parvulario senderista a una cátedra en dicha materia, desde luego no esperaba meos...De hecho, contando con vida y salud, ya le propuse el camino de los Monasterios Valencianos, GR 236, para el próximo año. La experiencia me permitió comprobar, en estos ya inviernos jóvenes de mi vida, qué es caminar con todas las ventajas de la soledad y sin ningún inconveniente de la compañía...también puédese decir al revés y seguir siendo tan válido.
Seis noches dormimos, dos de albergue, excelentes, en Purujosa y Morata de Jalón, y la remarcable fonda de doña Esther (con h, que así contó que le puso la maestra) en Tierga, y tres noches en lugares tan variopintos como el citado árbol en la laderas del Moncayo, la habitación restaurada del castillo de Tobed y el lavadero, igualmente restaurado, de Langa del Castillo...todo un aceptado y aceptable, y recuperable, molimiento de huesos...


Doña Esther, citada, tiene 75 años. ¡qué vitalidad, qué animo, qué gracia, qué elegante!  Ella por un lado, su marido por otro, contaron que son la tercera generación al frente del negocio, en Tierga, que ella ya andaba con su abuela en las mismas labores mesoneras de ahora. Fue la tarde que mientras mi amigo se duchaba bajé yo al bar y allí había un paisanaje de esos que uno elegiría para cerrar la etapa. Como en muchos lugares de Japón, como enno pocos en Grecia, no tardaron en preguntarme que qué edad tenía...yo propuse opciones. El marido de Esther, detrás de la barra, me puso 75, que ciertamente se acerca, incluso optimistamente, a la edad que aparento (tantos soles me dieron, tan poco me cuidé), otro de ellos, como tomando carrerilla, dijo que 85 (tenía gafas...). Dije mi edad... y otro hombre que había asistido al debate, a modo de sentencia, dijo: usted tiene que haber andado mucho...Una verdad como varios templos juntos... (cuando escribo el borrador de esta página aquí en Madrid acabo de comprar otro par de botas para seguir en el intento de llegar hasta el final...)          



¿Qué podría destacar de este camino que superara su insuperable conjunto?...
Lo primero que nos llamó la atención  fue no lejos de su inicio en Tarazona: el llamado Pozo de Los Aínes, cerca de Grisel. El recuerdo de un cenote fue inmediato..

La plaza ochavada de Chodes...una joya del barroco aragonés, año 1678 . Conocía la famosa plaza de Archidona, Málaga, pero esta me resultó sublime en su humildad y soledad. Curiosamente, la iglesia de San Miguel, tiene la misma anchura, o estrechura, que el resto de las casas. 

...Habíamos leído no poco de tanto como encontraríamos en este camino pero no llegamos a tanto detalle, como es esta misma plaza (y el Mundial del Pollo) y otros inherentes a ella...¡la de cosas mil que uno ignora por un par que apenas conoce!...y gracias. (¡dichosos los que no sienten necesidad de saber!)   

Un rato después de Chodes llegamos a Morata de Jalón: pasmo ante el palacio de los condes de Argillo un portentoso palacio ejemplo exquisito del barroco italianizante  58 ménsulas (máscaras, monstruos, atlantes...)    

Purujosa, una veintena de casas, un pueblo como construido desde arriba, espectacular como pocos en España...tiene hasta un semáforo.

Calcena y su probable vinculación con la peregrina historia del Santo Grial. 

El paraje conocido como Los Abuelos en un barranquillo detrás de los restos del castillo de Tobed. Diría que "naturalmente", para un servidor, rastreador de erosiones y paisajes ruiniformes, fue el lugar estrella del camino.


Y hablando de Tobed...Es reconocido el valor de su iglesia dentro del conjunto del patrimonio Unesco del mudéjar aragonés...¡Admirable fachada, encaje en ladrillo!  !...sin desmerecer las torres que nos salieron al paso en otros pueblos...

...y esa suerte, agazapada, que nos aguarda sin saber, fue la que tuvimos al pasar por Lituénigo. Estaba el lugar en plenas fiestas de San Miguel celebrando el acto de LA PESADA, una fiesta que se viene celebrando desde siglos... 

