lunes, 5 de enero de 2026

...MOMENTAZOS 2025...

Cualquier instante de la vida humana
es un nuevo argumento que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, y cuán vana.

...Así termina uno de sus sonetos nuestro insigne Francisco de Quevedo...
Y sin embargo...
...No es la Negra espalda del tiempo de Javier Marías, aunque es, fue, de nuestros favoritos. 2025 solo tenía unas horas de vida, había echado a andar para mí en Köln, Colonia. Da igual quien sea la elegante dama, su andar a un tiempo decidido y prudente, adentrándose por una senda clara flanqueada de hierbas y árboles en invierno; va segura pero no por ello menos cavilosa. También da igual el paisaje al que se dirige: diré que es un bosque de ribera, un soto, y está en la orilla de uno de los padres fluviales de Europa, la vieja y amenazada Europa. Para mí, seguro que como para ella, para todos, el nuevo año se extendía como podría ser ante una jungla, un desierto, un edén, un río calmo, un mar impetuoso... la mínima vereda se fue haciendo camino ancho, senda mayor, pista, carretera con múltiples bifurcaciones, remontando a las alturas...Bahrein, India, Sri Lanka, Italia, Portugal, nuevas islas griegas, China, Bulgaria, Turquía...esto fue Troya,  incruenta pero exigente. Y, por supuesto, el suelo patrio, la piel de toro, una geografía surcada por pasos y sentimientos... Ni de lejos podría hacer un resumen literario y gráfico del año. Casi al tuntún elijo estos que puedo calificar como momentazos (la palabra aún no la recoge la RAE, que este año visité en su parte visitable, aunque sí la admite la FUNDÉU) pero son legión los que se hubieran aupado a esta página...
No había autobús que me dejara cerca, quedaba muy lejos para ir caminando, eché mano de un Uber o taxi, no recuerdo, sí recuerdo que el conductor, el buen hombre, era tibetano y me dijo que me llevaba, que aguardaría a que contemplara sin prisa el gran árbol, lo fotografiara y me devolvía a la capital... era un "dispendio" necesario en alguien como yo. No hace mucho, en las ocasionales quemas (poco quemo para lo que desearía, mucho para lo me mata hacerlo ) que hago en un solitario rocoso lugar en la costa entre Almuñécar y Salobreña, di al fuego una libreta en la que tenía anotados cientos de árboles, una especie de dendrogeografía, en la que recogí mis árboles singulares, aunque solo una pequeña parte de ellos estaban dentro de esta categoría oficial. La mayoría no eran sino árboles que "solo yo" había visto y "catalogado"...Allí se daban la mano, página a página, hermanos vegetales de Nueva Zelanda, Australia, Italia, México, Chile, España, Alemania...árboles del mundo que allí seguirán hermanando tierra y cielo, viviendo en mi memoria ya caduca...Aquel ejemplar en el centro de Bahrein no era un árbol: era un milagro, diría que un milagroso y gigantesco capricho que la Naturaleza alzó en mitad del desierto más absoluto...Los designios de la Naturaleza son también inescrutables.

...A GALDÓS, don Benito, le debo buenísimas horas de lectura a lo largo de este año. Sus libros, que iba sacando de las bibliotecas madrileñas de La Elipa y Ascao, amén de la librería de lance La Dulcinea, me acompañaron en los viajes por los lugares citados. Me pongo en su lugar, en el de estos libros: seguro se sentirían extrañados y felices de haber sido sacados de las silenciosas baldas donde reposaban y puestos en mi mochila para llevarlos tan lejos...Me hicieron pasar no ya buenos ratos inherentes a la propia lectura y salvándome, despistándome, de desánimos de diverso calibre, sino proporcionándome un más que cumplido conocimiento de esa historia de España del siglo XIX que tenía algo más que olvidada. Hablo de los Episodios Nacionales... Los personajes que enhebran su trama (Gabriel de Araceli, Salvador de Monsalud, Benigno Cordero, Juan Bragas (Pipaón), Soledad, el padre Alelí, Jenara Barahona...), sus minuciosas descripciones, nadie como él, su ironía, socarronería, sus agudos análisis, su maestría en hilvanar situaciones...He completado las dos primeras series y con vida y salud espero seguir hasta el final de los episodios...
Y cómo no contar esta  anécdota... en mi habitación de un hotel en el norte de China no encontraba una bolsa de plástico, tipo supermercado, donde momentáneamente había depositado varias pertenencias: mi libreta diario, un bote de medicinas, un paipai que me regaló una chica en un aeropuerto, algún detalle más y uno de los libros de Galdós que ya había leído... pregunté en recepción, por supuesto todo con el traductor...Resumiendo: la limpiadora la había tirado como basura. Me veo con la encargada yendo al contendor, a la espalda del hotel, volcarlo entero, con su basura de todo tipo y milagrosamente lo recuperé todo sin mancharse mucho...todo, menos el libro de Galdós. Galdós desde su literaria gloria sabrá qué fue de él...La dueña del hotel vino y no sabía qué hacer; me ofreció quedarme gratis una noche más (yo me iba esa tarde) y al rato vino con un plato de jugosas frutas...Todo esto se lo conté a don Benito al regreso, en mis habituales visitas a su tumba...     

