EL UNIVERSO ES EL SUEÑO DE UN SOÑADOR INFINITO ...¿QUÉ MANOS EXTENDERÉ HACIA EL UNIVERSO? EL UNIVERSO NO ES MÍO, SOY YO.
(Fernando Pessoa, Libro del Desasosiego)
12 de agosto, año del Señor de 2026.
Los eclipses son como todo, hay tantas formas de vivirlos como seres humanos, y hasta no humanos, que se disponen a ello, bien que a estos segundos, los pobres, gallinas y demás, les pilla sin previo aviso. Este eclipse, anunciados como estábamos del mismo tiempo ha, ha gozado de una publicidad y de una cobertura inauditas, ha eclipsado lo que hasta hace un par de semanas fue, era, el no va más: la final del mundial de fútbol. Y ha llegado a marginar por momentos lo urgente coetáneo como son los incendios que nos arrasan y el no pequeño problema de Ceuta...No seamos aguafiestas...A la hora de escribir estas coyunturales, oportunas u oportunistas letras, apenas unas horas después del evento, lo primero que me viene a la memoria, a saber cómo en nuestros interiores se llega a estas asociaciones, es el final de aquella simpática película de Manuel Gutiérrez Aragón, La noche más hermosa, una comedia de enredo amoroso que tiene de fondo el paso de un cometa que solo lo hace una vez cada cien años. El maduro Fernando Fernán Gómez, también enamorado, como el resto del reparto, consigue al fin besar a la chica cuyo papel hace Bibi Andersen, y están en el beso, en pleno arrebato, cuando, ay, vemos los espectadores pasar el cometa que ellos, en pleno frenesí, acaban por perderse...mi beso por un cometa...
Pero mucho, muchísimo antes, tengo que ir a mis años de infante allí en mi pueblo. Allí, como en todo Granada, y más, supongo, se decía fulanito se ha quedao clisao, o estás clisao, para decir que te habías quedado abstraído, boquiabierto, como atontado...Tuvieron que pasar muchos años, muchos, hasta descubrir que ese clisao era, en propiedad, eclipsado...Y bastantes más años después, ya en mi edad contemporánea, como residente canario, gomero para más señas, saber que su equivalente era, es (gracias a Raquel, aquella madre de alumno, amiga hoy y maestra para mí en el hablar gomero que, como tantos, tanto aprecio), su equivalente, decía, es:
...Ya desde hace días las famosas redes han ido calentando motores, para todos los gustos, desde todos los frentes...me quedo, de entrada, con esta pía observación del eclipse de 1912 desde la abadía del Sacromonte en Granada que envió un compañero del seminario...viendo este cuadro no puedo evitar el manriqueño... Di muerte ¿do los escondes y traspones?... da pena ver que no miraban con gafas homologadas...ya están todos ciegos...aunque, quién me podrá contradecir si digo que tal vez al final han visto la luz...
Pero me gustó especialmente este mini video, pura IA, en que personajes de los cuadros del Prado salen a contemplarlo...
...Si no se me hubiera cruzado la irresistible oferta que me hicieron en esos días, semanas antes del acontecimiento, habría estado con mi pirenaica familia Giménez en plena contemplación. En un principio se pensaba ir al condado de Yebra de Basa pero al final decidieron ir a campo más abierto y de segura visión, entre Zuera y Castejón de Valdejasa, no lejos de Zaragoza. El plan, como digo, lo cambié por la oferta que me hizo mi amiga Catalina de estar en su casa durante su ausencia: regar las plantas, tener a mi cargo el lujo de un luminoso piso con dos terrazas, la sur con vistas a las casas del barrio del Toscal, y la norte con más vistas ciudadanas, primeras estribaciones de Anaga, el exclusivo barrio de Ifara y la calle Méndez Núñez...hablo de Santa Cruz de Tenerife...Y estando en él a mis serenas anchas, dedicarme a los oficios de la soledad estática, complemento de aquella otra dinámica de los viajes: leer, escribir, leer, nadear, pasear anónimo, pintar incluso, coctelear, leer...
Estuve cumplidamente surtido de mis "corresponsales" en varios puntos de España: Cambrils, Menorca, La Garnatilla (Motril), Baeza, el citado Castejón...¡como si hubiera estado allí!...¡casi!...A esa hora casi crepuscular me coloqué tomando una copa en el chillout Katy viendo cómo la sombra de la copa se alargaba y mirando al horizonte sin haber notado nada de ese 77% de ocultamiento solar que dijeron...
