Nunca hubo mayor inicio que ahora,
Ni mayor juventud o vejez que ahora,
Y nunca habrá mayor perfección que ahora,
Ni más cielo ni más infierno que ahora.
Ni mayor juventud o vejez que ahora,
Y nunca habrá mayor perfección que ahora,
Ni más cielo ni más infierno que ahora.
(Walt Whitman, Hojas de Hierba)
...¡Cuántos tiempos de mi vida me han salido al paso cuando sencillamente pretendía seguir viendo España, mundo, seguir optando a que puedo rodar, caminar, como siempre hice y mientras se cuece lo que la vida disponga!... ...Recordaba a mi hace ya tantos años fallecido amigo Alfonso, a mi sobrino Sergio, con los que caminé vías muertas, esos caminos de tren que fueron languideciendo hasta acabar muriendo y ser desmantelados, pasando de patrimonio del olvido a senda de viajeros a pie y en bicicleta, las mejores velocidades, ambas, para ver el mundo...Aquella vía Guadix-Baza-Almendricos, aquella vía del aceite de Jaén hasta más allá de Lucena, aquella otra de Baeza hasta Albacete en la nunca completado proyecto de ferrocarril de Baeza a Utiel, aquella popularmente conocida comoTarazonica entre Tudela y Tarazona, caminada con Trini, la vía de Linares pueblo a la estación de Linares Baeza con mi sobrino Jose y mi hermana, la vía verde del Zafrán en el último tramo de mi camino junto al Ebro, todas al pausado ritmo de la andada... o ya con bicicleta, con Pandora, ay PANDORA, aquella vía de la sierra Norte en Cádiz, o más recientemente la vía verde del Tajuña en Madrid con la bici que me prestó Javier, sobrino político... Cuento mucho en pocas palabras...Mi recordado amigo Alfonso (acabó su vía en este mundo en 2003, de él guardo un pequeño bote, de aquellos donde iban los carretes de fotos, con sus cenizas) decía aquello de que la vía es la vida, vivamos la vía etc. jugando con la aliteración...Ahora, pasados los años, en estos naturales declives de septuagenario activo en que me hallo, celebrando la momentánea plenitud al tiempo que hago hueco a la amenaza de más de una botana, este esporádico coqueteo con ellas, con las vías muertas, las VÍAS VERDES vienen a postulárseme como una alternativa seria, me vienen al rescate, como para recordarme si lo necesitara que la vía puede ser la vida, que en la vida aun sigo y que no queda más remedio que seguirla ... Faciendo la vía del Calatraveño a Santa María... divino, también, marqués de Santillana.
El proyecto ya me venía de viejo. En septiembre pasado tuve el primer intento formal de esta vía verde que ahora completé, y nunca en mejor hora. Tenía empeños, tenía lo más importante, bicicleta, y solo me faltaba la logística, el transporte que me acercara hasta Ojos Negros, o hasta Monreal del Campo, hablo de Teruel. El tren que podía acercarme, el de la línea Zaragoza-Teruel-Valencia, está hace años en remozación (de hecho he leído que estaba pendiente de reapertura para noviembre de 2025...), el autobús que cubre la línea no admite bicicletas...y teniendo ya en puertas el viaje a China acabé por postergarlo... Meses después, ahora, es el amigo Miguel Ángel quien en su auto de empresario jubilado (ni es empresario ni aún jubilado, es un préstamo de su cuñado...) se ofrece generosamente a llevarme desde Utebo a Ojos Negros. Antes, con diferencia más ducho que yo en manualidades, me monta la parrilla para llevar equipaje en la bici...Quitamos, quita él, atónito yo, la rueda delantera (he viajado mucho en/con bicicleta pero mis conocimientos ciclotécnicos rozan lo rudimentario, aún menos en bicis más avanzadas...quizá por ello nunca tuve averías o siempre encontré el ángel de la ruta que me las solventara...), abate uno de los asientos traseros y bici cargada. Ah, la bici, casi de estreno, era, es, de su hijo Daniel, que, comprarla, dar unos cuantos paseos y abandonarla fue todo uno. La usé un par de veces para ir de Utebo a Zaragoza por el camino del Ebro y ya...Ahora pasó de infanta a adulta casi sin adolescencia...La ruta comienza en el poblado de Sierra Menera, a unos kilómetros del pequeño pueblo de Ojos Negros. Allí desembarcamos, preparamos la bici y en esto se nos aparece la señora Ángeles, 83 años, que parecía estar esperándonos... ¡Qué buena guía, con cuánta gracia y detalle nos relató historia viva del lugar!. El poblado está deshabitado pero no abandonado, ni mucho menos, mantenido por los mismos vecinos, herederos de los anteriores que vienen regularmente...Nos contó de los establecimientos que había, el casino, los bailes, el teatro, el cine, la iglesia, las tiendas, la escuela (había seis maestros, el edificio hoy se vuelve a habilitar reconvertido en albergue...), el continuo tráfico de personas...nos señaló el lugar en la cercana montaña donde se cargaba el mineral, las escombreras, nos dijo que salían cargados dirección puerto de Sagunto, algo más de 200 km, siete trenes diarios...Los años 80, la crisis metalúrgica etc. etc. acabó con todo. Aquellas montañas guardan aún ingentes cantidades de hierro...En la red hay más que cumplida información de la historia del lugar y del ferrocarril, muy interesante...
