miércoles, 10 de septiembre de 2025

...el Cartero de GALDÓS...


...no es secreto mi costumbre, ya un verdadero rito, de visitar la tumba de don Benito Pérez Galdós cuando voy a partir para un viaje de cierta envergadura y de hacer lo mismo cuando he regresado: una especie de petición de gracia al irme completado con un acción de gracias al volver. Cosas mías, como las cosas de cada cual. Empecé sin tener un motivo determinado y se afianzó como algo que llevara haciendo toda la vida. Esas visitas en concreto se complementan con otras, que vienen a ser las mismas, siempre que llego a Madrid dada la cercanía de la Almudena a la casa de mi sobrina y su marido y que a fuerza de costumbre su domicilio se ha convertido en parada y fonda, siempre poco tiempo, como debe ser, ley de huésped correcto, cada vez que paso por ese rompeolas de todas las Españas como nombró Machado a Madrid.
Está situada la tumba a un paso de la entrada a la necrópolis por la avenida de Daroca, justo en frente de la que da acceso al cementerio civil. Dejas a un lado el puesto de flores de Estrella, entras, pasas los servicios a la derecha y a poco está la losa con muchos nombres relacionados con el escritor, familia con la que venía emparentado o se fue ligando, "pese a él", quiero decir que él, que se sepa, no se prolongó...No son pocas las veces que mis visitas coinciden con el pasar por las bibliotecas municipales de La Elipa, mayormente, o la Pablo Neruda, por Ascao, en menor medida. Le muestro los libros que llevo, los retrato con su nombre, no sé si musito algo parecido a una oración, saco una foto, a veces in situ la envío a algún amigo, quiero decir a mi amigo Pepe o a José Carlos...y sigo camino, bien al interior del camposanto bien circunvalándolo siguiendo sus muros, unos cuatro o cinco kilómetros acompañado del verdor primaveral, el color del otoño, la desnudez del invierno, según la estación... el paseo siempre promete... 


Normalmente siempre hay algún adorno, alguna flor que aún guarda cierta frescura, alguna flor marchita, alguna piedras, unos simples guijarros, al estilo casi de las tumbas hebreas, un resto de lamparilla, un clavel de tallo largo a modo de subrayado de su nombre, a veces no queda nada, y sigue estando todo. No hace mucho le colocaron un código QR, como en otras tumbas de nuestros ilustres difuntos, según comprobé, que al escanearlo te cuenta algo de su vida, un sucinto resumen de ella...

...Pero...y de tarde en tarde encuentro un tesoro que me aguarda. Es el objeto de esta página... Si Neruda tenía un cartero, literaria y cinematográficamente hablando, no podía ser menos Galdós aunque realmente yo no pase de simple buzonero, recogedor de letras, curioso donde los haya, literario asaltador de tumbas, recolector de amores y admiraciones...  

   ...el haz y el envés de un escrito, una carta sin sobre, en una funda de plástico, la que hay un poco más arriba con un clavel. La firma Irene, con esa i mayúscula que a veces se ha puesto en forma de J y que denota cierta antigüedad...Entrañable ese el refugio que me dan sus letras las conversaciones galdosianas con mi madre o su he paseado por las calles que recorrió su Gabriel Araceli (personaje que va hilvanando los tomos, diez, de la primera serie de los Episodios Nacionales, que en felicísima hora tuve la idea de empezar a leer)... 

Mi amigo Pepe, que ahora guarda el original entre sus archivos de Monteluz, hizo un estudio grafológico al respecto y con permiso de esta Irene que será milagro si un día logro hallar, su teoría la encuentro muy válida, por la argumentación que usa y por, a la postre, lo indemostrable de todo. Copio literalmente su visión, muy original y discreta...

Yo mantenía que la letra era de una persona mayor, incluso mayor que nosotros, que ya es decir ser mayor. Me recordaba mucho a cómo escribían mi madre y mis tías, educadas en la escuela de la posguerra. La busco y la leo de nuevo para ver que me sugiere.

Me cuesta creer que una chica de 17 años se haya leído los Episodios Nacionales, pues habla al menos de dos. Me reafirmo que esta carta, lo más probable, está escrita por una persona nacida antes de los 50, una persona leída que le gustaría verse con los 17 años que, tal vez, tenga su nieta y ... ya es cuestión de imaginar y eso lo hacer tú muy bien.

Ahora, urgido por otras partidas, ciertamente no estoy con el tiempo para ello, pero no abandono la probabilidad de tirar de esos hilos que como desintencionados rastros deja sueltos dicha Irene, sin saber que alguien puede seguir sus huellas: no está demostrado que sea imposible hallar una aguja en un pajar...