Y mientras tomaba la copa, la segunda, no pude tener mejor idea que volver a leer el capítulo de "Platero y yo" e imaginar lo que cuenta Juan Ramón, y cómo lo cuenta: una vez más un puñado de palabras sobrepasa la impresión de las imágenes...
Nos metimos las manos en los bolsillos, sin querer, y la frente sintió el fino aleteo de la sombra fresca, igual que cuando se entra en un pinar espeso. Las gallinas se fueron recogiendo en su escalera amparada, una a una. Alrededor, el campo enlutó su verde, cual si el velo morado del altar mayor lo cobijase. Se vio, blanco, el mar lejano, y algunas estrellas lucieron, pálidas. ¡Cómo iban trocando blancura por blancura las azoteas! Los que estábamos en ellas nos gritábamos cosas de ingenio mejor o peor, pequeños y oscuros en aquel silencio reducido del eclipse. Mirábamos el sol con todo: con los gemelos de teatro, con el anteojo de larga vista, con una botella, con un cristal ahumado; y desde todas partes: desde el mirador, desde la escalera del corral, desde la ventana del granero, desde la cancela del patio. por sus cristales granas y azules...Al ocultarse el sol que, un momento antes, todo lo hacía dos, tres, cien veces más grande y mejor con sus complicaciones de luz y oro, todo, sin la transición larga del crepúsculo, lo dejaba solo y pobre, como si hubiera cambiado onzas primero y luego plata por cobre. Era el pueblo como un perro chico, mohoso y ya sin cambio. ¡Qué tristes y qué pequeñas las calles, las plazas, la torre, los caminos de los montes!Platero parecía, allá en el corral, un burro menos verdadero, diferente y recortado; otro burro...
...y meditar en cómo estos grandiosos acontecimientos, sublimes donde los haya, no lo son más que las maravillas que tenemos cotidianas si nos concentramos en mirar alrededor, rodeados estamos, digo, de maravillas, cercados de milagros, que nos alivian de nuestro vagabundear por este mundo, que nos permiten disfrutar nuestra transitoriedad por él, sentir por momentos la eternidad de nuestra finitud...
Me entero de que en agosto de 2027 habrá otro eclipse total de sol. Si para entonces la vida me sigue teniendo alquilado hago votos por ir a contemplarlo. Gafas tengo, ganas tendré...Hacia mi fluyen perpetuamente los objetos convergentes del Universo, todos han sido escritos para mí y debo descifrar lo que su escritura significa.
(Walt Whitman, Canto a mí mismo)

Amigo don Antonio, he estado pendiente de esta publicación, tenia el presentimiento que el eclipse solar te iba a dar la vena de tirar de el, pero la verdad es que tengo que darte toda la razón del mundo, que lo han transformado en un fenómeno social a gran escala,, que como se suele decir... lo poco gusta, y lo mucho cansa. SALUD Y UN ABRAZO DESDE PONFERRADA - EL - BIERZO - LEON - ESPAÑA
ResponderEliminar...pues, amigo César, no estaba nada previsto, fue un arranque en que no me costó nada tirar de donde me gusta y en un pis pas ya estaba hecho contando con las fotos que me enviaron...si llegamos a otro ya se verá...
ResponderEliminarEl orden cósmico no deja de fascinarme. Las mareas, el amanecer y la puesta del sol, las estaciones - este orden me da la sensación de seguridad especialmente porque este orden está fuera del control humano. Porque no sé mucho de la astrología para mi casi es un milagro que se pueda calcular exactamente el día, la hora, el lugar en que se producirá el próximo eclipse solar. El año siguiente se puede ver el eclipse total en Conil, tengo la idea acercarme y aguantar por este acontecimiento (última ocasión en esta vida...) la masificación turística..... ¿Qué tal lo vemos juntos allí?
ResponderEliminarUn proverbio (no encontrado) dice que estos fenómenos como el eclipse del sol ocurren para permitir un breve reencuentro de amor entre el Sol y la Luna cada cientos años. Quizás ese sea el intervalo de tiempo ideal para ello....
Un abrazo
Por ahora, SOLO decirte QUE CUENTES CONMIGO...para esa fecha. GRACIAS
ResponderEliminarEsa fascinación, eso tan medido que para los profanos en astronomia es un milagro, es lo mismo que siento... cómo se llega a esas medidas...todo es cotidiano y tan increíble...
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