lunes, 23 de marzo de 2026

...el Puerto Rico que viví..

...la oficina de turismo del aeropuerto de San Juan (aeropuerto Luis Muñoz Marín, politico, escritor, primer gobernador de Puerto Rico) está como escondida en la planta baja. Aún estaba cerrada en la tempranera hora que llegué desde Punta Cana. Antes tuve que pasar un exigente filtro aduanero: días que iba a estar en el país, lugar de hospedaje, si contaba con fondos (debía tener pinta de pobre, de desharrapado, pues solo yo fui llamado a esta fila...), mostrar pasaje de salida, motivos del viaje...y ahí fue donde me explayé, hasta donde me dejaron, contando del patrimonio UNESCO del viejo San Juan por un lado y andar tras el rastro que dejó el gran Juan Ramón Jiménez (a saber si era conocido por la joven policía que me miraba muy fijamente y me escuchaba, creo, como quien oye llover...), me hicieron sacar todo el equipaje, me requisaron una manzana que me había dado Vicente, y listo para salir. Estando aún cerrada la oficina de turismo regresé a la primera planta y no habiendo sillas donde reposar fui a sentarme en lugares reservados a minusválidos, interpreté que también podían hacer uso de ellos personas en edad ascendente, cual yo, y allí me senté al lado de una señora bastante más ascendente que yo que comía galletitas saladas a las que, primero dos y después otras dos, me invitó. Por norma viajera, por gusto, hago aprecio a todo lo que me dan...al rato llega un orondísimo señor...¿mamá, qué haces, qué estás comiendo... ¿quién te ha dado eso?...¿Ha sido usted?...yo iba casi a cantar cuando vi de reojo la mirada de la señora que picaronamente me suplicaba "no se lo digas, no se lo digas"...no hubo tiempo a deshacer el entuerto pues llegó una chica con una silla de ruedas y no sin trabajos consiguieron sentar a la abuelita...cuando se iban, y sin ser visto por la anciana, le dije a otra chica que iba en el cortejo que ella me había dado las galletas...me dijo que su hijo, el orondo, le tiene prohibido todo eso...al rato vino el buen orondo, se disculpó, me dijo que eran cubanos y que no sabe cómo su madre consigue esas golosinas... y poco más estuve: un policía vino a decirme que aquel sitio no era para un servidor, señalando la silla de ruedas pintada en los asientos...
Ya estaba abierta la oficina. Servidor, único cliente en ese momento, fue atendido espléndidamente por una gentil dama que me dio mapa, folletos e información como para un mes...y la mala noticia de que el transporte interurbano de la isla no funciona, que puede decirse que no hay (lo comprobé), y la buena noticia de que estos días el transporte urbano, tren y bus, es gratis por motivos de reestructuración (así lo entendí, más tarde me dijeron que lleva así dos años en esas condiciones), tomé un autobús y después el tren tipo metro que me dejó un rato después en Río Piedras, no sin antes hablar con una señora que me nombró la palabra guagua, que ejerció de resorte interior (como en Canarias, como en Cuba, tambien aquí se nombra así al autobús) ...¿es usted canaria?... Soy puertorriqueña pero hace poco me enteré que mis abuelos eran canarios, le pregunté sus apellidos pero su Sánchez Sánchez no me permitió localizar. (Más tarde, en mi segundo hospedaje, mi anfitrión me dijo que su abuelo era de Zamora y que llegó a Puerto Rico, como otros, pasando antes por Cuba)...en fin, llevaba unas horas en Puerto Rico y el Tiempo había corrido más que el reloj, confirmando que no hay más o mayor viaje que el que llevamos por dentro...cuando un rato después llegué a mi hospedaje de Airbnb de Río Piedras, y tras la noche en blanco de Punta Cana, sí, ciertamente necesitaba una siesta...
Dejé expresados los dos motivos que aglutinaban mi venida al país: el Viejo San Juan y Juan Ramón. Lo que ignoraba era que cumpliéndolos, cumplidamente, no habría mucho más por esa ausencia de transporte comentada. Y ahí estuve la mayor parte del tiempo, entre San Juan y Juan Ramón, ciudad vieja y universidad de Río Piedras, con sus adláteres, que no fueron pocos, y con sus alicientes, no escasos...
El encanto, evidente, del viejo San Juan se viene algo abajo cuando un día y otro y otros queda invadido por miles de cruceristas...hasta cuatro naves he visto ancladas...gente por doquier, comercios a rebosar, ruido, bullicio...
...pero más que el callejeo en sí tenía preferencia la visita de las murallas y sus dos fortificaciones, la de San Cristóbal y, sobre todo, la del Morro, San Felipe del Morro...