...su evidente paso por la churrería del arco de san Ginés, la foto que de Galdós hay allí, el paso por una librería de viejo, y sobre todo ese cuentecillo que está escribiendo y que piensa publicar...Esta muchacha, mujer, sea sola, sea con su madre, y un servidor, pasaríamos un más que buen rato si llegáramos a conocernos. Imagino que nos citaríamos en el arco de san Ginés o en La Fontana de Oro, o en ambos lugares, mediando un paseo por calles, callejas, plazuelas y tantos lugares que cita Galdós y que nos hermanan en el gusto...la aguja se conmueve y vibra en el pajar...   

Pasó el tiempo y este mismo año en que estamos me encuentro a pie de tumba, no sobre la losa, un sobre en pésimo estado de conservación. Días previos, me dice mi sobrina, ha habido tormentas y no pequeñas. El sobre ha sobrevivido a un cataclismo pero allí está, impertérrito, aguardándome...El remite es de una admiradora que por modestia, temor, vergüenza o a saber, más que rubricar parece que ha decidido tachar su nombre pero no tanto como para, con un ajustado esfuerzo visual, creer que entre la maraña del tachado se puede leer su nombre, Ariadna, y segundo apellido, Ortiz...Y por detrás, una claro y contundente Sr. Galdós...

Ahora que esto escribo meses después recuerdo el primoroso cuidado con que cogí el sobre, todo mojado, y me lo llevé y aguardé a que estuviera bien seco para proceder a su apertura, era material muy delicado...y harto valioso como comprobé...Parece obvio que la carta debía de llevar tiempo allí, dados los síntomas claros de haber sido comida de polilla o semejantes. Observad el fino labrado de los irregulares agujeros, la cuidada ejecución de las mordidas que en el conjunto del folio guardan una simetría casi perfecta... un literario queso Emmental...La carta la llevé, como indudable tesoro. Con mi sobrina Olga y Javier empecé a compartirla, siguiendo su andadura por las casas de Rafa, Carmen, Lola, Pepe, tal vez alguien más. Me faltó pedirle opinión grafológica sentimental al amigo Pepe, pero creo que no faltará en los comentarios...  

Creo que mis probables lectores agradecerán que les transcriba el contenido completo de la misiva sin esforzarse en leer entre socavones...

Querido Benito Perez Galdós:
Todavía no he tenido la oportunidad y el privilegio de leer alguna de sus obras, pero sin embargo, he podido leer a Juan Ramón Jimenez y a Cervantes.
Aunque usted no lo sepa ni lo pudiera contemplar, su muerte y funeral fue seguido por miles y miles de personas que lloraban su muerte.
Esta carta es para que donde quiera que usted esté (se me había acabado la tinta) sepa que fue de usted después de su muerte. Si usted sigue estando vivo en alguna parte me gustaría que me hiciese alguna seña de que sigue vivo en alguna parte. Se le hecha mucho de menos.
Yo sé de un escritor que es posterior a usted. Se llama Federico García Lorca y le voy a escribir una obra de el a ver si le gusta:
La Leyenda del Tiempo
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero
nadie puede abrir semillas 
en el corazón del tiempo.(...)
  Bueno, esto es un adiós. Espero que su viaje por el más allá sea lo suficientemente bueno.
Firma Ari S O
P.D. Ahora en el siglo XXI existe un aparato llamado bolígrafo que es como una pluma solo que de plástico y más resistente cosa que le hubiese sido muy útil. Luce así:  ver dibujo.
...es una carta sin desperdicio. La llevé muchos días, bien colocada en la libreta, apenas diario, que suelo llevar y, como digo, la leí a amigos por cuyas casas fui pasando, de gentil acogida, y ciertamente no dejó indiferente a nadie, tanto por el aspecto catastrófico que presentaba como por la profundidad, humor, cariño... de su contenido. Conmovedor ese contarle cómo fue su propio entierro, no digamos ese desearle buen viaje por el más allá, y el remate, no me digan que no, ese si sigue estando vivo en alguna parte me gustaría que me hiciese alguna seña de que sigue vivo en alguna parte ...y ya no me queda más capacidad de admiración para ese dato de explicarle que en el siglo XXI tenemos ¡bolígrafos! (¿puede ser una pista de la juventud de esta chica, una milenial?)...o esa apostilla en el lado izquierdo donde explica que se le acabó la tinta...
  En mi vida de visitador de cementerios, mayormente regida por la agradecida visita a las tumbas de personas que alegraron, ahondaron y fecundaron mi vida, por el tanto arte construido sobre la muerte, por el silencio y recogimiento inherente a ellos etc. estas cartas han inaugurado una nueva e insospechada vía...Las tomo como un regalo extra del gran Galdós al que, como Ariadna, le ruego que si puede me haga una seña, un guiño, algo de por dónde anda o qué hay al otro lado del muro...Son conmovedoras cartas donde el cariño, la admiración, el gracejo y el agradecimiento se funden; puede decirse que son cartas de amor que, de alguna forma, me recuerdan aquellos versos de Pessoa, humildes y contundentes...
...
...todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
...
...Pero al fin y al cabo,
solo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.