...no la del alba pero sí la hora del Ángelus del 25 de abril sería, cuando Miguel Ángel me dio la salida...esas primeras pedaladas tienen un mucho algo de mágico, de ¿será verdad?, de iniciático...sobre todo a estas edades...
Reconozco que salí como niño con bici nueva, con una callada intensa alegría a la par que con un profundo agradecimiento y hasta extrañamiento, y todo por mor de mi edad y de alguno de sus aledaños, de lo lejos que vivo ya de las dos ruedas pese a tanto como rodé, alguna incertidumbre personal...como si fuera la primera, pero por una nueva vez consciente del placer y la suerte, la del mediodía sería cuando...
Encontré la vía, el firme, de todo tipo, en calidades varias, tramo excelente en los entornos de Teruel capital y en la mayor parte de la comunidad valenciana; buena parte del mismo en evidente estado de haber conocido tiempos mejores, mas todo bien fácilmente factible. Solo unas docenas de kilómetros, entre Peracense y Santa Eulalia del Campo, el camino no está habilitado, aún no se ha retirado el balasto, la alternativa es la carretera, apenas transitada...
...Los pueblos, mínimos, se van asomando a prudente distancia de la vía, la estaciones abandonadas a pie de ellas, el paisaje, primaveral, pletórico...
Poblado de Sierra Menera, Villar del Saz, Peracense, Almohaja, Santa Eulalia del Campo, Cella, Caudé, Teruel, Sarrión, Albentosa, Barracas, Caudiel, Jérica, Navajas, Altura...Sagunto...pueblos que se asoman a la vía...
... parece que las lilas de Sierra Menera, aromando las palabras de la señora Ángeles, abrieron la caja de la flora: tojos, espino albar, correhuelas, primeras tímidas amapolas, lindísimas amapolas, nada ingratas, la música de fondo, el silencio y algún lejano cucú que no puede faltar como no me falta en la serena nocturnidad el silbo del autillo, siempre en la cita de mis correrías...y con ello todo lo demás que se fue desgranando a lo largo de una ruta que disfruté "en paz y armonía", que no siempre me acontece, bien lo sé...
...entre los pueblos citados, la mayoría mínimos, hubo dos, no tan mínimos, que, sin menosprecio del resto, cito ahora: Cella y Navajas, ambos un canto abierto a la santidad del agua. En Cella se alza ese monumento que cavaron los templarios, el pozo artesiano, de los más grandes del mundo, que este año, tras las intensas lluvias, estaba a tope...
...y ligado al agua, este resto de acueducto que tallaron los romanos en la pura roca...
...y, no siendo pocos, legión, los lavaderos que he visto a lo ancho de mi vida, nunca vi uno tan grande: 120 "zonas de trabajo", nada menos...
...también en Cella la oficina más delicada que he visto en mi vida: ocupa la ermita de la virgen de Loreto, con su altar manierista...sin dejar de destacar su muy amable y muy informante encargada...
...y Navajas, asomado al encajamiento del río Palancia, en su paseo fluvial se levanta una serie de fuentes que vienen a culminar en el famoso salto de la novia que años después vuelvo a visitar...
...y en la plaza de Navajas este olmo mantenido con mimo...
...mucho antes, el paisaje arquitectónico mudéjar de Teruel, patrimonio de la Humanidad...y su paisaje de las bellas arcillas en tonos pastel, que tiene un punto culminante a pocos kilómetros en la rambla de Barrachina, el ya apodado cañón rojo o cañón del colorado español, uno de mis momentos contemplativos de este año tras haber visto, visionado, admirado, para mí buenísima, para otros plasta, la película de SIRAT...
