...antes que mi voluntad desmaye, que harto sé cuán fácilmente baja de la clara firmeza a la vaguedad perezosa, agarro el primer pedazo de papel que a mano encuentro, tiro de pluma y escribo:"Hoy 13 de octubre de 1847..."
Felices, supongo, entraron estos dos libros formando equipaje en el presente viaje. Hablo de mi periplo por el cono sur de África y hablo de LAS NINFAS, de Francisco Umbral, premio Planeta 1975, y LAS TORMENTAS DE 1948, episodio nacional número 31, del gran Galdós, a cuyo inicio pertenece la apertura de esta errática página, ambos formando parte de los ajustados 5 kg de mochila...
...Hoy, 21 de octubre de 2026, cumpleaños de mi hermana, tomando o tratando de tomar la medida, dentro de mis vacilantes posibilidades, a esta Johannesburgo donde arranca este viaje, empiezo mi escritura...
...Adiós a una casa y a otra casa... Parafraseo algún verso del atinado poema de Neruda (Los Adioses) que siempre me acompaña cuando salgo, que equivale a decir siempresiempre, formando parte de mi retahíla interior... Uno sale de su casa, en mi caso de una de tantas casas que son mías sin poseerlas, sin tener ni asomo de escritura de propiedad, pero amparado por la sagrada escritura de la hospitalidad...uno sale, por tanto, de su casa, una de tantas, y por tanto nunca una más, de las que me acogen (Madrid, Utebo, Cabo Blanco, Pinos Genil, Catadau, Láchar, Santa Cruz deTenerife, Almuñécar, Ponferrada, Peligros, Torla, Los Jarales, Casas del Monte, Buzanada, Barcelona, La Dama, Vitoria...ya vale, Antonio, ya, para muestra ya sobran botones, y eso que solo hablamos de España...y pensar que alguien muy querido me dijo que tenía dos casas, "solo dos" 😥...)...Uno sale de su casa de la calle Benidorm de Madrid, ahora ya sí, y se retrata como viene siendo costumbre en el portal mirando fijamente al espejo, quién es real y quién reflejo, el azogue del espejo guarda el que ahí se queda mientras el que se va lo hace con el también acostumbrado "no sé si nos volveremos a ver"...Los espejos deben tener memoria...¡Quién se atreverá a desmentir algo que no se ha comprobado!...
Y en un santiamén, siete horas por un lado y cinco por otro, con un cambio de avión en Adís Abeba, y sin necesidad de jet lag, aparece Johannesburgo, aparezco en ella con mi ancha antesala lectora que es mi forma de sentirme recibido. De no ser por lo que he leído, no poco, en los días previos, me sonaba Johannesburgo solo a fiebre del oro y ciudad grandísima (reservo grandiosa para otras), vastísima. Las guías le colocan ese tan manido y socorrido adjetivo de vibrante que sirve para todo...y tampoco se cortan en enumerar junto a sus atractivos, que los tiene, no diría que excesivos, mayormente vinculados a su tan reciente historia, una serie de consejos que pueden aplicarse a cualquier ciudad grande, un a modo de ya te lo dijimos caso de ocurrirte algo... Sí, Johannesburgo se considera una ciudad con altos índices de criminalidad y una reputación internacional de ser peligrosa, aunque la realidad varía drásticamente según la zona y las precauciones que se tomen. Leo, y aquí en este remate radica todo...
Tras cuatro días y ya a punto de adiós, recuerdo las precauciones tomadas una vez salí de Park station, tras venir del aeropuerto, camino del hotel o una vez dejada la mochila y salir a asomarme al puente Nelson Mandela, al lado como quien dice, para empezar mis labores en la ciudad. Miraba atrás, delante, ambos lados...precavidamente...nada que ver con la creciente osadía al paso de los días...
Regresé al hotel, ya oscureciendo. Hasta Mandela, como asomado a mi ventana, parece que me daba ánimos...
Empecé mi periplo ciudadano en el un tanto pretenciosamente llamado Museo de África, instalado en lo que fuera una gran mercado...(Me interesó sobremanera una cumplida exposición de cámaras fotográficas👌)...
...y el bullicio en torno a la plaza Gandhi (pasó en Sudáfrica 21 años antes de regresar a la India).
Joburg, en abreviatura, o también Jozy, otro apodo muy popular y cariñoso entre la gente para referirse a la ciudad. eGoli, su nombre en zulú y xhosa, que significa «lugar de oro» o «ciudad del oro», en honor a su origen como centro de la fiebre del oro a finales del siglo XIX.
Algunos datos al respecto:
La ciudad más poblada del mundo en proporción a su edad (no llega a dos siglos) y una de las 40 mayores aglomeraciones. Una de las pocas grandes ciudades que no está junto a un río o el mar. Se alza en torno a los 1800 msnm. Alberga el más grande hospital de África (unas 3500 camas) y entre los 6 más grandes del mundo. Su aeropuerto, O.R. Tambo, es el de mayor tránsito de África. Parte de estos datos los escuché en este autobús...
