jueves, 9 de abril de 2026

...Eximio Exilio, también en Puerto Rico...

(esta página enlaza con el eximio exilio que traté en México)
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...En la página que escribí con motivo de mi paso por Puerto Rico dejé esbozado el proyecto de esta que ahora comparto. Aquella termina con la foto de una tumba en la que el tiempo se empleó, paciente pero inexorablemente, en borrar rastro de difunto y de epitafio...Era esta: 
...decía en dicha página que entre mis planes en Puerto Rico estaba el encontrar, visitar, el rastro que dejó Juan Ramón Jiménez, Juan Ramón y Zenobia, Zenobia Camprubí. Aunque para ser justos habría que decir Zenobia y Juan Ramón. Sin ella no es difícil pronosticar, las musas sabrán, qué habría sido de este hombre. Zenobia fue su sostén, su apoyo, su secretaria, su copista, su lazarillo por la vida...ella vivió en él, por él y para él, y gracias a ella, a su dedicación, él tuvo brillo, prestigio, la gloria que culminó en el premio Nobel. 

No me costó mucho, solo unas gestiones y la suerte de dar con las personas adecuadas, encontrar esta sala en uno de los muchos edificios que conforman el gran campus universitario de Río Piedras. 





...fue lo más juanramoniano que encontré. Además, la joven que lo atiende me puso en la pista tanto de la dirección de la casa donde vivieron, sita en Hato Rey, un barrio cercano, como del lugar exacto donde se encontraba el poeta paseando cuando lo fotografiaron por una de las arcadas del campus. Para un aceptable mitómano como soy, pasear sobre estas losas y sacarme una foto emulando al poeta fue uno más de esa legión de buenos momentos personales con que me suelo, y consuelo, acompañar... 
...dicha chica me contó, y posteriormente lo leí, que en la vivienda de la planta de arriba vivía un médico que le venía de perlas a la hipocondría que padecía el poeta, una más de sus particularidades...





El edificio principal de la universidad es el que está rematado por esta airosa torre...por supuesto, amante de todo tipo de alturas y todavía sin miedo a los cientos de escaleras, donde sea, pregunté la probabilidad de subir. Uno de los empleados de seguridad me dijo que hace más de diez años que no se sube...que seguramente está el lugar algo abandonado. Este edificio principal forma parte del llamado cuadrángulo histórico, edificios de los años 1930 y 40, las facultades más antiguas, el teatro, la biblioteca... La construcción está dentro de un estilo entre el llamado resurgimiento español y plateresco, integrando (copio) la construcción moderna con la estética colonial española... arcos de medio punto, pilastras corintias, balaustradas, vistosas y coloridas cerámicas en las fachadas...una grata y vistosa armonía.       









...más de un par de buenos ratos pasé leyendo o simplemente allí, en la tranquilidad (el bullicio universitario queda mayormente en las facultades fuera del recinto histórico) junto a la glorieta de los poetas. Juan Ramón, el poeta puertorriqueño Palés Matos y Pedro Salinas...El lugar me propició recordar la mi escuela de don Bartolomé, en mi pueblo, tendría yo 6 años, bastante antes de entrar al seminario, compartía banco con el Aníbal de Rodolfo, fue la primera que vi, tal vez lo vi en el libro del maestro, el mágico nombre de Rabindranath Tagore...¡seguro que era una traducción de Zenobia y Juan Ramón!, las veces que leí Platero y yo con mis alumnos de La Dama Roberto, Noelia, Azahara, Yuleima, a capitulillo por día, las dramatizaciones que a veces hacíamos...las posteriores lecturas compartidas con mi alumno/amigo gomero José Carlos y el consiguiente viaje a Moguer, y hace unos años con mi amiga Mari Carmen de Granada. También la poesía Pirineos, de Juan Ramón, que me copió con cuidada letra y adornos mis alumno Carlos de Hoz de Jaca, papel que debe estar desencontrado entre mis recuerdos...un buen amigo me sugirió escribir, por analogía, el librito Botas y yo...Aquel lugar, los ratos que pasé en él, me abrió la espita de los recuerdos, buenos, más que buenos, recuerdos...   
Los bustos son de Pablo Serrano, importante escultor aragonés, el mismo que modeló el busto de Antonio Machado que tantos años tuvo que esperar hasta que se pudo colocar en el paseo de las Murallas de Baeza...No son, ni mucho menos, las únicas esculturas en el gran campus de Río Piedras que recorrí de extremo a extremo. Del propio Pablo Serrano es la escultura de Unamuno, idéntica a la que hay en su Salamanca...
...También de Pablo Serrano es este complejo monumento en recuerdo a los exiliados españoles que se levanta junto a una sala de exposiciones y pequeño museo. Tiene el complemento de unos versos de Juan Ramón...

