...entre lugares naturales y culturales, es decir, lo que venía de fábrica en el paquete creador, con su permanente evolución, y lo que produjo el ser humano en su incesante progresar, NATURALEZA y HUMANIDAD, son más de un millar los lugares proclamados por la UNESCO como Patrimonio Mundial. Italia y China están a la cabeza seguidos muy de cerca por Alemania, España y Francia, qué más da el orden, todo es planeta y mundo...
Como dije en la página inicio de este periplo en China, dada la inmensidad de su territorio, lo vastísimo de su historia, la ingente cantidad de atractivos que ofrece y el ajustado tiempo con el que venia -qué es un mes en esta vastedad-...dado todo ello, me había trazado un concreto plan basado mayormente en lugares declarados Patrimonio Mundial, sin que ello impidiera, claro, cuantas desviaciones fueran necesarias: el propio viaje, su cotidianidad, tiene también sus normas...
...Ahora que miro atrás veo que las cuentas salieron, más que bien, que los lugares merecieron-¡faltaría más!- la visita que les rendí...
Así, entre aquel lago de Hangzhou donde empecé el plan y este Palacio de Verano de Pekín donde doy por concluido oficialmente mi viaje, percibo ya la justa y serena nostalgia por lo vivido que se corresponde con el asombro, el arrobo, que en su momento sentí...me siento afortunado y profundamente agradecido de todo y por todo...
No tengo prisa por abandonar los lugares donde estoy, sabiendo como sé que todo y todos pasan, y que hay que estar donde estamos...mas, una vez cumplida mi ración de alturas en las grandes urbes (Shangái, Cantón, y sobre todo Hong Kong) y saboreado el pasado portugués en Macao, con su correspondiente página, abandoné la parte este y en un vuelo llegué al interior donde me aguardaban los sitios que más deseaba, aquellos donde la Naturaleza primaba, acordada de manera impresionante con la obra del hombre.
Entre las montañas sagradas chinas, el camino me llevo primero a las vertiginosas alturas de Fanjingshan y días después a las de Emei, ya por encima de tres mil metros. Como dijo mi amiga Beatrice: Ohlala!!! Si existe una montaña como esta!...Pues, me quedo sin hablar ....
Más que la impresión de llegar arriba, un reposado esfuerzo, pudo en mí la perplejidad de mirar cómo fue posible armar esas escaleras o las pilonas de ese teleférico en terreno tan abrupto...debe ser el ancestral ingenio chino que llega a la actualidad...
...días más tarde la impresión natural pasó de la caliza a la arcilla...
No me cuesta nada declarar la motivación mayor que tenía por llegar a estos dos lugares: el bosque de piedra de Shilin y el geoparque de DANXIA. Y... sí, allí estaban, en plenitud, imperturbables, mostrando su belleza secular, calizas talladas y arcillas de paleta planetaria...Para este paisaje de DANXIA (viene a traducirse como nubes rosadas...) dejo el comentario que oí a una señora mejicana que iba en un grupo: a Diosito se le cayó el bote de pintura y se regó...o el de mi buena amiga: no hay vegetación, claro, la naturaleza quiere enseñarnos la belleza pura de su desnudez....Era inevitable, obligatorio, imprescindible: ver directamente los famosos Guerreros de Terracota y tener una ración de los miles de kilómetros de la Gran Muralla, sin ello no parece completo un viaje a China... asomarme (un poco a educados codazos entre la multitud) a ver los guerreros y un tramo, por humilde que sea, de la muralla. Pese a tenerlos vistos, verlos de verdad no fue lo mismo...me llamó la atención el que habiendo tantos no hubiera dos iguales, todos tienen un rasgo peculiar, sea en su rostro, su peinado, su adorno...y la historia que hay detrás, el caprichoso motivo que inspiró este ejército y su salida a la luz en 1974 tras siglos de enterramiento...y lo que puede quedar por desenterrar...
...y la imponente fortaleza, la más importante en aquellos extremos, que vio pasar a viajeros y comerciantes en la secular ruta de la seda...mucha historia y mucha aventura...
...hablando de murallas, sí caminé, completos, los 14 kilómetros de la rectangular defensa que rodea la ciudad vieja de Xi'an (queda poco antiguo, la mezquita y un par de monumentales torres, poco más, grandioso todo...).