Me aupé por vez primera, ya era hora, a uno de los populares autobuses rojos que van por algunas ciudades haciendo paradas, muy aplicado yo con mi audioguía en español...todo un día de paseo muy agradable bajo la rutilante luminosidad de este cielo austral, y sobre todo instructivo, imposible de otra manera...
...y nada para apreciar mejor los acusadisimos contrastes de barrios, casas, gente...incluyendo la vuelta por Soweto. Si en cualquier gran ciudad conviven el primero y el tercer mundo, en Johannesburgo es palmario...
Hoy, todo, es objeto de turismo, todo, como una vez escribí por ahí: parece que todo, TODO, hubiera acontecido en la historia para sustentar el voraz turismo de estos tiempos... SOWETO, SOuth WEnster TOwnships, asentamientos del sudoeste, un lugar nombrado y renombrado, en la red sobran informaciones para quien tenga interés...en el camino quedan como testigo estas dos imponentes torres, Orlando Towers, de 100 metros, torres de enfriamiento de la antigua Central Eléctrica, clausurada en 1990...dicha central daba luz a buena parte de la ciudad mientras los barrios vecinos carecían de ella...también en el camino a Soweto, el gran estadio, la calabaza, como bien dijo el guía, donde España consiguió su primer campeonato del mundo, año 2010 (la caspa se nos fue yendo, al fin...)
Por supuesto, Soweto está fuertemente ligado a las figuras, sublimes, de Desmond Tutú y Nelson Mandela, ambos premio Nobel de la Paz y ambos imprescindibles para entender la historia reciente de este país.
Aunque solo fuera por visitar el museo del Apartheid ya sería más que recomendable venir a Johannesburgo... aquí está con detalle la historia reciente del país, que es una de las más dolorosas de la Humanidad. 46 años de apartheid, de segregación, se dice pronto, de 1948 a 1994, clama por encima del cielo, como los 27 años, ¡27!, de cruel cautiverio de Nelson Mandela. Como diría mi madre, eso no es para contarlo, habría que haberlo vivido. Nada más sacar la entrada y el propio acceso te pone en situación...
...tres horas después, aturdido de tanto como leí, llamé a un Bolt y volví a la cercanía familiar del hotel Bannister, acertado hospedaje...
...en mi chambre, cada noche montaba mi sala de catas: cerveza y vino de uva "Pinotage" propia del país...
...me ha llamado la atención el lema que emplea este partido (Victoria o Muerte): me ha recordado en su contundencia a aquel libertad o muerte, el lema que usaron los griegos en su desesperado empeño en sacudirse el yugo otomano y que hoy es el lema nacional...
También me llamó la atención que el grueso de la gente estaba formado por juventud y gente en plenitud, entre 20 y 40 años, digamos. Mayores, apenas he visto, y viejos, como yo, ninguno...
Y las jacarandas en pleno esplendor ...
Remato esta página cuando Joburg queda a varios cientos de kilómetros y ocho horas de distancia: el comodisimo autobús puso rumbo a Gaborone, capital de Botsuana. Esta última mañana, con las primeras luces (misma hora oficial que España pero más dos horas solares por delante) fui a pasear por el cementerio de Braamfontein, cerca de mi hotel... algo que no habría hecho hace dos o tres días. Este cementerio, incluso cualquiera, es buen lugar para oficializar la despedida. Parte musulmana, parcela china, hebrea, hindú y sobre todo " occidental"...
Pero el encuentro más grato fue el de este cubo de piedra negra en recuerdo del misionero, escritor, fotógrafo, , compositor Enoch Sontonga (1873-1905). A él se debe el Nikosi Sikelelel iAfrika (Dios bendiga África) parte del himno de Sudáfrica desde 1994...que tuve oportunidad de leer y escuchar en el museo del Apartheid...
Ahí me despedí de ella, la vibrante ciudad de Johannesburgo...




...ya en Botsuana. Siguiendo el tiempo y no faltándome salud seguiré por Namibia, Lesoto, Esuatini, Zambia....
ResponderEliminarAmigo don Antonio, quien me iba a decir que estando en Sudáfrica, ibas a regresar a España de forma directa, vamos yo no lo creería, y por supuesto, has confirmado mis sospechas en el comentario primero de esta publicación, lo cual ya representa un futuro de publicaciones para disfrute de todos tus amigos y amigas. Estoy escribiendo a 27 de octubre a las 8 de la tarde, y mira por donde va a resultar que tu cumpleaños es el día 29 del mismo mes, con lo cual me veo obligado a felicitarte y desearte que tengas un día mui feliz... detrás de otro, y todos llenos de salud. UN ABRAZO DESDE PONFERRADA - EL BIERZO - LEON - ESPAÑA
ResponderEliminarComo apunta tu amigo César, hoy lo que toca es felicitarte por esos, tantos, años cumplidos. También felicitarnos por tenerte, pues nos haces a todos universales; un orgullo tener a alguien que nos escribe y nos lee desde lugares tan lejanos y diversos, lugares la mayoría que vemos solo a través de tu errática mirada.
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