 No es de Pablo Serrano pero por deferencia pedagógica aquí dejo el monumento a los maestros que luce en una de la avenidas de entrada. Un monumento más que añadir a la sentida, nostálgica lista que tengo de ellos...
Juan Ramón salió de España en agosto de 1936, apenas comenzada la guerra civil, y tras pasar por Estados Unidos y Cuba acabó instalándose en Puerto Rico. Pedro Salinas estaba en Santander cuando estalló la guerra, pasó por varias universidades de Estados Unidos y siguió buenos años en la universidad de Río Piedras. Su mutua admiración poética, su mutuo respeto profesional, no estaba reñido con desavenencias personales, cosa por otro lado nada extraño tratándose de un carácter como el de Juan Ramón, que acabó distanciándolo no solo de Salinas sino del grueso de poetas de la Generación del 27, ahora próxima a su centenario. He leído algunos de los muchos artículos muy interesantes al respecto...Sea como fuera, el amor de ambos a la isla caribeña fue una suerte de resurrección y paraíso. Leo que ambos hubieran querido ser aquí enterrados. Zenobia y Juan Ramón tuvieron momentánea inhumación en esta tierra antes de ser trasladados a Moguer, en cambio Pedro Salinas, que murió en Boston, acabó reposando en el dicho cementerio. Una simple losa compartida con Carlos Marichal, canario (el apellido Marichal me lleva inevitablemente a La Gomera), del que leo que era un artista integral, reconocido en Puerto Rico como la persona más importante en el desarrollo del teatro puertorriqueño y el padre de las artes gráficas del país...nada menos...




 ...y ya que he vuelto al evocador, deslumbrante, cementerio del Morro, aprovecho para citar que allí está enterrado alguien muy importante en la vida de Juan Ramón: don Jaime Benítez Rexach. Ahí lo tienen junto a él: 

Fue durante varias décadas rector y presidente de la universidad y fue el encargado de viajar a Estocolmo a recoger el premio concedido a Juan Ramón (hundido tras la muerte de Zenobia)... 

En mi último paseo al campus universitario, siempre descubriendo algo que me interesaba, no digamos los espectaculares árboles que lejos de un adorno eran monumento en sí, al fin me atreví a tocar a la puerta de un lugar de apariencia más que discreta con una placa ya afectada por el tiempo...
...ya previamente en mis pasos por la puerta había fotografiado y buscado la historia de este seminario cuya fundación parte de Federico de Onís, profesor, filólogo, crítico literario, hispanista...un verdadero erudito. Nacido en Salamanca, fue quizá, leo, el discípulo predilecto de Unamuno. Se relacionó con Menéndez Pidal, Ortega y Gasset...en fin, qué se puede deducir de todo esto.
    


...aquí está con Jorge Guillén...con cuánta intelectualidad no tuvo que encontrarse este hombre, por supuesto con Juan Ramón. Tuve la suerte de que en la sede del seminario me recibió su actual director y de la revista Estudios Hispánicos, Miguel Ángel Náter.... Allí había libros por doquier, un espacio pequeño para tanta letra, libros en una especie de limbo, de caos ordenado donde el olor a papel, a letra, parece que ponía el orden. Mientras él me buscaba unas fotos que posteriormente me envió al correo electrónico, yo me extasiaba entre aquellos montones en el suelo, en las mesas, en las sillas... 
Fue muy grato hablar con él y estar en aquel lugar, creo que fue el justo colofón a mis paseos por Río Piedras y el broche perfecto para los días de Puerto Rico...El granadino Francisco Ayala, que conoció a Federico de Onís en sus años de exilio en Argentina, también estuvo entre sus amistades. Lo describía como un singular personaje que tras una apariencia áspera había delicadeza y bondad, y, por supuesto, mucha inteligencia.    
Justo de Federico de Onís era la foto del entierro y la tumba que cerraba la página anterior sobre Puerto Rico y abre esta, esa de la que no queda rastro de nombre ni epitafio; según leí estaba grabado el poema, resumidor sublime de la vida, En Paz, de Amado Nervo...Me comentó Miguel Ángel Náter que haría falta hacer algo por ella, sacarla de ese abandono...
Don Federico de Onís se quitó la vida. Cuenta Ayala, conocedor de la noticia por el rector de la Universidad, que comenzó a experimentar señales de declive físico y mental y no estaba dispuesto a aceptar las miserias de la senilidad...
Sea por él, y por todos los aquí nombrados, la intelectualidad exiliada, la España peregrina...Tal vez un día vuelva a lucir el poema en la tumba de este hombre...