 Mientras tanto, seguiré con sus episodios. En el momento de cerrar esta página estoy con su decimoquinto episodio "7 de julio" (de 1822)...Él sabrá si concluiré la lectura de todos (46)...

 

domingo, 31 de agosto de 2025

...la TIERRA que SUENA...

...en aquellos mapas del ejército que hasta bien pasados los años ochenta del pasado siglo se compraban, no sin ciertos requisitos, en los gobiernos militares (recuerdo comprar más de uno en la plaza Weyler de Santa Cruz de Tenerife) en el de El Hierro, junto a nombres de indudable origen prehispánico, bimbache, si se quiere (Azofa, Nisdafe, Amacas, Tiñor, Tamaduste, Garoé...) aparecía un para mí enigmático rótulo  en lo que sería Nisdafe, la meseta alta, inclinada, campos de pastoreo, entre San Andrés y los rebordes de El Golfo: La tierra que suena, tal cual...Salvo con Josep, amigo catalán que aportó hondos conocimientos a mi vida y del que perdí, extraña, absurdamente, el rastro, con nadie llegué a tratar el motivo, sugerencia, origen...de este nombre. Tal vez lo decía todo...pensando en ello retomé un tiempo de Arcadia, como si del verano pasado a este hubiera habido un paréntesis que ahora volvía a abrir...     

...Kevin Jesús, aquel mi querido niño de La Gomera, una mañana escolar, me preguntó a bocajarro: maestro, ¿las moscas duermen?. Igualmente, en otra ocasión me preguntó cuál era el lugar más lejano del mundo o cuántos nombres de personas había...al lado de estas enjundiosas preguntas la mía del otro día fue una minucia: ¿los ratones tienen pestañas?. Y me fui con la cuestión a la a veces sabia, otras díscola, con frecuencia errada IA...

Una de las actividades cotidianas del tiempo que vengo de pasar como Housekeeper o Hausemeister, "vulgo" guardés, en El Hierro, era la de mirar las trampas repartidas por la casa, pocas para tanto roedor, y sacar los cadáveres (malditos roeores como recuerdo que se decía en aquellos dibujos animados de Pixie y Dixie y el gato Jinks). La trampa era implacable: los atrapaba por el pescuezo apenas traspasado el trágico umbral y allí se quedaban, tiesos. Los sacaba y allí estaban: abiertos los ojos de par en par, como sorprendidos, cómo diciendo qué me ha pasado, asombrados, como viendo el más allá, mirando lo que nunca antes habían visto..  
Este año hay, hubo, muchos, todo el mundo lo decía, no habiendo apenas comida en los campos tenían que buscarse la vida, eso me dijeron. La cosecha de ratones oscilaba entre uno y tres diarios. Se lo comunicaba, y documentaba con alguna foto, a los dueños de la casa y mi amiga me dijo: ay, Antonio, están en fila los ratones, esperando su turno...y yo los imaginé por el armario, por el cuarto de baño, en la cocina, en la bodega, obedeciendo al llamado de partir, casi conocedores de los versos de Blas de Otero ...me llamarán, nos llamarán, a todos...escrito está, tu nombre está ya listo, temblando en un papel...ilustrados roedores...   

                                                                                             
Solo dos aplazaron su ida al más allá: uno se pilló una pata, el pobre, imposible de soltarse, cogí la trampa, la abrí por el jardín y salió que se las pelaba...Otro en cambio...llevaba dos días sin mirar la trampa bajo el poyo de la cocina, lugar poco habitual...allí estaba, atrapado de una pata, más moribundo que con ganas de vivir, llevaría dos días sin comer; cogí la trampa y lo solté en el huerto: cojeando, sin apenas energía, tratando de recomponer su andadura, se fue hasta encontrar un refugio...y yo, que en ese momento no tenía otra cosa en qué pensar pensé en cómo sufren o pueden sufrir los animales sean del tamaño que sean, y aunque no sean inteligentes como nosotros, ¿verdad, Sally?