...No sabía qué me encontraría tras el contacto perdido. Pasé por Roma, camino de Grecia y no pude resistir la fuerte tentación de buscar la casa donde vivían los Carboni, la casa donde estuve aquel otoño de 1989 tras habernos conocido, él, Antonio, su mujer Diana y su hijo Marco unos meses antes en el lugar arqueológico sirio de Palmyra, cuando yo iba con Pandora...Antonio no solo estaba vivo, sino lúcido y activo, eso sí, viudo de su esposa Diana y con Marco padre de cuatro hijos. Antonio Carboni me recibió con cariño de padre, un entrañable regalo de este año...

Me lo he dicho muchas veces y lo digo a quien interesado me puede escuchar. Sin alardear de oriundo de Granada, sin duda la Vereda de la Estrella es una de las excursiones más bonitas, más espectaculares, que hacerse puedan en esta España donde son incontables los lugares de promisión. A un paso de Ganada capital, sin exigir gran esfuerzo, camino cómodo, sin apenas desniveles, remontando el río Genil, el camino te va adentrando en el corazón de Sierra Nevada...en cualquier estación tiene encanto, en otoño ya es sublime, y el punto culminante, el momentazo de dicha vereda se da al dar una curva que da vista al Mulhacén y la Alcazaba: por un momento, montañero de a pie, puedes creer que te has trasladado a Nepal y estás frente a los Himalayas...me cabe el personal orgullo de haber traído al lugar a muchos amigos...Su asombro es mi alegría; la  última, con mis amigos del grupo Topacio. Siempre pienso que si este lugar estuviera en aquel Japón o en aquella Nueva Zelanda habría colas para visitarlo...   

...lo tenía en mente hace tanto que ya lo había descartado, ahogado entre ciertas incertidumbres personales. Pero allí estaba, aguardándome, y me regaló en plenitud, con luna llena incluida: NEMRUT DAGI, el enigmático monte Nemrut, en aquellos arrebatadores parajes de Turquía...

Que la vida es puro teatro, es sabiduría popular. La vida nos lanza al escenario sin preguntarnos si sabemos o no el papel, y cuando ya piensa que hemos cumplido va y nos saca de escena. Una de mis más queridas personas tiene en su perfil de wasap esta frase: representando mi papel en la vida...Pocas veces ante los demás nos quitamos la máscara, lo que los griegos llamaban prosopon, la máscara que usaban para representar, solo somos nosotros a solas...Pero me fui por otros derroteros. Quería decir que este año fue de los más teatrales de mi vida. Yo, por asistir a un buen teatro, con prioridad al clásico, voy donde haga falta (lo mismo que por meterme en aguas calientes). Teniendo en cuenta mi vagabundaje ha sido un milagro que este año haya asistido a cuatro representaciones, a cada cual mejor, todas me llenaron, tres en Madrid con mi sobrina y su marido y mi amigo Luis, y una en Zaragoza, con Miguel Ángel y Alicia que es la que se ocupa de la agenda cultural de aquellos lares... Historia de una escalera, de Buero Vallejo, Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, clásicos modernos, y el clásico de clásicos El gran teatro del mundo, de nuestro eximio Calderón...(si estuviera por Granada asistiría a los autos sacramentales a los que siempre me invita mi compañero y gran actor Juan Antonio), y Yo solo quiero irme a Francia, de Elisabeth Larena, por otro...(increíble María Galiana a sus noventa años).