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

lunes, 30 de marzo de 2026

...Música Redentora...

...era el curso escolar 1978/79 y yo cumplía uno de mis primeros proyectos pedagógicos/viajeros a los que seguirían tantos en diversos destinos que tuvieron su cabo y fin en La Gomera. 
Aquel curso 78/79, elegí el destino que quería en la zona que deseaba: la Alpujarra, comarca, y Pampaneira, pueblo. La Alpujarra era una de aquellas mis primeras ilusiones, ya no recuerdo qué ensoñaba a través de esa prometedora palabra, y ahí estaba el magisterio para vivirla mejor; y Pampaneira, entre los probables, era el pueblo perfecto.
Ese curso tuvo una importancia relevante en mi vida: pasados los años lo tomé como un referente, uno de esos seis o siete "antes y después" en que dividí mi vida. Ello fue porque inauguraba el vivir en solitario, tenía la primera casa como maestro, estaba entre montañas, todo un mundo aguardando...y tenía de compañero a Rafa, alguien que influyó, sin pretenderlo, en, digamos, mi "formación"...
De todo esto me he acordado en esta venida a Jamaica, y ello debido a la música: el tremendo poder evocador de la música, estilo magdalena de Proust.
Allí en aquella casa de maestro lo coloqué en un rincón bajo la atenta mirada de un póster de Chaikovski. Hablo del casete, marca Sanyo, que había comprado un año antes en Ceuta, como era costumbre, y entre unas cintas que tenía y la radio donde grababa iba pasando el tiempo musical...Al Stewart y su año del gato, Rick Wakeman y su viaje al centro de la tierra, Bohemian Rapsody de Queen, también los primeros éxitos de Umberto Tozzi, Tanhäuser de Wagner, el Rabo de Nube de Silvio Rodríguez que tenía Rafa...pasaban por el reproductor...y acabó pasando KAYA, aquel disco de Bob Marley que hasta ese momento era para mí un perfecto desconocido. Lo conocí gracias a un chico de Granada, Eduardo se llamaba, que estaba noviando con una tal Paqui, del pueblo, y que un par de veces estuvieron en aquella mi casa de maestro...
No sé si aquella música me enganchó mucho pero ciertamente sí que algo. Ahora lo recuerdo entre muchos detalles cuando llego a Jamaica y visitar su casa/museo, ya sin pasión añadida, lo justo, era uno de los objetivos de dicha venida, más como concesión a un mito.

También me acordaba, diría que más, de aquella noche, una de las varias de los días que pasé en Busteni, en aquel valle de los Cárpatos rumanos, acogido a la hospitalidad de Andy, noviembre 1991, un alto en mi camino de Damasco con Pandora. Nos invitó a su casa su amigo Mihai y este nos tenía preparado un picoteo que era todo un lujo en ese tiempo de escasez y de guardar cola para conseguir cualquier cosa, fuera pan, leche o tabaco...
Nos recibió Mihai con su amiga Simona y alguien más que no recuerdo. Había un riquísimo vino dulce, cómo olvidar su nombre: Lacrima lui Ovidiu, lágrimas de Ovidio, años después lo he vuelto a tomar en mis idas a Rumanía, el buen Publio Ovidio Nasón que moriría de pena tan lejos de su Lazio en aquella Constanza (entonces Tomis) donde fue desterrado por el emperador Augusto, año 8 d.C....y entre las canciones del picú de Mihai sonó varias veces la famosa, la carismática, No woman, no cry...desde la penumbra en que estaba veía con qué gracia y amor, amor sobre todo, bailaban él y Simona...ya de madrugada Andy y yo salimos, bajo un frío glacial, camino de su casa...ibamos en plan de cantar el Asturias patria querida...🎶
La casa museo de Bob Marley tiene un precio disparado (realmente casi todo es algo caro en Jamaica para un turista de bolsillo medio), no hay tanto que ver (fotos, cuadros enmarcando discos de oro y platino, un estudio de grabación, dormitorio...) y no dejan sacar fotos; es visita guiada, en inglés, yo abarqué lo que pude...
Para completar mi visita volví a leer del movimiento RASTAFARI, sus raíces religiosas, su profunda vinculación con Etiopía, Haile Selassie, (el Negus), su linaje desde Salomón, el león de Judá...curioso e interesante...a saber...