...Sally. Si alguien que lea esto tiene o ha tenido perro pensará en la obviedad de lo que escribo y que no es sino mi personal caer en la cuenta de lo que es su inteligencia, o lo que creemos que es ella en ellos, la relación que se establece entre un ser y otro. En esta ya cuarta vez que me quedo como su cuidador y paseador he seguido aprendiendo de sus gestos, sus costumbres, sus maneras, su buena educación, sus temores (por ejemplo a los tambores, los ruidos estridentes, los motores...) y el irse resignadamente a su lugar cuando me veía ponerme el chaleco amarillo que indicaba que me iba a dar un paseo con la bici... y los saltos de alegría que daba, emotivos y entrañables en mi soledad de cada día, cuando regresaba, nunca más de dos horas después. Ay, menos mal que vuelves...algo así me parecía que hubiera dicho de hablar...
...fue la tarde que iba caminando con Sally que pasó un coche y resulta que era Airam, mi buen alumno, que paró a saludarme. Fue él quien me dio el dato de un sitio y lugar que no solo no había estado sino que ni me sonaba, cosa harto extraña para alguien como yo que tanto caminé aquellos años. En plenos pinares sobre el Julan, en la zona de la montaña Mercadal, mantiene su estampa el famoso pino PILOTO, un pino canario de cumplidas dimensiones con la particularidad, que lo hace harto singular, de que está hendido en su mitad y algo quemado pero que sigue vivo y en vigor y puedes cruzarlo como si de una puerta se tratara. Fui en la bici eléctrica que supuso una verdadera revolución en estos años de natural descenso de mi energía...la misma con la que me asomé al colosal derrumbe geológico que dio lugar al paisaje del Golfo...        



...No crean que no pensé acomodar de alguna forma a Sally para no deajarla sola y llevarla en los paseos en bici: hacerme con un trasportín, llevarla en la mochila...si llego a una quinta vez algo ingeniaré...Lo suyo, lo nuestro, fue, es, andar...desde los paseos cortos al pino sin parangón de las casas del Monte o el roque de las Gatas, a las visitas a la buena gente y alumnos de Guarazoca...Esta vez me esmeré y entre empeños personales y suerte pude encontrar a todos estos, la felicidad hecha encuentro


Casi estoy seguro que fue el abuelo de Airam, el señor Nicolás, conocido por todos por "Colaco", que en paz descanse (un sabio de esos que en El Hierro han sido, de esos que da la Tierra a los que están en ella, la sienten y trabajan, hombre que en otras páginas he nombrado), el que me diera el dato. Desde aquellos años no he vuelto al lugar. El otro día volví a pasar por el barranquillo y allí, tras pasar una maraña de telarañas, otra multiplicación de este año, como los ratones, y de multitud de amores secos pegados a mis pantalones y a toda Sally, llegamos a la llamada cueva de la caja, que cité no hace mucho en un página desde Grecia, la caja de los muertos, la caja comunitaria. Allí dejaban el ataúd hasta el siguiente servicio. Regresando del paseo, pasando por la Cruz al Barranco, conversé un rato con la señora Josefina, al frente de la venta cuando estaba de maestro, y me contó que ella ya no vivió eso y que había oído a su padre decir que alguien dijo un día que ya se había acabado, que ya cada cual podía pagar su caja...Recuerdo hace años pasar por el camino que desde El Pinar va a Valverde y había un rincón con un a modo de mesa: era el descansadero para la comitiva fúnebre de un lugar a otro, camino del cementerio de Valverde...           


...Seguimos el camino y pasamos por este drago de Guarazoca, que junto con el de Erese Alto, son los ejemplares más considerables de esta isla donde no abundan. Cuando estaba de maestro pasaba de vez en cuando a visitar a la pareja de esta casa, ambos ya fallecidos. El señor Andrés me contaba que hizo su servicio militar en Granada, la señora Delfina me ponía un café que tomábamos al amparo del drago...

 ...la cotidiana visita a la casa del vecino Csaba, los tés y los "cavas" con Pilar, el ya clásico paseo al árbol santo, el GAROÉ, la secreta apertura del barranco de la Madre, o la Ruta del Agua...sentir la vida fluir al ritmo de Sally, caminamos bastante más de cien kilómetros, sentir el darle beber en mi mano, comprobar cómo se apresuraba a darme la patita casi sin pedírselo apenas oía el plástico que contenía sus golosinas...      



