sábado, 2 de noviembre de 2024

...SANTOS y FINADOS...

...estaba en Baguio, 260 km al norte de Manila. A ratos llovía torrencialmente, era cuando la gente se refugiaba como podía en tiendas, locales, aleros, toldos... Se tomaba un leve descanso el aguacero y todos volvíamos a la faena. Mucha gente se aprestaba a tomar uno de tantos autobuses que partían del lugar. Allí, viendo estos bolsones apretados de flores, fue donde me apercibí que se acercaba el día de Todos los Santos y, parejo a él, el de aquellos que partieron en la nave que nunca ha de tornar...no es preciso añadir que Filipinas es un país mayoritariamente católico, diría que, salvando tantas distancias, es como una Polonia en este sudeste asiático.
Todo este gentío, pequeña muestra del que no se ve, da idea del incesante caudal humano de todo el día, un maremágnum que me hizo decir algo que cada vez digo menos, nunca vi nada igual...un apretado y abigarrado desfile intercalado de puestos de vendedores, de proclamas, de olores, de mendigos... todos camino al Cementerio Norte de Manila, camino literal, por primero de noviembre, y figuradamente, como vivos, camino de su se acabar y consumir (Manrique, don Jorge, siempre rondando)...
Días antes había visitado el no imprescindible cementerio de Vigàn, donde me llegué por ser ciudad patrimonio de la Humanidad, joya colonial. Me sirvió para constatar en lápidas, cierto que no exento de humor por su contenido, lo que ya había visto en nombres de calles: que si el español como lengua hablada es lengua muerta en Filipinas, se mantiene bien viva en la forma escrita.
(En 1973 se elimino el español como idioma oficial, quedando como tales el tagalo y el inglés)
Estas últimas lápidas ya son del Cementerio Norte de Manila: buen día 🤦‍♂️, Todos los Santos, dije de visitar dicho cementerio, el más populoso de esta populosa, agotadora urbe...
Ni de lejos imaginaba el río de humanidad que haría lo mismo en este primero de noviembre...
Había leído algo que me recordó a aquella ciudad de los muertos en El Cairo, casi no recuerdo cómo llegué hasta allí aquel 1989, quiero decir que fui al cementerio pero no esperaba encontrar esa fusión entre vivos y muertos...en el caso de Manila ya iba preparado, aún así...
...cualquiera diría, viendo estas fotos, que nos encontramos en una calle de pueblo, de tantos pueblos, incluso de un humilde lugar costero...
Estoy en plena calle del cementerio, una de tantas...en el desfile había visto familias enteras, cargando bolsos, neveras, sombrillas...dispuestas a pasar el día. La mayoría se perdía por entre las callejuelas, pasos mínimos, que se abrían a las calles principales...puestos de comida y bebidas como en cualquier calle extramuros del camposanto.
Claro que para observar la vida de pueblo, de barrio, que allí se vive, ciudad de vivos en ciudad de muertos, no es el día de Todos los Santos el más adecuado...dejo referencias tomadas de la red que se completan con estas imágenes...
...en sus 50 hectáreas, en fusión con tumbas y difuntos, viven muchas familias; los panteones van pasando de generación en generación, si no son propietarios los pueden tener y a cambio mantenerlos limpios...tiendas de proximidad, vecinas en su cháchara, taller de motos, siestas, como vi, sobre las tumbas, comida en mesa que es la propia tumba...
El origen viene de antiguo: la superpoblación, el aumento de la pobreza... Resulta que se vive mucho mejor en este hábitat que en tantos lugares de esta inmensa Manila, estoy seguro. Si un día regreso a la capital de Filipinas volveré a este cementerio en un día cualquiera y ver su vivir de cada día...Este cementerio ha supuesto un hito, otro más, en mi ya extensa vida de necrovisitador o trotatumbas o...no encuentro otra palabra, pero la aceptaría si alguien me la proporciona.
Al fin fuera de la marabunta, por calles menos transitadas, nunca solitarias o descansadas, buscando el camino del metro que me acerque lo más posible a mi lugar de recogida, me encuentro este toldo, esta carpa, con toda la pinta de un puesto con publicidad electoral (varios he visto), miro al pasar y veo, qué veo, un féretro abierto, un velorio...me siento a unos metros en un tranco, cosa no fácil de hallar, y observo...un hombre retrepado en una hamaca con su ventilador, unas sillas vacías, una mujer que llega con un plato de comida y alli lo va comiendo, dos muchachos que llegan, miran el interior y se van, una mujer dando el biberón a un niño que lleva en brazos y con el que igualmente se asoma a la caja...puedo vislumbrar por la foto que es una mujer la difunta...
...me voy, rodeo el puesto y al paso veo por una abertura la cabeza que ya reposa...(me da vergüenza detenerme más).
Voy llegando a mi hotel; en las escaleras de un paso elevado, allí sigue ocho o diez horas después desde que lo vi por la mañana este buen hombre que por ciego y evangélico puede llamarse Bartimeo, como me recordó mi querido compañero el padre Víctor Manuel. Allí seguía sentado, como al día siguiente...(¿tengo derecho a quejarme de algo a la vista de esto, por no añadir más?)...
Llego a mi habitación (hotel WOW BUDGET) y no siendo un exceso de comodidad la considero, no obstante, al fin de este día, un verdadero campo de paz, que es lo quiere decir la palabra alemana (Friedhof) para nombrar al cementerio...AGRADECER es mi única oración.
...ET LUX PERPETUA LUCEAT EIS...