Los castillos...Langa del Castillo, Mesones de Isuela, Tobed y las imponentes ruinas del de Arándiga 



La soledad, no tanto el abandono, lo deshabitado, patrimonio de todos los pueblos por los que pasamos...cruzados de punta a punta sin encontrar un alma...Se habla mucho de Teruel: puede que un tercio de la España peninsular, en su día a día, sea así...Tantos rincones de España que de tan olvidados, de tan poco nombrados, parece que te reciben con un asombro de historia y belleza, de callado júbilo...  
...aunque casi nunca faltó un bar social, teleclub o similar...

No puedo dejar de reseñar que en mi vida de caminante, o en mi vida en general, yo que trato de mirar, y admirar, NUNCA había visto algo igual: tantas hormigas. Su procesión irrumpía una veintena de metros en la pista por la que íbamos. Ninguna iba cargada, la inmensa mayoría llevaba la misma dirección...


TARAZONA, Grisel, Lituénigo, Purujosa, Calcena, Trasobares, Tierga, Mesones de Isuela, Chodes, Morata de Jalón, Santa Cruz de Grío, Tobed, Codos, Langa del Castillo, DAROCA...en Tarazona no nos detuvimos, pongo fotos de visitas anteriores. En Daroca dimos un cumplido paseo por las murallas que siguen el trazado de los cerros, las puertas de la ciudad entre las que corre el trazado de la calle Mayor...

...y, por supuesto, la basílica de los Corporales, cuya historia teñida de leyenda, o viceversa (milagros relacionados con la eucaristía), me lleva a mis años de seminario; raro es el viaje, el día, que no me viene de una forma u otra el recuerdo de aquellos tutelares muros, de un tiempo ignoro si feliz entonces pero sí agradecidísimo siempre, ¡cuánto cultural, humanísticamente, le debo!...

...Manolo, acercándose a los 64. Servidor ya más que conforme con los 72 que me están llegando, mucho más tras los extras que me pusieron en Tierga... Tentaciones y desvelos no faltan, motivos de vivir y agradecimiento, incontables, dosis de resignación, necesarias. Nos sentimos "en forma", convinimos. Me siento en forma, pienso, me siento en forma por estos días, por hoy, por este preciso momento que voy cerrando esta página, sabiendo, aceptando, que se está en forma en un momento para no tardar en dejar de estarlo, es más, que de buenas a primeras se deja de estar, sencillamente, del todo, y en ese buen impasse estoy, estamos, vivimos. Caminando el GR TOTAL que es la propia vida...
...Los ríos van todos al mar y el mar nunca se llena...
 (Eclesiastés)
«Todo aquello que acontece en el dónde en que vivimos, es en nosotros mismos donde acontece. Todo lo que cesa en lo que vemos, en nosotros cesa. Todo lo que ya fue, si lo vimos cuando estaba siendo, de nosotros fue arrancado cuando partió.»
(Fernando Pessoa, Libro del Desasosiego)

viernes, 25 de septiembre de 2026

...ROQUE IGARA...