...Y así pasó el tiempo, nadie me dijo que podría alargarlo, aunque, eso sí, me dieron la posibilidad de ensancharlo, hasta donde diera de sí, hasta donde pudiera o me apeteciera. Vine con un número de días, eso es lo que había, y eso fue lo que hubo. Non plus, non minus. Un año después mis amigos confiaron en mí y volvieron a dejar a mi labor el cuido de su casa y de este personaje que irrumpió en mi vida hace cinco años. Cada vez pienso con más peso que eso, dejar tu casa, es una de las mayores, sino la que más, pruebas de confianza en alguien. Siempre recuerdo, cuando yo estaba en los albores de esto que digo, aquel chico yugoslavo, año 1989, con Pandora, que me dejó las llaves, así, porque sí, de su casa en un lugar de la costa dálmata que ya no recuerdo, para que pasara esa noche, dándome instrucciones de uso de cocina y baño, usé lo imprescindible, y dónde podía dejar la llave al día siguiente cuando siguiera camino. Así de simple, así de sublime. Desde entonces ha llovido mucho y se han multiplicado hasta el olvido la cantidad de veces que esto ha pasado...Acabo por pensar de mí que inspiro confianza... 

...llegué, me encontré con el mismo cuarto del año pasado preparado con esmero, una habitación de piedra, una habitación colorida en los tonos propios del aire de la casa, los que me gustan, no he visto otra igual, una habitación que huele a incienso y armonía, por cuyo techo se cuela la claridad nocturna por rústicas claraboyas: a través de ellas pude seguir el ciclo de la luna...y como llegué y coloqué, recogí y partí...  


...ya, a pie de barco de Naviera Armas, me aguardaba un postrero regalo donde tantos hubo: aquella alumna, tan graciosa, Yarina. Allí estaba, en la explanada del puerto, controlando los pasajes. Recuerdo una de sus anécdotas...Estaba la maestra de inglés, Nina, dando la clase a los cuatro mayores en el reducido espacio justo en la entrada cuando yo pasé por allí y por decir algo le dije a la maestra: Nina, que seas indulgente con los niños...y volviéndome donde Yarina le pregunté: por cierto, Yarina, ¿tú sabes qué significa "indulgente"?  y ella, con su vocecita que aún conserva, qué encanto, me dijo: es que todavía no lo hemos dado...  
   ...tal vez la vida me tenga reservada una nueva etapa con Sally, sería la quinta, (no hay quinto malo, se dice en términos taurinos), una nueva temporada en la tierra que suena, en la tierra que sueña, en la tierra que sueño...¡que la tierra siga sonando, que sigamos escuchando su hondo sonido!...




miércoles, 20 de agosto de 2025

...Recuerdos y Olvidos...

"Llegará un día en que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza"

(Paul Géraldy, 1885-1983, poeta y dramaturgo francés)  

...el presente y los recuerdos dan forma a nuestro único tesoro. El presente, constante y resbaladizo, permanente y fugaz, en perpetua mudanza, llegando y pasando, incansable, y nosotros tratando de hacernos un hueco en su imparable rodar: imposible aferrarse siquiera un segundo...fluir con él, de grado o a la fuerza, dejándonos conscientemente llevar, o el absurdo contracorriente...la vida eterna es de los que viven el momento presente, me dijo aquella diosa por el mundo hace mucho tiempo...

Los recuerdos...bien que conforme pasa más tiempo y me acerco a la vejez (...¿me acerco? ¡YA soy viejo!, así me considero, en el buen (¿?) sentido de la palabra...por cierto, que para mí viejo es palabra que en nada ofende o denosta pese a su mala prensa -qué bonito y cursi queda eso de no somos viejos, solo que nos llegó la tarde-...prefiero pensar que estoy ya sentado en la marquesina donde se coge la diligencia del abismo, que diría Pessoa... fuera paños calientes, fuera eufemismos; me gusta viejo o vejez como me gustaban y gustan las cumbres, las cimas donde culminan muchas caminatas, dándoles el sentido final, cima de la vida en este caso)... conforme entro en la vejez, decía, instalado ya en el momento de escribir estas líneas en un excelente fronterio zaguán, viendo y agradeciendo el relumbre exterior, que he dejado atrás, imposible de retomar, y atisbando, ensombrado, el interior de la casa en cuyo porche estoy...mi memoria aún funciona, hace su labor, estratégica, andamial, adarve, vigía; me maravilla pensar cómo guarda los recuerdos y fantaseo tratando de saber dónde se ubica, dónde está; siempre la tuve en jaque, apenas le di el descanso que suponía el rendirme y no seguir el rastro de un recuerdo hasta que de buenas a primeras ella, que obviamente había estado laborando en modo silencioso, me envía -cómo, por qué vía, qué neurona- el recuerdo que se me resistía, "ahí lo tienes, pesado...descansa",  parece decirme... Siempre me dijeron, me lo siguen diciendo, que tengo buena, muy buena, memoria. Yo asiento, aceptando mis lagunas viendo los lagos de alrededor, pero normalmente respondo que no lo considero así, porque, sencillamente, querría recordarlo todo, y sobre todo recordar lo que siendo consciente de haber vivido ya he olvidado por completo, sin rastro posible de recuperar...y así, respondo que sí, pero que donde hubo mucha memoria hay mucho olvido y que la alegría de sentir la inmensidad de mis recuerdos no me quita un ápice de la pena del arsenal de mis olvidos...Recuerdos y olvidos, como la obra de Francisco Ayala, lembranÇas e esquecimentos, ricordi e dimenticanzi, memories...