Si eligiera algún elemento unificador de estos viajes por países de Asia desde que en buenísima hora los empecé el pasado año, sería, sin duda, la presencia de BUDA: sentados, de pie, recostados, pintados, estatuillas... cientos, miles he contemplado...en Leshan, el buda gigante, 71 metros...
...y la galería excavada en la roca, de gran impacto ya que me la encontré sin esperar, no la había estudiado...
...siguiendo con Buda, con religión, que tanto ha aportado a la monumentalidad de este mundo nuestro, me quedaba un deslumbramiento en Xuankong, el llamado monasterio suspendido, ya en las postrimerías de este viaje...
...aquí guardo este documento -admirable e increíble para mí que esos trazos que parecían salpicaduras formaran palabras- que muestra la caligrafía de tres personas que una tras otra fueron aportando su información (autobuses) hasta ponerme en el camino correcto de dicho monasterio...leo que es, fue, de los pocos lugares que aúnan budismo/taoísmo/confucionismo.
...fue como quien dice a las puertas de Pekín, destino final...un poco de Ciudad Prohibida y todo del Palacio de Verano, últimos patrimonios...
Pero unido a estos Patrimonios UNESCO hubo otro, cotidiano, el mismo que hallo por doquier, el anónimo que en un momento tiene voz y rostro: el de la fraternidad con el forastero, o, si se quiere, la caridad de los desconocidos, término regalado por mi amigo Paulino...mi baqueteada memoria los guardará en su mayoría, no es cuestión de hacer recuento, no acabaría...
...los puedo personalizar todos en esta señora y su camarilla, compañeros de literas en aquel largo viaje de Jiyuagan a Datong. Yo, habitual en mi viajar, le puse el nombre de Kimera, por su aspecto de cantante de ópera, como aquella coreana. No me preguntaban si quería comer algo, directamente me lo ponian...
La de besos que nos echábamos a través de la ventanilla, yo ya en el andén y ella y sus compañeras en el vagón que seguía para Pekín...
Y las veces que algún empleado del metro ha salido de su garita para señalarme los cambios de línea...
...bastaba que me parara en una estación, plaza, esquina...titubeando, mirando a ver para dónde tirar, cuando sin falta llegaba el enviado...ayudas de lo más variopintas, por no contar las veces que por la calle, en un hotel o en lugares turísticos me han hecho una foto, se han querido retratar conmigo. Valgan estas dulcineas de aquella tarde antes de subir a las alturas de Fanjingshan, a las que animé a ver la luna llena en la plaza del lugar (bendito traductor a lo largo y ancho del viaje)
...tal vez debía llamar la atención ver a un viejo occidental con mochila, tan fresco, fuera de temporada en lugares poco frecuentados...no fueron pocas las veces que me preguntaron la edad ni tampoco las que directamente me preguntaban si era profesor jubilado...algo verían...
Necesitaría, como tantas veces, quizá un poco más esta vez, un reposo de la mirada, un descanso de su instrumental, enviar los ojos a un Baden Baden, o un Alhama y con ellos irme yo acompañado de un buen escribano, o escribana, para que plasmara lo que he visto y sentido sin las mermas, tantas, que van desde el lugar donde nacen las ideas y los sentimientos hasta que salen para ser leídas...tristes mis palabras a las que tanto pido...
...no me faltó ánimo, fuerza y voluntad, y salud, de nada sobrado, para armar el más que laborioso cada día, ha sido un viaje artesanal como pocos...A muchos lugares del mundo quisiera volver pero es obvio que no podrá ser: a China, en cambio, mediando vida y salud, me gustaría volver (¿el próximo año?) y seguir la ruta...y ver a Zhang Ying, qué historia...Vine sin descendencia y parto, ¡oh misterio!, dando un salto en el orden natural, con un nieto, ya mayorcico, que me salió, que conocí, en una estación de tren...pero esto es una historia que se sale de este formato, esperando, tal vez, ser narrada en otra página...
En el metro, camino ya del aeropuerto de Pekín, para el vuelo a Abu Dhabi y Atenas, este niño se me antojó la reencarnación del último emperador...¡Sea por todo lo vivido!




Mi momento de Gran Muralla aunó humildad y orgullo, era un tramo corto y restaurado, aún así del todo sugerente, pero tenía el extra, el abrumador encanto, de ser su extremo oeste, el punto donde empezaba, a orillas del río Taolai, en los atrios del desierto de Gobi...