miércoles, 30 de octubre de 2024

...¡Que SON 70 AÑOS!...(1)

...EN EL AMBIENTE DE LA TARDE FLOTA 
ESE AROMA DE AUSENCIA
QUE DICE AL ALMA LUMINOSA: NUNCA,
Y AL CORAZÓN: ESPERA.
(Antonio Machado)
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde...
...Envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro...
(Jaime Gil de Viedma)
...ya perdí la cuenta, cuenta que nunca llevé, de las veces que me han preguntado la edad. Hablo de estando en este viaje de viajes que en los últimos años es mi vida, mi casa. Sí creo recordar que las primeras veces fueron en Japón, en aquel largo, ancho, profundo, rutilante, inolvidable aunque ya haya olvidado tanto, camino de Kukai, recorriendo los 88 templos alrededor de la isla de Shikoku...este mismo de 2024 se ha acentuado el número de veces en mi paso porTailandia, Vietnam, Kirguistán...donde una persona viejuna con mochila no deja de llamar la atencion... tal vez, diría que seguro, porque me ven mayor para estos trasiegos lejos de mi patria. La situación siempre es propiciada al tener contacto con alguien, un contacto una vez pasados los saludos de rigor, el clásico where are you fromde dónde eres... Así fue la última (entre que publico o no publico esta página cabe que me lo pregunten otra vez...): estuve visitando la casa Manila, en Manila, claro, paradigma de construcción colonial, testigo de que España estuvo allí; a la salida vi que andaba escaso de batería en el teléfono y vi que el policía allí sentado a la mesa tenía aspecto de hacerme el favor, le preguntè y ¡por supuesto!, incluso me arrimó una silla con cojín, que harto bien me vino, incluso giró el potente ventilador para que me diera más de frente...¡en la gloria!... Me preguntó de dónde soy...ya está al caer la pregunta, rumio por dentro, y al momento, con un deje de obvia curiosidad, respetuosa, el esperado how old are you?Hace ya tiempo que me apunté al número redondo y contesto con un clarito SEVENTY...y observo en el rostro de mi interlocutor, mis interlocutores, mayormente hombres, aunque no faltan mujeres como la del otro día que me salvó la dificultosas pesquisas sobre el autobús al aeropuerto, observo la impresión momentánea, espontánea, que le causa mi edad... todas coinciden en el asombro pero no puedo precisar siempre en que se basa: puede variar desde el ah, pues se conserva muy bien para esa edad, no es tan viejo como creíaluce buen tipo o mira qué valiente, o, quién sabe si... para setentas años se ve muy "cascao"...a veces pregunto qué montón de años me echan y en eso sí coinciden: todos me ponen más de los que tengo (aunque ninguno llega a los 85 que me echó el señor Miguel que fue churrero en una Almuñécar que no conocí...cierto que sus gafas le hacían tasador muy poco fiable)...
(Yebra de Basa, Huesca, foto de Alicia)
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Corría el verano del año del Señor de 1990 cuando aconteció que toda mi familia se instaló unos días en un par de apartamentos en un lugar de La Manga (como aquella película de Manolo Escobar y Conchita Velasco), en La Manga del Mar Menor, dicho en propiedad. A la cabeza, en edad, mi madre (mi padre había hecho mutis muy discretamente una noche mientras dormía, en 1984), mis dos hermanas, mi cuñado, mis cuatro sobrinos y un servidor. Yo estaba más ocupado en leer y escribir que en el disfrute propio de quien va a este lugar. Me llevé un par de libros y la máquina de escribir, la tan machacada Olivetti Pluma 22. No obstante bajé un rato a las cálidas aguas del mar Menor. Allí estaba mi madre con su elegantillo bañador negro, con el agua hasta las rodillas, procurando no caerse (yo también lo hago hace tiempo, cierto que por lugares menos expeditos;