Acababa noviembre cuando en la cafetería Dedulce, en el barrio de Monachil, Granada, me aconteció una de las alegrías mayores de este año: el encuentro con Celia y Miguel Ángel. Tienen hoy 54 aquellos que con seis años tuve a mi cargo en 1° de E.G.B. aquel curso 1977/78, así que nos vimos 47 años después, nuevo récord personal en esto de los reencuentros. Este se produjo gracias a mi querida prima Rosa y a la gestión de su yerno, Reyes, tengo que reseñarlo. Me presenté en la cafetería con mi sobre conteniendo estas fotos que yo mismo revelé en aquellos tiempos y con mi carpetica llena de ordenadas cuartillas en las que tenía anotadas las anécdotas de aquel curso. Llegó uno, llegó otra y una vez pasado el jubiloso momento del abrazo y del "me parece mentira" nos dedicamos a disfrutar del momentazo, recordando aquel curso que, siendo tan lejano, me sorprende lo mucho que recordaba...Les leí el capítulo de anécdotas dedicado a ellos y Celia me contó lo que no recordada: que el primer día, al verme, salió corriendo y tuvimos que ir su madre y yo a echarle mano. Decía que le daba miedo porque tenía bigote y barba...Y me trajo estas dos fotos que, siendo hechas por mí no las recordaba ni tenía copia. Una de ellas podría ser la portada de "una escuela feliz". Fue uno de esos momentos, extraordinarios, excelsos, en que la vida se recrea en sí misma, permitiendo a sus moradores una tarde sublime dentro del capítulo "valió la pena vivir"...
...Ahí estamos posando mi compañero de los años de seminario, el padre Víctor, las gaviotas y un servidor. Estamos en la cumbre de esa mole rocosa, ese portentoso espolón que le salió al Mediterráneo, sabe Dios cuándo, a la altura de Calpe: el peñón de Ifach. Tampoco me acuerdo desde cuándo quería subir a él. Para mí fue gustoso al tiempo que borré algo de la lista interminable; para él, gustoso y un reto superado cum laude...tanto que, luego, a la bajada, me invitó a comer... 















...¿qué habrá sido de esta buena mujer? (una vez muerto se adquiere la beatitud que otorga la propia muerte, lo doy como tal)...hablo de su alma, espíritu, lo que sea, como se llame, y si la tenemos...El cuerpo ahí está, primero a la orilla del sagrado Ganges donde vi cómo era asperjado por ¿sus familiares?. Después, puesto sobre sobre una pira, y dispuesto para la cremación. El cuerpo se veía escueto de volumen, pero la cantidad de leña no parecía suficiente para consumirlo. Los restos irían a parar al río, a seguir su purificación aguas abajo...¿cómo saber si no a través de la fe que esta buena mujer por este hecho ya alcanzó el moksha, la liberación del ciclo de las reencarnaciones, y así no volver otra vez a este valle de lágrimas?...   

...a veces, por momentos y solo si te piensas avisado, parece que algo del más allá se va a aparecer, da igual su nombre. Iba en un viaje de blablacar de Valencia a Madrid. El conductor pegaba bien la hebra con la pareja que se subió al tiempo que yo, que iba dormitando. Paramos a descansar en una área de gasolinera y cafetería, entre Cuenca y Albacete, ondulada Mancha. Ellos entraron a tomar café, yo me quedé fuera porque algo intuía... En pocos minutos se desarrolló la tormenta, cayó el agua y como por ensalmo pasó y el firmamento o cielo dijo "aquí estoy yo". Durante unos minutos no tuve vida sino para contemplar el espectáculo...Al rato, salieron los compañeros de viaje y seguimos la ruta, como si nada...