...Visionando la película el año pasado y ahora in situ recordé, reviví...En aquellos años 90 en que La Zubia (Granada) era mi referencia domiciliaria, cuando recibía la visita de algún amigo, tenía por costumbre ir a Granada a pasear, a tomar un té, pakistaní, en la Cuesta de la Calderería por donde se accede al Albaicín. Y siempre íbamos a la tetería llamada As Sirat, no sé si seguirá por allí...Curioso, como no dejo de ser, le pregunté al hombre que nos servía el significado de As Sirat...me dijo que El Camino, con unas breves explicaciones más que, lejos de dejarme satisfecho, espolearon mi interés en torno a esta palabra. Tantos años después, ahora, gracias a la película, le pregunto a mi buen amigo ausente, él, bien conocedor por pura ascendencia, y esto me envía...
En el Corán aparece y en otras fuentes. As Sirat es el camino y la actitud. Normalmente se habla de "As sirat al mustakim" que en el Islam es un puente muy estrecho, como una cuerda, donde el día de juicio final, todas las personas pasan por él. Este puente pasa por encima del fuego del infierno para llegar al paraíso. Se refiere siempre al camino correcto para satisfacer a Allah.
...cota más alta de la ruta, 1218 m s.n.m.


...Ah, un recuerdo para la famosa piedra de Peracense. A poco de empezar la ruta la vía deja a un lado este pueblo en el que destaca, imponente, su castillo, no ha mucho visitado. Construido en la rojiza piedra del lugar que, entre otras virtudes, tiene la de ser una excelente piedra para amolar...en la querida casa de Utebo es la que se emplea para esta labor, concretamente para cortar jamón, de tal manera que entre nosotros decir prepara el peracense o ¿habrá peracense? tiene una significado explícito...
...en los, digamos, últimos 20 km la vía como tal ya desaparece, absorbida por los tiempos actuales: carreteras, pistas, poblaciones...la vía va derivada por donde buenamente puede, siempre bien indicada. Así hasta llegar a Sagunto. Pero aún restan ocho km, ya por avenidas, hasta el puerto. De las lilas del poblado de Sierra Menera a los cinamomos aromando en la avenida de Ojos Negros de Puerto Sagunto, en que el camino termina, han pasado cinco días, unos 200 km, una vez más pálidas cifras que encierran lo que no es medible. Fue para mí un regalo, puede que formando parte de los juegos de la edad tardía... allí, en Puerto Sagunto, permanece en pie, como orgulloso y resignado testigo, esta torre recuerdo de aquel tiempo, monumento industrial a la memoria de un tiempo hoy arrasado por el propio Tiempo, un vestigio que se puede visitar...como todo, como siempre, sic transit gloria mundi...
...del mineral al metal, del proyecto a su cumplimiento, del alfa de todo a la omega de todo...Recordaba cuando mi primer viaje en bicicleta, verano 1979, entonces por aquellas ondulaciones de aquella Castilla, no me bajaba al llegar a cualquier cuesta por mínima que fuera: ¡lo hacía un rato antes!...habiendo subido todos los puertos (Stelvio, Aubisque, Tourmalet...) hoy he vuelto mansamente a bajarme de la bici y llevarla de la mano ante cualquier esfuerzo que ya no puedo hacer, siempre con ánimo, nunca desmayado... Más de una noche al acostarme pensaba, pensamiento recurrente, cuánto dan de sí los cuerpos, pienso si a veces no será el alma, que a saber si tenemos aunque tengamos, ese depósito de energía que se conecta cuando parece que ya más no podemos...He vuelto a recordar aquello que una vez me escribiera el amigo Alfonso citado y que ya dio, tantos años ha, alcance a la verdad: ser yunque, no martillo, resistir, no golpear...
...Estoy poniendo el punto y final a esta página y se me cuela, a saber por qué vericuetos, del corazón, supongo, el recuerdo de aquella tarde que naturalmente cansado entré en Barracas y camino de mi hospedaje me cruzo con una menuda señora, una abuelita, a lo mejor solo me lleva una docena de años, que saludo y me saluda y me pregunta ¿de dónde viene usted?, le digo que de Zaragoza. Su mirada, llorosa, como parece propio de la ancianidad, se ilumina momentáneamente y me dice: allí vive mi hijo...




