...con un transporte incierto, no excesiva motivación y, sobre todo, poco tiempo, me conformé bien con no ir a su lugar de nacimiento y hoy tumba y mausoleo en Nine Miles. Foto de la red...
Días agotadores en Kingston, la capital, gente, mucha, coches, ruido, calor, humedad...desafiando mi todavía mantenida condición de indesmayable. Leo en las guías que Kingston es una ciudad vibrante...vibrante es la palabra de moda, se aplica a todas las capitales. Con vibrante y espectacular se queda todo "bien definido"...
...Espectacular, pura hermosura, pleno silencio, tuve mi ración de paisaje en las Montañas Azules (igual nombre que aquellas de Australia), uno de los dos Patrimonios UNESCO de Jamaica. El otro es Port Royal, un lugar hoy pequeño, decadente pero que fue muy activo y pujante hasta que la desgracia se cebó en él un día de 1692...una arqueología urbana permanece bajo las aguas..
En Ocho Ríos (Ochi, como es conocido, Las Chorreras en tiempos españoles) gratísima la visita a las escalonadas cataratas del río Dunn que terminan en el propio mar. Recordé algo semejante en España, en Galicia, el río Xallas y su fin en la cascada de Ézaro. Las disfruté nada más abrir, unas horas antes que llegara la plaga: oleadas de cruceristas...
Termino en Montego Bay (popularmente se le conoce como Mobay) mis escasos pero no poco intensos días en Jamaica. No se me olvida, tampoco sé por qué fue así, solo que fue así: conocí Montego Bay por la película, ya tan lejana, todavía me gusta, GHOST. ...Sam (Patrick Swayze) acompañando a la vidente Ora Mae (Whoopi Goldberg, fantástica) trata de convencer a Molly (Demi Moore) de que es su alma, su fantasma, quien trata de protegerla... entre los argumentos que le grita desde la calle le dice que recuerde sus días juntos en Montego Bay...
Paseo la última tarde por el parque de la Armonía; a partir de las 5 ya no se puede acceder a la playa, ni siquiera pisar la arena. Hay poca gente y muchos cuidadores del parque elegantemente uniformados de pantalón negro e impoluta camisa amarilla. Paseo a la vista del mar, tan cerca, tan lejos: he leído que los jamaicanos solo puede acceder libremente a un 1% de las playas del país, estando el resto en manos privadas.
Si somos a partes iguales Tiempo, Espacio y Otra Cosa de difícil nombre, estos días míos en Jamaica, ocho, este viaje mío, han supuesto un nuevo caso de desarreglo entre el Tiempo y el Espacio: muy pocos días pero mucho Tiempo que del espacio jamaicano me ha llevado a Espacios de mi vida, o de Espacios donde mi vida no estuvo ni por asomo. La Otra Cosa se ha prestado a fundirlo, mágico crisol, como es su función y costumbre...Recordaba, yéndome ya, otra canción que se tarareó en aquellos años 70 en voces de La Pequeña Compañía, el Adiós, Jamaica: (https://youtu.be/piWIsvJubxA?si=FlX5U-VbYf06ubbv).           
Varias fotos se disputaban el humilde honor de cerrar esta errática página, algo que unir a las Blessing (Bendiciones) con que me despidió una de mis anfitrionas de Airbnb.
 Entre el albergue de la última noche, esa casa victoriana que se ve al fondo, y la iglesia de Saint James, siglo XVII, tiempo ya netamente inglés, se extiende un terreno, en parte aprovechado como aparcamiento, que no es sino el viejo y muy abandonado cementerio. Antes de cargar la mochila y marchar caminando para el aeropuerto, lo paseé mirando tumbas, epitafios y abandono, la indulgente burla del tiempo a lo que tan a perpetuidad se prometía. Y allí estaba el hombre, vivo sobre muerto, lo que será y lo que fue, lo que se es
Bob Marley murió en1981, a los 36 años. Un melanoma muy agresivo. Redemption song, Canción de Redención, fue la última canción que grabó. Es mi favorita, por su ritmo, su pureza, su letra, su mensaje...compuesta en su recta final, a la vista del despegue. Leo que sus últimas palabras, a su hijo, fueron: El dinero no puede comprar la vida.

Viejos piratas, sí, me robaron,
me vendieron a los boques mercantes
minutos después de que me sacaran del pozo sin fondo.
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Porque todo lo que tengo 
es una canción de redención.
Emancipaos de la esclavitud mental,
nadie más que nosotros mismos
puede liberar nuestras mentes.
No temas por la energía atómica
porque ninguno de ellos
puede detener el tiempo.  
(https://youtu.be/5PEmVtBA2Z0?si=jmfhzdz23mIuMK7L)