...Miro los ojos de estos seres, de estos hermanos animales, de estos perros, que hablan para quien quiera escuchar las miradas...Son, Sally, Nero y Tilo, ya conocidos de la mayoría de los que se avienen a leer estas páginas o por los mensajes de wasap. Ellos unen geografías sentimentales entre las Casas del Monte, Utebo y La Dama, El Hierro, Zaragoza y La Gomera... Me sigue produciendo una sensación de embargo sentimental cuando llego a Utebo y Nero hace como si nada, como si dijera "ya está otra vez aquí el tío este", o cuando hacía guardia a la puerta del cuarto donde dormía y, sobre todo, cuando amanece con una zapatilla o chancla de su ama, Alicia, que él ha bajado con sigilo. Si esto no es humano que baje san Roque y lo diga...De Sally ya está todo -¿todo?- dicho. Cómo sabe posar cuando le digo de fotografiarla, o cómo me permite que me quede mirándola muy cerca, sin pestañear, o no se inmuta cuando le salgo con una de las mías, por ejemplo aquello de "eres Kafkiana"...Y Tilo, único con pedigree certificado, se ha incorporado en los últimos tiempos. Hace pocos días ¡qué susto nos dio a su dueño José Carlos y a un servidor!, nos fuimos a pasear por aquel solitario paraje gomero, desapareció, incansable en su olfateo, y apareció al día siguiente, solo le faltó decir buenos días si es que no nos lo dijo como ellos saben...Con qué gusto habríamos escuchado su relato, su camino, atravesando barrancos, desde aquel de Iguala en que lo perdimos la tarde antes...       
Oficio y naturaleza de perros es ser fieles. Un Argos sería un complemento perfecto, acompañada compañía, si yo fuera la versión del vagabundo que todavía no soy, que tal vez no llegue a ser, o que tal vez...veo esos ojos, fieles, tiernos, confiados, sinceros, me recuerdan ojos de personas ancianas, de moribundos, y recuerdo el verso de Machado...limpios los ojos que miran en el tiempo... 
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...los días de este año iban menguando cuando mi amiga Victoria me escribió desde Atenas (ay, Atenas, ay Grecia... ojalá tenga en aquellos lares ese encuentro tras el que ya no hay más) en contestación a un wasap mío en que le decía que pasaría la Navidad en la fiel compañía de la soledad: Escribe un libro de viajes que hable de seres humanos, de gentes y pueblos. Ya no habrá soledades...  
Ese último día del año tenía que celebrarlo como otro cualquiera pero no a las horas que impone la tradición. Subí a la cumbre del Matamón, en las montañas que bordean esta Ribera Alta del Júcar, paseo habitual cuando vengo por esta parte de Levante. Mi amiga Trini me dejó gentilmente su casa, me instalé en ella provisionalmente de manera definitiva, como suelo hacer...y, como decía, dicho 31, vuelta de cara lo que era la negra espalda del tiempo, miré el paisaje, silente, radiante, oteé el horizonte, había pasado la apariencia de un año y allí seguía, aquí...Era, de nuevo, tiempo de agradecer.
Al fin, unía las orillas del Rhin con estas montañas; yo, hecho botas, lo conseguí: son las mismas que estrené un diez de diciembre de 2024 cuando me iba para Finlandia y aun se resisten, pobladas de arqueologías, a su canto de cisne...(lo tomo como curiosidad: me dice el teléfono mediante la aplicación Pacer que he dado unos 7 millones de pasos y caminado alrededor de 5.000 km, la distancia aproximada entre Madrid y Damasco o el Monte Nemrut citado antes...)
El último día del año, entre el aluvión de wasaps, todos bienintencionados y en su mayoría poco originales, todo sea dicho, me encontré el de Zhang Ying, el nieto putativo con que me vine de China:     
Abuelo, hoy es el último día antes de Año Nuevo. Estoy a punto de partir hacia Guangzhou para celebrar el Año Nuevo, y mañana por la mañana saldré de Guangzhou hacia Bangkok, Tailandia, donde pasaré dos días antes de regresar a China. ¡Después, compartiré contigo mi diario de viaje por Tailandia!
...entre tanta foto de este año (unas 13.000) no encuentro una que testimonie un pesar que de tanto llevarlo parece, solo lo parece, no pesar...

    

1 comentario:

  1. Espléndido cierre del año, amigo Antonio. Me ha hecho meditar en la “vida humana”, que puede ser frágil, mísera y vana, pero, quiero pensar que Quevedo, al menos en los dos últimos adjetivos, erraba. He inferido además que en esta vida casi todo vienes de frente; pocas cosas por la espalda, quizás solo nos asalten, cuando estamos descuidados -como quería decirnos Marías-, las preocupaciones. Lo cierto es que la vida nos viene preparando, poquito a poco, desde la génesis y llega un momento que podríamos situar cuando nos jubilamos de la peña de futbito o cuando, de pronto, te das cuenta que eres más viejo que Papa, ¡qué ya es ser viejo!, que los avisos o señales nos intimidan de una manera especial, que nos conmueven con mayor claridad, de la que solo nos sosegamos con los recuerdos de las emociones pasadas. Estoy hablando de mí que es la persona que más a mano tengo, pero también lo intuyo en la sosegada mirada del señor Carboni, o el salto en el tiempo de tus queridos alumnos Celia y Miguel Angel, los que, por suerte para ellos, aún están en pleno desasosiego de la vida y, podría añadir, que se culmina con esa visión de nuestro querido Ángel y tú mismo, tocando con los dedos las nubes del cielo y el mundo visible a vuestros pies. El mundo revuelto parece lejos, pero no lo está... Sally, Nero y Tilo nos ruegan con esa mirada inocente y clara que nos alejemos de los “maduros” líos trumpistas: nosotros ya, si nos fuera por los que nos siguen, podríamos decir “que nos quiten lo bailado” y esperamos bailar mucho aún.

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