Me paso buena parte del presente recordando, ambos tiempos están en permanente interactuar, como se diría hoy, tengo un pie en el inevitable presente y otro en mi tesoro pasado, de este soy consciente, del otro no puedo darme cuenta porque cuando quiero apercibirme ya no estoy en ese momento, como decía... con esos dos pies camino en la vida como lo hago por el mundo con mis laboriosos sufridos pies...mundo interior y mundo exterior.

Todo esto, en tropel, pensaba, casi sin ser consciente de ello, el otro día al cruzárseme estas fotos que van a adornar, como corolario, esta sencilla página...Fue al mismo tiempo que me llegaba conocimiento de otra persona que iba quedándose sin pasado, el amenazante alzheimer... Puede llegar el día, el más terrible de todos, que no recordemos nada. Ese día seremos muertos vivientes...también he leído por ahí...claro que, hay citas para todo y para todos: para ser feliz hace falta buena salud y mala memoria, dijo alguien...Duraremos mientras dure nuestra memoria...Antes o después, todo es cuestión de tiempo, todo será desmemoria y olvido, todo irá a la fosa común del tiempo...mientras tanto no queda sino vivir, nada menos, nada más... 

Sierra Nevada. Los de la foto somos Pura y un servidor, retratados por Javier, compañeros maestros los tres. La fecha, el atardecer del 2 de enero de 1980. El lugar, más o menos sobre el Tosal del Cartujo, entre el pico del Caballo, a la izquierda en la foto, que ya habíamos dejado atrás, y el refugio de Elorrieta donde nos dirigíamos para pernoctar. Al ver esta foto, sin dejarme llevar por más recuerdos, trato de imaginar lo que estábamos hablando mi amiga y yo: puede que la belleza del atardecer, tal vez lo cansados que ya estábamos, a lo mejor lo poco que ya nos quedaba para llegar al refugio, tal vez la luna llena que ya se atisbaba en el horizonte...Ah, poder saber las que no sabíamos que serían sus últimas palabras: apenas media hora más tarde de esta instantánea, al llegar a la zona de Tajos Altos, Javier se despeñaba seguido segundos después por ella...hasta el día siguiente por la tarde el equipo de rescate no pudo dar con ellos, Pura muerta y Javier muy lesionado...sus últimas palabras: el imposible recuerdo de un recuerdo imposible...    
...la cámara que tengo en la mano era de marca Dacora, modelo dignette, así lo marcaba el aparato. Era de mi cuñado aunque yo ya apuntaba maneras en eso de congelar en imágenes los momentos y pasó a mis manos. Fue la primera de una no pequeña serie de ellas, incluido laboratorio en blanco y negro, que han terminado, por ahora, en este teléfono, marca Oppo, que llevo.
Era el primer domingo de noviembre de 1977. La foto la sacó mi entonces amigo Miguel, ella es Mari Carmen, aún presente en mi vida, y el lugar plaza Nueva en Granada. 
La foto la revelé yo mismo sacando lo que pude de un negativo más que deficiente. Por la sonrisa de Carmen y mi rostro de maestro progre, o sindicalista, no exentos de frescura, de inocencia incluso, la foto perdura (...nada queda en ese trozo de papel, todo es alquimia...dice la canción de Aute). 
Esa noche pasó algo grande en mi vida pero no viene al caso que refiero: dicha cámara la perdí por un lugar de la serranía de Cuenca que me es imposible localizar...
...ahí voy de la mano de mi madre, propiamente mi mamá. Por la ropa y la vela debía ser una procesión de Semana Santa, pongamos que del año del Señor de 1958. Seguramente la foto estará firmada con el sello de Foto Manolo, Manolo el Retratista, que así era conocido en La Zubia. Lo recuerdo cámara y flash en ristre en todos los festejos de entonces, sobre todo en la bodas a las que, años después, como monaguillo, asistía...Todo un personaje este Manolo que en ese momento, ni él ni los retratados, tantos, éramos conscientes que se estaba preservando la memoria de un tiempo, por un tiempo. Cuando de tarde en tarde voy al cementerio de La Zubia veo su tumba, un nicho, con su fotografía en una esquina de la lápida, tal y como era, moreno, ojos vivos, seguro que de tanto escudriñar rostros y encuadres, con su pelo hacia atrás...Años después encontré su alma gemela literaria en el personaje de Ramiro Retratista en aquella Mágina del libro "El jinete polaco" de Antonio Muñoz Molina. De Manolo recuerdo una broma que me gastó siendo yo crío y, como tal, no poco inocente. Estaba en la taberna de Belmontes con mi tito Manolo, un par de hombre más y el dicho Manolo. Yo miraba sus conversaciones, con sus chatos de vino en la barra, cuando mi tío me dijo, más o menos, Antoñito, toma esta libretilla que vas a anotar lo que te dice Manolo, al tiempo que este me daba lo que evidentemente era un lápiz, con su punta afilada y todo, Apunta, niño, me dijo, no recuerdo qué, creo que eran unos números. A ello me apliqué bajo la atenta mirada de los concurrentes que unos segundos después se reían de mí: el lápiz era de pega, de goma y la punta se dobló apenas lo apoyé en el papel. Si para entonces hubiera leído el Quijote diría que quedé harto corrido viendo la risa de los concurrentes...Y bien, volviendo a la foto, no recuerdo nada de aquella procesión, ni, sobre todo, de a qué me sabía el roce de la mano de mi madre...
Creo que ni Manolo el retratista habría encuadrado mejor esta foto, en origen diapositiva...Aquí están, curso 1982/83, los dos Ramonitos, Carlos, Mari y Begoña arriba, Beatriz en el centro, José Luis, el benjamín de la escuela, junto a su hermano Toño, y María Emilia a la derecha...parece la foto de una escuela ideal que en ese momento era real. La cascada es la del barranco del Saldo, uno de los tantos lugares por los que salíamos en nuestros paseos por los alrededores de Hoz de Jaca, mágico rincón de las estaciones, en aquel ensoñado valle de Tena, que supuso un tiempo de los más felices de mi vida...Hoy, al volver a mirar esta foto, me doy cuenta de que al pulsar el obturador estaba fotografiando la felicidad...