 de hecho al resumir un viaje, cuando me preguntan qué tal me fue, empiezo por decir que bien, no me he puesto enfermo, no me he caído, previos al ¡y he visto muchas cosas!...), las manos juntas en la barriga o en cruz, balanceándose...y recibiendo las bromas de sus nietecitos que le salpicaban con manotadas de agua, inocentes juegos de edad tardía con edad en flor...mi madre decía, ayy ay, no me echéis agua, y en un rapto de heroica súplica solicitando el respeto propio de su edad, soltó aquella frase que hizo sentencia y como tal se acuñó en mi familia: ¡QUE ZON ZETENTA AÑOS!...ella debía estar al tanto del refranero, ese que empezó diciendo que de los cuarenta para arriba no te mojes la barriga, pero que por mor del aumento en la esperanza de vida ya hay quien ha subido el listón a los sesenta...
(Cumbre del Monte Athos, foto de Pavel)
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En Filipinas, concretamente en las montañas de Sagada, me alcanza el paso de década, otro hito que se une a los anteriores números redondos, siendo el primero aquel en mi casa natal de la calle Pastrana n°5 de La Zubia que supuso el 00. Según me contaron, mi buena madrina Josefica, sí, Josefica, que estaba en mi venida al mundo, dio el clarinetazo de ¡ha sido niño!, entonces mi cronómetro arrancó y "de tu pecho los latidos están contados", que dice el verso de Bousoño...los 10 fue en los tutelares muros del Seminario, allí no recuerdo que hubiera lugar a celebraciones; los 20 en Madrid, aquel tiempo fundamental en mi vida que mi padre me pudo costear y sin el que no es posible explicar el grueso de mi vida; los 30 en los Pirineos, Hoz de Jaca, cuya benefactora sombra llega hasta la actualidad, acompañando a mi querido alumno Toño a llevar las vacas desde Barbenuta a Hoz; los 40 en El Hierro, en Guarazoca, acompañado por mi madre y mi hermana Paz, más mis alumnos, celebrándolo allí junto a la algibe de la casa verde; los 50 bien celebrados en el patio del colegio de La Dama, en La Gomera, con la querida gente del lugar y la querida gente de Arure que hasta allí se desplazó en mi honor...los 60 con mis amorosas compañeras Carolina, Marisol y Mercé que me obsequiaron este rato en pleno bosque del Garajonay en lo que fueron mis últimos tiempos de maestro (ya había tomado la decisión de marcharme un par de meses después...)
Y, como digo, los 70 me llegan por estas asombrosas Filipinas, en su cordillera.
28 de octubre, año del Señor de 2024
Los festejos vinieron por la red: compañeros del seminario, grupos de alumnos, familia, amigos...colmaron felizmente el wasap y a ello dediqué la primera y las últimas horas del día. Todas las felicitaciones llevaban su mensaje, su buen augurio. Destacaría el audio de Laura (sobrina biznieta) desde Baeza y el cántico de la familia Arlt, desde Grecia, con el que arrancó el día, y el de las hermanas Candela y Sofía desde Granada.
 