...ROQUE, palabra castellana, castellana, sí, pero tan canaria, diría que exclusivamente canaria. ¡ROQUE!, ¡qué bien bautiza lo que nombra!, ¡qué palabra tan justa y ajustada para una imagen! …No es roca, que también, no es peña, peñón o peñasco, que también, no es montaña, algo enhiesta y nada redondeada para ello... Lo que me sorprende, y tanto, lo acabo de buscar, es que no la recoge la RAE con esta acepción tan popular en Canarias, y se limita, pobre en este caso, a dar nombre a la torre del ajedrez, a un tipo de carro (en desuso), a la acepción de quedarse roque, a la casa de tócame Roque, y listo. No lo podía imaginar, y más me extraña cuando nuestra Academia recoge acepciones de tantas y tantas palabras, acepciones que se emplean solo en una parte del inmenso mapa de la lengua española. En fin, nadie es perfecto, y en este caso a la RAE le faltó un detalle de esplendor...
ROQUE fue de las primerísimas palabras que incorporé a mi vocabulario, que es como decir a mi vida, cuando llegué a las islas, a Tenerife, aquel septiembre de 1980. Iba por la carretera, ahora autopista, y veía el cartel de Fasnia y los Roques...y así, andando, y tanto, y corriendo el tiempo, fueron desfilando roques por toda la geografía canaria, tan pródiga en ellos... los roques de Anaga, el roque Bermejo, el airoso como pocos roque de Taborno, del Conde, el asombroso puntiagudo Imoque...la relación sería interminable, ensanchada al paso de los años y los pasos, completada con el espectacular conjunto de los roques gomeros (Agando, Zarcita, Carmona y Ojila) y no digamos los grancanarios Nublo y Bentayga... Pródiga la lista, como digo, y en todas las islas. ¡Tengo mi mente poblada de roques!...I am a rock, que cantaban Simon y Garfunkel... y una roca no siente dolor y una isla nunca llora...(momentánea licencia personal a modo de descanso en la subida)
...Después de esta resumida y cumplida relación, qué puedo decir del humilde roque IGARA... pues...¡No tengo poco que decir! Para empezar diré que es dos veces roque, como suena, porque tirando del hilo de la palabra, de su etimología, ha venido a resultar que IGARA deriva, puede derivar, del guanche aborigen, de un palabra que viene a decir justo eso: roque, peña, espolón rocoso. Luego ROQUE IGARA sería el roque por excelencia, por antonomasia...
No, no tiene visos de convertirse en sueño de alpinistas, ni en objeto de deseo de escaladores, ni tan siquiera de montañeros menores o simples paseantes de tantos que lo circunvalan por su base en su cotidiana labor de sudar y mantener la forma física de cada día...puede que ni provoque alguna mirada que otra de tanta gente que pasa por la cercana autopista y, sin embargo, es sublime su estampa según el encuadre...Solo necesitaría que un influencer, de esos tantos que hacen de su vida un crear tendencias, que se aupara a él, sacarse buenas fotos, con cierta calidad y no poca sugerencia, para que el boom IGARA estuviera servido.
 Siento agradecimiento al escribir esta personal página...Todo empezó con mis venidas a la casa que me cobija cuando vengo a Cabo Blanco, acogido por la familia Torres, mi querida familia de La Gomera. Según mis archivos este intenso idilio con el roque empezó en 2018, fecha aproximada. Desde entonces no suelo faltar a la cita de la cumbre (apenas una hora desde la casa, ida y vuelta) siempre que recalo en Cabo Blanco. El roque, junto con otros, es como el adorno que da empaque al lugar y, en unión de otros roques de la zona, dar belleza, telúrica, a unos pueblos (Cabo Blanco, Buzanada, Valle San Lorenzo...) con "poco que ver", poco agraciados en su arquitectura.  
De esa fecha puede ser la siguiente foto que estoy casi en plan Everest con unos tibetanos banderines de oraciones que en aquel entonces llevaría en mi mochila a saber desde cuándo y dónde. El famoso hice cumbre, solitario o compartido, de tantas cimas.

 El Igara alcanza una altitud aproximada de 390 m.s.n.m. aunque su prominencia puedo calcular que no alcanza los 100 metros. Una sublime cumbre humilde. Desde su altura tienes a la vista los roques vecinos, roques del suroeste isleño, Los Cristianos, la montaña Guaza, la Montaña Roja, se puede ver La Gomera, los pueblos del entorno y el reborde de las Cañadas sobre el que aparece la punta del gran Teide...




...y se ve, claro, Cabo Blanco, a sus pies, un pueblo que lo recuerda en nombres de bar, gestoría, farmacia, papelería...como debe ser.

...y entre esas casas se halla la que me acoge, origen de esta historia personal...
 







...y de seguir caminando, cuestión de vida y esperanza, y corriendo el tiempo, en uno de sus múltiples recovecos, en discreto escondrijo, dejaré, imagino que mirando el sitio por donde se va el sol, dejaré, digo, el par de botas que a septiembre de 2026, desvencijadas mas no rendidas, siguen resistiendo, intermediando entre la tierra que soy y la tierra que seré...