¿A dónde va el presente cuando se convierte en pasado?¿Dónde está el pasado?
 (Ludwig Wittgenstein, filósofo alemán,1889-1951)

miércoles, 13 de agosto de 2025

...Chat GPT...


La sigla “GPT” significa “Generative Pre-trained Transformer”...

...Y ese es su icono.

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...yo también curioseé, también empecé a acceder a la ración que me tiene reservada...quiero decir que yo tampoco me he resistido a su tentación, bien que mucho después de la mayoría por lo que veo y leo. Hablo de la tan traída y llevada AI, la ya popular, como de la familia, Inteligencia Artificial... Voy a contar mi experiencia al respecto, corta y "prometedora"...


En el paisaje de Catadau, pueblo valenciano de la comarca de la Ribera Alta, pueblo de mi amiga Trini a cuya hospitalidad me acojo de tarde en tarde, en su paisaje, decía, se alza del cerro Besori, que no es cerro como tal sino la culminación de una pequeña barrera montañosa que se extiende en parte a un lado del río Magro. Alcanza la modesta altitud de 362 metros. El paseo desde Catadau lleva una hora y media entre campos de labor primero y bosquete mediterráneo después, un paseo muy agradable que forma parte de mis venidas a dichos lares.




 Hace ya unos años que murió Luisa, amiga de mi amiga Trini, compañeras ambas en la misma escuela. Sus cenizas fueron esparcidas en los alrededores del Besori. Fue estando allí, junto a su vértice geodésico, que tuve la no sé cómo me vino la idea y me decidí por estrenar la IA. Abrí la aplicación y le dije, literalmente: por favorhaz una breve poesía, cuatro o cinco versos no más, que contenga las siguientes palabras: Besori, Trini y cenizas de Luisa. En un santiamén me entregó esta estrofa que si no la veo y la leo no la creo...

EN EL MONTE BESORI ARDE LA BRISA,

VUELAN ALTO LAS CENIZAS DE LUISA 

Y TRINI, SOLA, CANTA SU PENA

BAJO UN CIELO QUE NUNCA LA OLVIDA. 