Y no faltaron los recuerdos del banco Santander, de Alsa, de Kiwi, de Revolut...como mandan los mercenarios tiempos que corren🤦‍♂️.
...¡Qué tengas salud para que sigas siendo nuestros ojos por la faz de la tierra!...que alguien me dijo podría ser el exacto resumen de todos. Dándome por entrado en la edad provecta (me gusta esta palabra, como la de viejo, pero más aun la de viejuno) trataré de que me sea provechosa igualmente en provecho de mis demás...no hay otra, no queda otra.
Dejo para otra página contar qué aconteció ese día, allí, por las montañas de SAGADA, profunda parada y fonda...

sábado, 19 de octubre de 2024

...Cuevas de BATU...

....no forma parte de mi camino, salvo que me pregunten y en muy concretas y casi confidenciales excepciones, dar los acostumbrados consejos que bienintencionada y profusamente suelen regalar los viajeros...ve a tal sitio, no te pierdas tal otro, tienes que gustar esta comida o es algo que no te debes perder...sobran guías y están a rebosar de ellos, y hasta es fácil comprobar que parecieran estar calcadas unas de otras...
...y bien, en las referidas a Malasia, en lo que ronda la capital, Kuala Lumpur, siempre se cita las CUEVAS DE BATU. Las imágenes del lugar que tenía acumuladas de algunos documentales se fusionaban en el atractivo humano de esa colorida escalinata, firmemente vigilada por la portentosa dorada estatua de 42 metros de alto de Murugan, el dios hindú de la guerra (son notas que tomo, porque entrar con una pizca de conocimiento en la religión hindú, es algo que excede mis parvos conocimientos). 
Y allá me fui con el tren, muy fácil y barata forma de llegar desde la capital. Esperaba que hubiera gente pero no el gentío que encontré; de todas formas por este sudeste asiático los ríos de humanidad discurren casi por doquier (no son menores por la calle Preciados de Madrid o la Real de Segovia en fin de semana, comprobado más de una vez, por no ampliar...hoy es lo que hay; puestos a elegir prefiero las corrientes que fluyen en lugares que no conozco, donde me siento más mundano y del todo extranjero). Y, sí, en este caso de las cuevas de Batu caeré en la tentación: es un lugar que recomendaría, vaya, y por algo más que las cuevas...
Es uno de los santuarios más importantes fuera de la India, o el más importante de los dedicados a este dios, Murugan, fuera de aquel país. Se evidencia que son indios, familias enteras, los que componen el grueso de los visitantes. Igualmente locales y por supuesto los omnipresentes, ubicuos, súbditos de la gran China...
El entorno natural: llegas y te encuentras un cerro que se levanta abruptamente en el verdor del paisaje, un cerro calizo en el que se abren varias cavidades. Es el espectáculo natural, callado, que compite en su silencio con lo que es capaz de levantar la fe y con la admiración que suscita el espectáculo humano, un paraíso, un no va más para un observador, un mirón si se quiere, entrenado, como un servidor.
...nada más salir del tren te sientes atraído, envuelto, por el ambiente: la gente, los puestos de comida, de recuerdos, las palomas, los primeros monos... ¿Hay licencia para decir que es una versión hindú/malaya de lo que se puede vivir en aquellos nuestros santuarios de Fátima o Lourdes? No somos sino los mismos otros en diversos lugares...
Sublime para mí el atractivo de esta escalera, esos 272 coloridos peldaños, subyugante en su trasiego. Mirando, contemplando el espectáculo humano, desde arriba, desde abajo, desde los descansillos cada tramo de 17 escalones, pasé buena parte del día. 
Una vez arriba de la escalinata se accede a la gran cavidad que continúa con otra escalera que termina en otra cavidad ya a cielo abierto...
