miércoles, 28 de enero de 2026

VILLA DAKHLA



El albergue de Plovdiv, la bella ciudad búlgara, fue elegido por votación de usuarios como uno de los diez mejores del mundo. La casa antigua donde se ubica, sus instalaciones, lo hacen original, como si fuera un museo del que en algunas salas han retirado estanterías y muebles para poner camas sin perder estilo por ello. Todo en madera con el característico olor que le confiere el tiempo. A él llegué hace unos meses acabando el periplo que me había paseado por China, Grecia, Turquía...Ya, por edad, que no por exceso de dinero, hace tiempo que practico poco el alberguismo, aunque no lo abandono como alternativa. Este de Plovdiv me gustó por su emplazamiento en el casco antiguo, callejuelas en cuesta, empedradas, casas con encanto y el histórico edificio cuya fachada es la foto que encabeza esta página. No no me gustó, en cambio, la dormida, bien que una vez conciliado el sueño todos los dormitorios se recogen en igualdad. Quiero decir que el habitáculo era una habitación grande con siete camas y nula intimidad, sin un triste biombo, echando de menos la cortina salvadora como en muchos albergues con literas...Llegué a medio día, me instalé en la cama que quedaba libre y me saludó el muchacho que se ve en la foto. Era un chico, no recuerdo el nombre, que me dijo vivía en Turín pero de padres marroquíes. Charlamos un poco de España, de Turín, de Marruecos...y no sé a qué vino que me nombró Dakhla y que había vuelos muy baratos desde Madrid con Ryanair, noticia de la que yo, tan ryanairero, no tenía ni idea: ese fue el inusitado principio de este viaje. No pasaron muchos días cuando ya tenía el pasaje (ida y vuelta 29 €) a dos meses vista...
Villa Cisneros, así se llamaba una de aquellas poblaciones que formaron parte de España, en el Sáhara español, al sur, hoy, de Marruecos...Recuerdo el nombre de estudiarlo en la escuela, en el bachillerato, junto a los de El Aiún, Sidi Ifni, Río Muni, las plazas de soberanía...en  noviembre 1975, con la famosa popularmente conocida como Marcha Verde, empieza el desmantelamiento de lo que fue la provincia española del Sáhara Occidental (valga este muy escueto apunte histórico para esta página cuyo objeto es reflejar los tres días que pasé aquí...)
Se llamó Villa Cisneros en recuerdo del famoso cardenal, Francisco Jiménez de Cisneros, nacido en Torrelaguna, Madrid, una de las figuras más importantes, también controvertidas, de la historia de España en ese tiempo a caballo de los siglos XV y XVI. (Recomendaría el capítulo de Paisaje con figuras que le dedicó Antonio Gala; solo por la presentación que hace del mismo ya merece asomarse al enlace: https://youtu.be/CJNGQMiosyg?si=QEutFRNocNSWEUQV

De aquel tiempo español solo quedan en pie el faro y la iglesia...y los recuerdos de quienes vivan...El faro, con sus 79 metros de altura y unos 36 km de alcance geográfico, sigue prestando luz y guía en la noche, fue construido 1920, sobre otro anterior... 


En pleno centro, abierta a una gran plaza, sigue en pie la iglesia que a punto estuvo de ser demolida. Llevada hoy por un sacerdote, el padre Silvio, italiano, que, sino de los tiempos, se ocupa en labores de acogida al no pequeño contingente de inmigrantes que vienen del sur con la intención de subirse a lo que sea con tal de llegar a Europa, llámese como se llame. 
 Del resto de construcciones o bien fueron demolidas o bien reutilizadas por la administración marroquí. En la red andan estas entrañables fotos de nostálgico blanco y negro...Imagino a los padres de mi amiga Pilar que estuvieron unos años en Río de Oro, a caballo de la década de los 40 y 50, llegados desde Tenerife. Me cuenta mi amiga que su madre, doña Luisa, una elegante y dicharachera señora a la que tuve la suerte de tratar en bastantes ocasiones en mis años de maestro isleño, dejó de ir a su panadería habitual al ver que el moro que la regentaba al agacharse dejaba al aire sus vergüenzas...  
Villa Cisneros estuvo ocupada por España desde finales del siglo XIX hasta 1975, cuando cedió el poder a una administración conjunta entre Marruecos y Mauritania. Durante la guerra civil, habiéndose adherido Río del Oro a la causa de los sublevados, fueron enviados en agosto de 1936 a Villa Cisneros desde Tenerife 30 militantes de izquierdas que se opusieron a la sublevación. Entre ellos estuvo el escritor Pedro García Cabrera, mi admirado poeta gomero, lástima que nada conocido fuera de las islas y menos de lo merecido allí...
DAKHLA, como antes VILLA CISNEROS, se asienta a lo largo de una península de unos 30 km, la península de Río de Oro, un dedo de tierra distante unos 15 km del lado continental.