...No solo me pareció bien construida técnicamente sino que había captado a lo profundo el sentimiento de lo que dije, incluso muy por encima de mi intención. Convinimos mi amiga Trini y yo que aquello era una estrofa perfecta. Y así lo acordaron los amigos a los que la comuniqué...  

Esto promete, pensé o pude pensar yo. De hecho desde hace tiempo cuando pregunto a google algunas de mis innumerables preguntas mayormente provocadas por literatura, geografía, filosofía y viajes...veo que es ella, la IA, la que contesta.

...Sin embargo...



...El otro día, en estos días que paso en El Hierro, no recuerdo a qué vino o tal vez por enviarla a un amigo, el caso es que fotografié esta página por el genial apunte que hace de doña Romualda y del señor Campos (sugiero su lectura, no  defraudará) y sin pensarlo se la coloqué a la IA,  sin preguntarle nada...de inmediato, contestó con este escrito:
...todo muy bien... solo que la página pertenecía, pertenece, al episodio nacional titulado "El grande Oriente", de don Benito Pérez Galdós...Estoy pensando si no le tendrá manía a don Benito, como un rebrote de viejas pendencias contra el insigne escritor...porque unas semanas antes, en Madrid, falló con estrépito cuando era la segunda vez que recurría a ella tras la gratísima poesía, y ello fue justo donde y cuando menos lo esperaba. Fue ante la santa tumba de Galdós allí en la Almudena, no recuerdo con exactitud qué le dije, supongo que algo sobre su enterramiento...el caso es que no pudo cometer error mayor con algo más que claro: me dijo que Benito Pérez Galdós estaba enterrado en el cementerio monumental de Polloe, San Sebastián. ¡eso sí que fue bueno! ...no tardé en decirle el equivalente a oye, perdona, guapa, pero la tumba de Galdós está en Madrid etc. a lo que de inmediato me escribió pidiendo disculpas y dando datos del entierro aquel día de 1920, que fue una gran manifestación de duelo, al que fue todo Madrid etc.
De la cotidianidad de estos días herreños en que escribo forma parte ir a visitar a mi amigo vecino Csaba. Tomamos café, echamos un cigarrillo, charlamos...El otro día, por gusto, busqué esta foto que nos sacamos hace un par de años. En la misma aparece a un lado la isla de La Palma. Aquí sí que lo hice con la intención, aviesa, de poner a prueba a la IA...Sin preguntarle expresamente sobre el encuadre me contestó así:    


...Estamos buenos...Ciertamente era más que difícil dar con la localización exacta, una silueta que puede ser, así, en la lontananza, la de un montón de islas repartidas por el globo. Yo confiaba que me dijera que no lo sabía, que no tenía datos suficientes para "colocarla" en el mapa o que contestara con un dubitativo "puede ser que sea...", se ve que la duda no cabe en ella y lo suyo es lanzarse a tumba abierta...    

...y poco más ha sido mi trato directísimo con ella...CLARO que esta página no estaría completa sin ir al origen...Voy a ello:  

...y así llego al principio de todo esto, que lo tuvo y muy concreto en una céntrica calle de Barcelona, cerca del mercado de San Antonio, en un bar regentado por una pareja china al que me llevó Luisito. Luisito me había dicho que allí ponían buen vermú de grifo aunque, eso sí, muy mal servido, en vaso de cubata 🤦‍♂️, era media mañana y otros ambientes más finos estaban aún cerrados. A todo esto tengo que decir quién es el tal Luisito, alguien al que por motivos de gran amistad con sus padres, su familia, estoy muy vinculado, desde su nacer (me ofrecieron ser padrino de bautismo) pasando por su infancia con sus graciosísimas anécdotas (Antonio, ya se contar  hasta mil...y hasta cien; nuestros primeros padres fueron Dani y Eva...sin contar los partidos de jockey crem, deporte inventado y practicado solo por nosotroshasta hoy, chico gentil, gallardo y guapo, con reconocido don de gentes. Bien, pasaba yo unos días en Barcelona donde él también estaba y quedamos en vernos. Me contó de sus trabajos detrás de la barra, de la coctelería que está siendo su fuerte y que, mira por dónde, forma parte de mis juegos en la edad tardía...y vermú por medio vino lo que voy a referir, y eso sí que no sé a qué vino, tal vez porque está por doquier... salió el tema de la inteligencia artificial, lo escuché con atención por estar mucho más al día que yo y así, en un santiamén, ya me había instalado en el teléfono la aplicación, o como se llame, Chat GPT. Y así llego al principio de la página, a cómo y dónde hice la primera práctica... 

   Chat GPT, o Chat QDNCC (que Dios nos coja confesaos)