¡Qué ingenio el de aquellos constructores en la defensa contra, sobre todo, aquella piratera pérfida Albión!. Recorriendo aquellos adarves, aquellas estancias, comprobando la firmeza del enclave, tratando de escuchar la historia a través de aquellos muros, tratando de imaginar la vida de esos tiempos y viendo el permanente trasiego de turistas, yo uno más, acabè pensando como en tantos lugares, si no en todos, que nos vienen de la antigüedad: que pareciera que todo se construyó para una vez pasado el tiempo acabar alimentando al voraz turismo. 
Esto fue español hasta el definitivo asentamiento estadounidense, año 1898. Los bastiones se mantienen bien conservados como lugares históricos de primer orden..."Una defensa de primer orden" como la definiría, sin verla, el rey Carlos lll, que le hubiera gustado verla desde su Madrid...
...las garitas acabaron siendo el logotipo de la ciudad...
Pero la primera vista de impacto en el conjunto fue esta, uniendo la fortaleza del Morro y el cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis, uno de los conjuntos más armoniosos en su entorno de cuántas necrópolis he visitado, parecería un trasunto del poético cimetière marin...
Entre los dos patios que se divide el camposanto pasé agradables ratos, pura contemplación, y otros un tanto urgido por información que me llegó casi al final de mi estancia...
Seguramente, confío, que muchos de estos finados que aquí reposan harían algún brindis que otro con una copa de Bacardi, el famoso ron que empezó en Cuba y acabó establecido aquí. 
Un barco cruza cada hora entre San Juan y Cataño, al otro lado de la bahía, y allá que fui. Muy interesante, muy documentado y muy bien comunicado lo que contó Romeo, el guía, sobre la historia de la bebida...yo, además, como observador y muy escuchador de acentos, palabras desconocidas, giros y demás riquezas del lenguaje (qué rodeo para no decir lingüista, pues no lo soy) disfruté mucho la sabia charla de Romeo, apreciando su lambdacismo, ese hacer l suave la r implosiva que se da en el español caribeño, que también recuerdo en Cuba. Con la venida arriba de Bad Bunny he pasado un par de buenos ratos con una parodia de José Mota y otra de Aragón TV en que tienen una cita a ciegas nada menos que el famoso puertorriqueño con la gran María Moliner...Ahí dejo el enlace. (https://youtu.be/FqyhLIZoFwo?si=nR9sUQ8YKQQbNsLz)
...lo mismo hacía con mis patronos de Airbnb o poniendo antena en las conversaciones de parroquianos en las guaguas (acueldate que en la viña del señol tiene que habel de todo, es veldad) o con el gentil conserje que me explicó con detalle la planta baja del gran edificio del Capitolio...la inmensa riqueza del alma de la lengua...por cierto, este hombre me señaló un pedestal y me dijo que se trataba de un mármol rojo Alicante.👌
Ciertamente, y así lo compartí, mi andada en Puerto Rico empezó en la Universidad de Río Piedras, muy cerca de mi hospedaje...
...allí fui casi todos los días, consiguiendo dar fácilmente con el lugar de esta foto...y una cosa tiró de otra y salieron tantas que no caben aquí, que merecen una página ex profeso para mis visitas al campus universitario, algunas derivándome al citado cementerio del viejo San Juan...
...el tiempo, el implacable, así ajó el mármol que tan consistente parecía, y con la piedra, tampoco perdonó, aún menos, el sublime poema de Amado Nervo que daba, tuvo que dar, empaque a la losa. Sesenta años hace del sepelio...
Bajo la corroída losa descansa quien fuera discípulo predilecto de Unamuno, un estudioso, un erudito, un hispanista total, alguien que tuvo un plus de valentía y se fue por su mano... A encontrar la tumba y sus previos avatares dediqué las últimas horas puertorriqueñas....De este hombre, de tantos otros, de Juan Ramón, por supuesto, de mis deambuleos por la universidad de Río Piedras, tratará una futura, espero no muy futura, página...
La eternidad es solo
lo que sigue, lo igual; y comunica
por armonía y luz con lo terreno.
(Juan Ramón Jiménez)

2 comentarios:

  1. Bonita página de una región para mí totalmente desconocida. Me han asustado las fotos de los cruzeros ... qué barbaridad y qué masificación de gente. La universidad debe de estar lejos del bullicio turístico.
    Me gustó tu palabra "lambdacismo" y tu descripción del dialecto. Sustituir el "rr" fuerte español... que no puedo pronunciar... por un "l" como los puertoricanos me parece estupendo..
    Un abrazo

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  2. ...saludos, Ulrike, desde Ocho Rios, acabando el tiempo, muy breve, de Jamaica...
    Te puntualizo que el lambdacismo no es palabra mía, solo la empleé, y no sustituye la rr, esa tan difícil, , solo es en la r después de vocal. Por ejemplo, comel, soñal, amol, expelto, malmol, acoldeon....
    Lo de los cruceros, realmente,había que verlo en directo...un abrazo y seguimos

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