En la página de la compañía aérea Binter, que tiene vuelos desde Gran Canaria, se habla de Dakhla como la perla del sur, algo que da lugar a equívoco...Lo hace en clara referencia en lo que supone de paraíso para los practicantes de surf, de deportes aunando mar, viento y arena. En cuanto ciudad, en Dakhla "no hay nada que ver", usando una expresión que nunca empleo, en la que no creo y que me apresuro a matizar...Un par de mezquitas, lo propio, un par de cementerios, cerrados, muchas cafeterías, tiendas donde todo cabe, olor a pan, el tranquilo trasiego de una pequeña ciudad levantada en pleno desierto, donde paseas entre infraestructuras en construcción y otras en un cierto abandono. Por momentos me acordé de las afueras de Puerto del Rosario, la capital de Fuerteventura, que no exenta de gratos rincones, me parece la menos agraciada de las capitales canarias. Esto que parece una exposición negativa del lugar no es sino la forma de decir que desurgido de esas visitas llamadas imprescindibles en los viajes, dediqué todo el tiempo a flanear: mirar y ver, pasear y observar, la gente, "descifrar" la escritura bereber (tamazight), captar nombres españoles, girones del pasado...







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Aquí viene a decir Juzgado de primera instancia...  
...y la costa oeste de la península, la que encara el Atlántico, en los entornos del faro, por donde paseé, es una sucesión de formidables farallones que se van desmembrando de la costa madre, un paisaje asombroso al que le siguen las inmensas playas que vi de lejos... 

Para un turista accidental, y occidental, que viene a Dakhla, como un servidor, hay un par de atractivos que no quiere ni puede dejar pasar: la gran duna y el baño en agua caliente del manantial Asmaa (el mismo nombre de aquella alumna mía saharaui en La Gomera). El día que iba a ir resultó que los grupos ya estaban completos. Por un mínimo suplemento más me enviaron a Nasser para que fuera mi conductor y guía. Atento, educado, conocedor de los lugares. Excelente. Muy gratas e instructivas las cuatro horas por aquellos inmensos parajes a poco más de 40 km al norte de Dakhla.






Agua a unos 34 grados, agua a presión, sulfurosa, agua que sabe Dios desde donde vendrá, por las arterias del Sáhara...En este oasis, con mucho cariño, como si me hubiera estado esperando, me saluda Ana con un me llamo Ana y estoy belga, se empeña en enseñarme su coche-casa, me dice que tiene 64 años y que va camino de Mauritania, sin meta definida. Admiro su valor y nos intercambiamos el teléfono, mi interminable lista admite uno más, siempre...     

La última tarde, a la tercera vez que pasaba por la iglesia por si la encontraba abierta, me decido pulsar el timbre y allí me abrió, todo atento, el padre Christophe, el párroco, de Camerún, como me contó muy amable y en un francés asequible para mí. Me dijo que hay misa todas las tardes a las 7. El buen hombre me cuenta que pone el horario en la puerta pero que la gente lo quita. Falta un rato para las siete así que doy una vuelta por la plaza.


  
El lugar, iglesia, Dakhla, Villa Cisneros, estar en viaje, bien vale una misa...Admiro la escritura del Padre Nuestro en árabe nada más franquear la puerta. Dos mujeres de mediana edad, diría que francesas, ¿religiosas seglares?, un chico que viene de las dependencias de la iglesia, otro hombre de raza negra y un servidor somos los asistentes. Oficia el padre Christophe y de ayudante, un diácono, joven, espigado, en el que veo la viva imagen del Fray Escoba de la película. Admiro la armonía perfecta, complementaria, entre los albos hábitos que visten y la negrura de sus pieles. Comulgamos bajo las dos especies subiendo al altar. A última hora se ha incorporado el padre Silvio, al que reconozco por el video que compartí con compañeros y familia. Horas después lo saludaré entre el tranquilo bullicio del zoco nocturno... 

...Con una nueva salida de sol voy caminando al aeropuerto, unos tres kilómetros. Voy agradecido de estos tres días, de aquel muchacho del albergue de Plovdiv, de Nasser, de aquel camarero, de aquel tendero, de Ana (ya está en Mauritania según me cuenta), voy algo más que asombrado constatando por enesimísima vez cómo el tiempo trae y se lleva todo, cómo se vierte a pasado lo que hasta hacía un momento era futuro. Quizá este niño que es mi última imagen antes de subir al avión tenga la clave...pero la clave no sé de qué. 

5 comentarios:

  1. Con media cocedura... he disfrutado como siempre de tus publicaciones, y la verdad es que siempre me ocurre lo mismo, lo primero, una envidia de no poder ni de lejos el poder hacer una publicación semejante a las tuyas, ya que la falta de conocimientos y el buen saber que tu tienes, lo hace totalmente imposible en mi persona, pero luego la envidia se transforma en suerte y fortuna, ya que es como si me hubiese tocado la lotería pero sin gastar dinero en comprarla... eso es un lujo extremo del cual disfruto, y el coste lo arreglo con un gracias maestro por seguir ilustrándonos con tu esfuerzo y el disfrute de tus publicaciones. SALUD Y UN ABRAZO DESDE PONFERRADA - EL BIERZO - LEON - ESPAÑA

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    1. ...amigo César, Ave, César, debería decir, sigo en camino y compartiendo las huellas. Ahora ya camino de México, con el mismo animo de compartirlo.
      Salud y un abrazo

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  3. Cuanto cabe en tres días...
    Gracias y saludos

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  4. ...y a veces en unas horas...y hasta en menos. El tiempo y la vivencia es algo que uno gestiona a su manera según sus capacidades ignatas y/o adquiridas...
    Un abrazo desde Madrid

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