Una vez descalzos, se puede visitar libremente otro par de templos construidos a pie del cerro...y anejas a la principal hay otras dos cuevas de pago, a precio más que módico. Visité la Villa Cave, bastante criticada, según leí en las "redes", por la forma que mantienen los animales (tristísimas aquellas serpientes condenadas de por vida en estrechísimo hábitat), pero en realidad son dos cuevas paralelas. Quitando la que al fondo ofrece el triste espectáculo animal, está la otra, que me interesó sobremanera. Se accedea por esta enigmática puerta donde se funden dos animales...es preciso fijarse y bien hasta descubrir que el ojo puede ser tanto del elefante como del caballo, ambos enfrentados, y fusionados en las cabezas.
...una vez traspasada dicha portada se accede a una como locura iconográfica, un envolvente derroche de color, de historia sagrada hindú en imágenes a la que no queda más, al menos por mi parte, que entregarse serenamente a su frenesí, leyendo algún que otro panel, traducir algún que otro pie. El vastísimo y legendario panteón hindú...
...tras visitar la Cave Villa, podía haber seguido por la vecina Cueva Ramayana pero ya iba sintiendo algo así como la versión hindú del síndrome de Stendhal y pensé que ya era suficiente...eso sí, me vi haciendo votos por acabar de  desempolvar el viejo plan de ir a la India que ya tenía archivado. El paseo por estas cuevas más los templos visitados en Malacca y Georgetown y hace meses en Tailandia, Laos etc me animan a retomarlo. Es, ha sido, como una insinuante última llamada a la que me apresto a prestar atención, he constatado a lo ancho de este año que dentro de ciertas limitaciones, naturalmente en ascenso, aún ando con posibles...Dios, Vishnu, Shiva, Murugan... dirán si me verán por aquellos lares, si llegaré a Benarès, a Delhi, a Bombay, a ver fluir el Ganges...y a Goa, una de mis antiguas metas, patrimonio de la Humanidad y lugar final del divino impaciente (san Francisco Javier) que estos días malayos he visto en Malaca, lugar de su enterramiento antes de acabar en Goa...también él sabrá si llegaré. Tal vez se confirme lo que decía la santa de Ávila, aquello de querer ir es estar yendo...
Naturaleza, religión, humanidad...y los monos, que estàn ahí y estos sí que se encargan de estar presentes, de reclamar atención, de cuidarse de ellos. Observándolos llegué con simpleza a dudar del orden en la evolución de la especie... Inquietos, saltando de un lado a otro, verdaderamente voraces, riñendo entre ellos, llevando a sus infantes fuertemente apretados pecho contra pecho, al asalto de lo que pueda ponerse a tiro...iba un padre con su niño en un brazo y un helado en la otra mano: en un santiamén se lo arrebó (el helado 😀); todo lo que fuera una bolsa llevada por las asas era un objetivo fácil para ellos. Con qué facilidad y de qué manera tan humana pelaban los plátanos...
...ya cuando me decidí a abandonar la fuerte atracción de la escalinata, en un nuevo regreso a ella, me llamó la atención la quietud de este mono posado, reposando, a un lado de la pasarela, en actitud de observar la lejanía, ajeno al tráfico de seres con sus tentaciones... estaba como ausente. Me acerqué un poco, apenas cambió de pose tras un casi imperceptible intercambio de miradas...y ahí lo dejé, seguí bajando y seguí pensando en la hermandad que nos une y desune. Pensé que tal vez este mono pensaba que yo pensaba que lo estaba pensando...tal vez mirando el horizonte, la vaga lejanía, se tomaba un respiro en su cotidianidad para meditar en el sentido de la vida...tal vez él recuerda aquello que nuestra raza humana, raza superior, ya ha olvidado...